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El club inglés Sunderland condenó este lunes los insultos racistas dirigidos al delantero Brian Brobbey en redes sociales después de la victoria de su equipo por 1-0 ante el Tottenham Hotspur y la jugada en la que resultó lesionado el argentino Cristian Romero.
“Estamos con Brian y lo apoyamos. Este no es un incidente aislado y lamentamos la frecuencia con la que se realizan este comportamiento inaceptable tanto en el terreno de juego como en las redes sociales”, expresó el club en un comunicado.

“El fútbol debe ser un ambiente seguro e inclusivo para todos. El racismo no tiene cabida en nuestra sociedad y seguiremos luchando para que no vuelva a ocurrir”, agregó la entidad, que declaró que se ha puesto en contacto con la Premier League, con la policía y las plataformas de redes sociales.
Brobbey, internacional con Países Bajos, estuvo involucrado en un incidente en la segunda mitad cuando empujó al “Cuti” Romero contra su propio arquero, Antonin Kinsky, lo que causó la lesión del central argentino, quien salió del campo llorando.

“Estamos disgustados por la discriminación que enfrentan los jugadores en las redes sociales y estamos comprometidos a trabajar con clubes, autoridades, policías y plataformas para abordar este problema, así como apoyar las investigaciones para llevar a los responsables ante la justicia”, explicó la Premier League.
El susto pasó, pero la preocupación sigue latente. Cristian Romero sufrió una lesión de grado 1 en el ligamento colateral interno de la rodilla derecha y, aunque llegaría con lo justo al Mundial 2026, deberá afrontar una recuperación estimada entre seis y ocho semanas. El defensor, uno de los pilares de la selección argentina, inicia así una carrera contrarreloj de cara al debut frente a Argelia.

Los estudios realizados por Tottenham Hotspur arrojaron un diagnóstico menos grave de lo que se temía. Ese plazo, a 64 días del debut, mantiene una cuota de optimismo y le quita dramatismo a las lágrimas del Cuti el domingo, cuando, durante el partido en que su equipo cayó 1 a 0 ante Sunderland, advirtió la gravedad del cuadro y dejó el campo desconsolado.
La escena había sido tan elocuente como inquietante. Romero, cuatro veces campeón en el ciclo de Lionel Scaloni, encendió todas las alarmas cuando sufrió un choque con un compañero y, tras quedar inmóvil en el suelo, pidió el cambio, visiblemente desconsolado.
El infortunio para el cordobés se produjo a los 62 minutos de juego, cuando los Spurs ya caían por la mínima: ante la amenaza de Brian Brobbey, el defensor cubrió la pelota pero, tras el empujón del delantero, terminó impactando contra su arquero, Antonín Kinský, quien aseguró el balón pero terminó chocando con su cabeza contra la rodilla del zaguero.
El golpe fue seco. El futbolista de 27 años, que intentó seguir, probó apoyar la pierna y dio unos pasos, pero rápidamente entendió que algo no estaba bien. Un gesto llevó algo de tranquilidad: pese a la dificultad para afirmarse, Romero abandonó el campo por sus propios medios, con paso lento hacia el banco. Las primeras evaluaciones determinaron una posible inestabilidad en la rodilla, lo que obligó a realizarle estudios más profundos para evaluar el compromiso ligamentario.
Si bien el escenario resultó más favorable de lo que se creía, la situación no deja de encender una señal de alerta. El exBelgrano, Genoa y Atalanta no es un jugador más: es el líder de la defensa argentina, una pieza fundamental del equipo y una de las figuras del plantel campeón en Qatar 2022 y de la Copa América 2024. Ante una eventual baja, Lionel Scaloni se vería obligado a reconfigurar una estructura defensiva consolidada en los últimos tiempos.

Sin embargo, y pese a que el cuerpo técnico ya dio muestras en 2022 de que no suele incluir a con futbolistas que lleguen al límite en sus condiciones físicas -basta con citar los casos de Nicolás Fernández y Joaquín Correa, desafectados en la antesala de la Copa del Mundo-, en este caso podría haber una excepción, ya que se trata de un jugador clave: aunque llegaría sin rodaje, su lugar en la lista no correría peligro.
En principio, no estaría disponible para la fecha FIFA de junio, que se disputará con la selección ya instalada en Estados Unidos, frente a Honduras, el sábado 6 en Texas, y ante Islandia, el martes 9, en Alabama. De esta manera, el cuerpo técnico deberá evaluar si suma un central más a la nómina final, que deberá presentar antes del 30 de mayo, o mantiene la base actual. Por ahora, junto al Cuti, irían Nicolás Otamendi, Lisandro Martínez y Leonardo Balerdi, con Marcos Senesi, Lucas Martínez Quarta y Facundo Medina como alternativas.
A la situación del Cuti se suma la inquietud por el estado físico de otra pieza de peso: Lautaro Martínez. El delantero de Inter Milan, segundo goleador de la era Scaloni, se resintió de un desgarro en el sóleo de la pierna izquierda. Será baja por dos semanas, por lo que retornaría al equipo a finales de abril, en el duelo frente a Torino. El panorama se vuelve más complejo porque, antes de su regreso ante Roma -cuando marcó un doblete en la victoria por 5-2-, acumulaba 46 días de inactividad por la misma dolencia, que lo dejó fuera de los amistosos con Mauritania y Zambia y también le habría impedido disputar la Finalissima.
A tan poco del Mundial, cada día cuenta. Y en ese contexto, cualquier contratiempo, por menor que parezca, puede cambiar los planes de Scaloni.


