El SIC jugó para rendirle honores a Jerónimo Bello y goleó a La Plata

Fuente: LA NACION - Crédito: Hernán Zenteno
Joaquín Sánchez
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11 de mayo de 2019  • 23:36

LA PLATA.- San Isidro Club vivió una semana dolorosa por el fallecimiento de Jerónimo Bello -hoy hubiera cumplido 26 años-, quien el 17 de septiembre de 2016 había sufrido una dura lesión cervical al derrumbarse un scrum en el partido frente a Newman, que le produjo una parálisis total de sus miembros. La Plata, el anfitrión, con caballerosidad y sin especular con sacar ventaja, le había ofrecido postergar el encuentro; el SIC agradeció el gesto a través de una carta que se hizo pública, pero decidió jugarlo porque creía que así era la mejor manera de homenajear a Jerón. Entre ambos, desarrollaron un emotivo encuentro que se llevó el actual puntero del URBA Top 12 por 55 a 24, basado en la mentalidad positiva y en el vertiginoso ritmo de juego.

El minuto de silencio encontró a los jugadores locales abrazados en mitad de cancha, mientras que los quince del SIC se colocaron en sus posiciones, con el capitán Lucas Rizzato de espaldas, mirando a la cara a cada uno de sus compañeros. Tras el cálido aplauso que surgió desde las pobladas tribunas se observaron varias lágrimas en el público zanjero, que llegó en gran número en una jornada que tuvo un multitudinario encuentro de infantiles.

Con el silbato del árbitro Andrés Sutton, alguno pudo haber imaginado que la visita sufriría desconcentraciones en esos primeros minutos. Pero no. Ocurrió lo contrario. Fue La Plata al que le costó meterse en el partido, y el líder se lo hizo pagar caro: con un ritmo intenso sacó ventaja de 17-0, con tries del medio scrum Juan Soares Gache -el mejor de la cancha- y Mateo Madero, más las dos conversiones y un penal de Joaquín Lamas.

Recién promediando la etapa llegó la respuesta del local -acumula cinco caídas consecutivas- con una ráfaga de dos tries -Pedro Duro y Francisco Uriarte- en cinco minutos que encendió una ilusión de dar el golpe que duró poco.

En ese momento de duda, apareció la personalidad del equipo sanisidrense, que resurgió de la mano de sus generadores de juego y volvió a encontrar espacios en la defensa contraria para marcar vía Soares Gache y estirar la diferencia (12-24) con la que finalizó la primera parte.

En el segundo tiempo, cuando el viento a favor podía darle alguna esperanza al local para aprovechar la potencia de las patadas de Pedro Mercerat, los de la Zanja no le dieron oportunidades: se adueñaron de la ovalada y desplegaron una gran exhibición de rugby para visitar el ingoal en cinco oportunidades y llegar a sacar una amplia ventaja (12-55). Recién bajó la intensidad cuando el encuentro se cerraba y esto le permitió a los Canarios poder descontar para darle otro tinte a lo que siguió siendo una goleada.

Una vez que el referí señaló el final, se repitió el aplauso, el festejo fue medido, y los jugadores y el cuerpo de entrenadores del SIC iniciaron una rápida y silenciosa caminata rumbo al vestuario.

"Fue un partido especial, venimos haciendo el duelo desde el martes. Tuvimos una semana bastante adversa que la preparamos lo mejor posible a pesar de todo lo que sufrimos. Después del minuto de silencio que fue un momento muy especial, nos focalizamos en llevar a Jero bien adentro pero pensando en el juego. Nos dijimos que la mejor manera de honrar su partida era haciendo un gran partido hoy", confesó emocionado el pilar Marcos Piccinini, quien en numerosas oportunidades compartió cancha con Bello en la primera línea.

Detrás de él, a Soares Gache, tras ser uno de los generadores de un juego de calidad, no le fluían las palabras por la emoción pero señaló: "Fue una semana atípica en la que nos sacamos todo lo feo que teníamos adentro y jugamos un gran rugby, entregando todo uno por el otro, que era la mejor forma que podíamos homenajear a Jero".

En esas palabras se puede representar lo que significaba la lucha de Jerónimo para todo el club: su actitud positiva para salir adelante y su amor demostrado en el acompañamiento que les brindaba, pese a las adversidades que enfrentaba.

Ese empuje de Jerón en la vida y en la cancha, sin dudas fue inspirador para este plantel del Zanjero, que en días en los que las vidas de cada uno de ellos estuvieron atravesadas por el dolor, encontraron este sábado un alivio en lo deportivo. Con una actuación de alto nivel que les permite sumar siete triunfos en ocho fechas, empiezan a sentir que superaron una prueba para su temple, y el sueño de volver a lo más alto tiene visos de verdad.

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