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Es una noticia para celebrar esta del ingreso de Los Pumas a la competencia grande junto a los gigantes del Hemisferio Sur. Un premio al nivel y al espíritu que sembró en las canchas el seleccionado a lo largo de su historia –con epicentro clave en el Mundial 2007-, una caricia a los sueños de tanto tiempo y un reconocimiento a un proyecto al cual recién aquí se lo tomó en serio a partir del tercer puesto en Francia.
La decisión de la Sanzar –cuya alerta fue brindada en exclusiva por La Nación en su edición de hoy- pone a Los Pumas jugando mano a mano con los Springboks (campeones el sábado), los All Blacks y los Wallabies a partir del 2012. Con seis test, tres en la Argentina, a disputarse entre agosto y octubre. Escrito así no ofrece otros motivos que no pasen por la alegría y el orgullo. Es, además, una posibilidad sensacional de expansión en todo sentido, desde el juego a lo económico.
Pero si bien este es un paso gigante, lo que vendrá ahora es recorrer el camino hasta 2012, que no será tan sencillo. Habrá que crear condiciones nuevas adentro y afuera, tal como se señaló el jueves pasado en este mismo espacio. Se sabe: hoy sería imposible llevar a Los Pumas al Tres Naciones o a cualquier otra competencia porque los jugadores que están en el exterior –amplia mayoría de titulares- pertenecen a sus clubes.
Entonces, el primer paso será ver cómo de aquí a tres años, la Argentina puede tener a Los Pumas compitiendo durante tres meses. Uno es que el IRB pueda modificar la famosa regla 9, que es la que acuerda la cesión de los jugadores a los seleccionados durante las ventanas de junio y noviembre. Philippe Bourdarias, Manager de Torneos de la entidad madre del rugby, le manifestó a este diario el miércoles pasado que eso "por ahora es imposible".
De todos modos, la Sanzar ya anunció que incorporará argentinos en los equipos que disputarán a partir de la próxima temporada el Súper 15. En ese sentido, el viaje de Juan Martín Hernández al Natal Sharks ha sido todo un anticipo.
Pero la UAR no sólo necesitará la ayuda del IRB en ese ítem –fundamental, porque la Sanzar aceptará a Los Pumas siempre y cuando concurran con todos sus titulares-, sino también en lo económico, pues la Argentina deberá solventar su participación en el futuro Cuatro Naciones. Este último punto es mucho más viable: al IRB le conviene esta movida, sobre todo cuando a está ahí nomás de ingresar al universo de los Juegos Olímpicos. Es más: desde lo político verá con muy buenos ojos tener a la Argentina en la poderosa Sanzar.
También está el frente interno, del que hablábamos el jueves. La jugada para ingresar al Tres Naciones –el Seis Naciones ya estaba absolutamente descartado por parte de los europeos- obligó a la UAR a proyectar un seleccionado propio. De eso se trata el PladAR y los Jaguares. Y es la única posibilidad si la regla 9 del IRB no se puede modificar.
Y en lo interno, hay que sincerarse. No todo el rugby argentino festejará del mismo modo esta noticia que alumbró desde el otro lado del mundo. Mal que nos pese, las desconfianzas y las internas abundan en las altas esferas del rugby doméstico.
Habrá que debatir en el sentido más amplio este paso gigante que se acaba de dar. Quizá sirva para empezar a dividir las aguas y que la alta competencia vaya por un lado y el amateurismo –fuego sagrado del rugby argentino- por el suyo. Entender que para el profesionalismo se necesita profesionales y ya no un puñado de voluntades.
Esta dirigencia de la UAR –con Agustín Pichot como eje determinante, ya sumado al final del consejo anterior, cuando la génesis del proyecto se bosquejó en la reunión de Woking de fines de 2007- hizo un trabajo serio, paciente y en silencio, y hay que elogiarlo, pero con ellos solos no alcanzará para todo lo que se debe caminar de aquí hasta 2012. Y de nada servirá ponerse a tirar piedras desde el otro wing con vistas a la renovación de autoridades prevista para el cierre de 2009.
Por eso, hoy celebremos esta noticia, que es un regalo para el segundo aniversario de aquel golpe a Francia en el partido inaugural del Mundial y que, al fin de cuentas, empezó a abrir esta ventana nueva y soñada. Es tiempo de sumar. No falta mucho para 2012.

