A 35 años de la violenta final de la Copa del Rey en la que Diego Maradona fue protagonista

La escena del final en la que se lo ve a Diego Maradona en el medio de los golpes
La escena del final en la que se lo ve a Diego Maradona en el medio de los golpes
El recuerdo de la batalla campal que tuvo a Diego como actor principal; fue en la Copa del Rey de 1984, entre Barcelona y el Bilbao; mañana volverán a verse las caras en la instancia decisiva. Por Roberto Martínez
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27 de febrero de 2019  • 12:01

La final de la Copa del Rey entre Barcelona y Athletic de Bilbao quedó en el recuerdo y el Santiago Bernabeu albergó ese duelo del que ya pasaron 35 años. Era el 5 de mayo de 1984 y las miradas estaban sobre Diego Maradona , bajo un clima futbolístico muy caliente. Hoy, el mismo escenario cobijará el superclásico entre Real Madrid y el equipo catalán.

Pero hace 35 temporadas, Javier Clemente, técnico del Athletic Club y César Luis Menotti, su homónimo del Barcelona, eran los encargados de bajar los ánimos de un partido que en cada jornada creía en expectación. Lejos de cumplir con esa idea, Clemente encendió la polémica: "Maradona es un imbécil". Menotti no hizo oídos sordos: "Estamos preparados para jugar en cualquier terreno, incluso en el de la violencia". Y Diego entró en la provocación del entrenador vasco:"Clemente no tiene los huevos para decirme en la cara lo que dijo de mí".

Aquella noche, el Athletic Club de Bilbao venció (1-0) al Barcelona con un gol de Endika (13'), pero se vio cualquier cosa menos fútbol. La gente concurrió a ver un espectáculo y salió de la cancha impactada tras observar una lucha sin cuartel muy parecida a la que en la Argentina nos mostraban Martín Karadagián, 'El Ancho' Rubén Peucelle, 'La Momia' y el resto de la troupe de 'Titanes en el ring'... pero en serio.

Bajo una lluvia torrencial, los que vestían de rojiblanco abusaron de las patadas durante los 90 minutos a los que lucían de azulgrana. Cada jugada apenas tenía unos segundos de duración. Lo que tardaba un jugador del Athletic en recurrir a las brusquedades. Al sonar el silbato del árbitro Franco Martínez dando por terminado el 'partido', Diego Armando Maradona, harto de las constantes agresiones de los rivales, y resentido porque el defensor central Andoni Goicochea le había roto el tobillo izquierdo con una entrada salvaje unos meses antes en el Camp Nou, fue a buscar justicia por su propio pie.

Los minutos de locura que se vivieron sobre el césped apenas terminada la final se hicieron tristemente célebres. En el post-partido, Clemente acusó a Maradona de ser el responsable de haberle provocado una conmoción cerebral con una patada voladora al volante Miguel Ángel Sola y de haber agredido a otros de sus jugadores. Diego, más allá de haber sido el destinatario de las acciones más violentas durante el juego , fue juzgado con la máxima severidad y acabó siendo sancionado con 3 meses de suspensión, que no cumpliría porque poco tiempo después fichó para el Napoli.

Una jornada para el recuerdo, en una competencia tradicional. Historia que deja el fútbol y que 35 años después se recuerda como una página negra de la Copa del Rey.

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