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Nada desactiva la ansiedad popular, ni la preselección de 35 futbolistas ni el corte final de 23 apellidos. Ahora el vértigo reclama los 11 para el debut con Islandia. Con el permiso de gastar un doble en el arco, apueste por Romero o Caballero; Mercado, Fazio, Otamendi y Tagliafico; Lanzini, Biglia, Lo Celso y Di María; Messi y Agüero . Y detrás de los titulares, ¿cuál es la profundidad de la nómina, está preparada para un plan de contingencia? Sobran variantes ofensivas y hasta los laterales ganaron protección con la incorporación de Ansaldi, pero la lista esconde una falla estructural, un peligro de descompensación. El plantel aparece desbalanceado en tres posiciones clave, en un triángulo defensivo casi sin reposición. La base que dibujan los zagueros centrales, Fazio y Otamendi, con el vértice más adelantado, Biglia, casi no tendrá recambio durante la Copa.

Piezas que podrán quedar a la intemperie porque la única solución será echar mano a Mascherano y Rojo, opciones insuficientes en cantidad y en actualidad. Mascherano desafía con su sentido de pertenencia el indisimulable declive deportivo que lo llevó al mercado chino y Rojo jamás logró afirmarse en Manchester United después de la operación de ligamentos en su rodilla izquierda. Apenas acumuló 12 partidos en la temporada, únicamente cinco este año. La talla de España los dejó en evidencia a ambos en el mazazo que el equipo de Lopetegui le pegó a la Argentina.
Solo al improvisado de Maradona le ocurrió algo similar para Sudáfrica 2010, cuando apenas se reservó dos casilleros, Mascherano y Bolatti, para el eje central. La historia de las últimas décadas va en contramano de lo que acaba de resolver Sampaoli . Basile apostó por Redondo y Simeone en 1994, pero se reservó a Mancuso y a José Basualdo. Passarella se cubrió con Almeyda, Simeone y Astrada en Francia 98. Bielsa, en 2002, repitió a Simeone y Almeyda, y sumó a Claudio Husain. Pekeman creyó en Mascherano y Cambiasso, dejó a última hora afuera a Demichelis que jugaba de 5 en Bayern Munich, pero en caso de emergencia contaba con Coloccini que traía rodaje como volante en La Coruña. Y Sabella, sin dudas, fue quien más se preocupó por oxigenar el mediocampo en Brasil 2014: a Mascherano y Biglia los acompañaron Augusto Fernández, Gago y Enzo Pérez.
Con los centrales sucede algo muy similar. Sabella se aseguró varias alternativas entre Garay, Demichelis, Fernández, Basanta, Campagnaro y el mismo Rojo. Maradona opto por Burdisso, Heinze, Otamendi, Samuel, Demichelis y hasta el inexplicable Garcé. Pekerman confió en Milito, Ayala, Heinze, Burdisso, Cufré, Coloccini… Con Bielsa convivieron jóvenes como Samuel y Placente e históricos como Chamort, junto con Ayala y Pochettino. El historial reciente demuestra que la elección de Sampaoli es riesgosa.
La lista se distingue por la elaboración de juego y la artillería ofensiva, el perfil que mejor representa la ambición de Sampaoli. Pero el rastrillaje global sobre el plantel detecta crujidos. Sobrevuela una sensación de desprotección entre los zagueros y el número 5. Si Rojo y Mascherano no siembran garantías, revolver en otras opciones más complejas, tampoco. Banega no siente ser el mediocentro de corte, el amistoso contra Nigeria ya lo expuso. Mercado y hasta Tagliafico podrían cubrir la zaga, entonces se entiende mejor por qué era imprescindible la inclusión de Ansaldi para tomar la posta en cualquiera de las bandas. Y eso rompió en mil pedazos el ticket para Rusia de Guido Pizarro, que al menos hubiese ofrecido un matiz en la zona medular. El callejón central puede ser un desfiladero sombrío si el equipo traspapela la hoja de ruta ideal.



