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“Las derrotas enseñan. Enseñan que no hay que bajar los brazos, que hay que seguir trabajando, que hay que seguir en la búsqueda de crecer con la misma intensidad, con el mismo deseo. El golpe por la derrota es grande, pero hay que seguir. A veces toca ganar, a veces toca perder. Pero si se deja todo, si el desgaste que se hizo es enorme, no hay nada para reprocharse”. Las palabras de Marcelo Gallardo salieron firmes, a paso veloz, acaso con el mismo ritmo con el que sus jugadores, sus colaboradores y los dirigentes de River enfilaron hacia el micro a la hora de dejar el estadio Ciudad de La Plata.
Mientras siguió bajando la temperatura al asomar el domingo, el análisis del entrenador mantuvo el calor de una nueva final todavía humeante. No pudo ser el séptimo título del Muñeco como DT de River. ¿Por qué? Por esto, según el propio Gallardo: “Fue un partido, en líneas generales, parejo. Por el 3-0 final parece que hubo una gran diferencia en el desarrollo del juego, y no la hubo. Por momentos nosotros fuimos superiores al rival, por momentos el rival fue superior a nosotros. Y así, era cambiante. Y se veía desde afuera, no sé la impresión que tuvieron ustedes, que el que hacía el primer gol iba a tener una gran ventaja. Y se dio así. Lanús convirtió y después con más tranquilidad manejó más los tiempos, y nosotros no tuvimos la forma de ir a buscar o por lo menos de meternos de nuevo en el partido. El gol iba a inclinar la balanza para unos o para otros y bueno, fue para ellos”.
Es mucho más fácil replegarse, hacer menos desgaste, que te manejen la pelota, y salir de contragolpe como hicieron ellos en el primer tiempo. Nosotros no entendemos esa forma de jugar
Luego, indicó el técnico: “En el comienzo entramos a presionarlos bien arriba y en esos momentos no pudimos aprovechar el último cuarto del campo, ser más precisos para definir las jugadas, nos faltó esa claridad para terminarlas las jugadas. ¿Si se sintió la ausencia de Alario? Y bueno, pero no pudimos contar con él, intentamos hacerlo con Rodrigo (Mora) que lo había hecho bien contra Boca en Mar del Plata, pero no se dio. No hay excusas”.
El que hace el gol gana. Esa vieja frase futbolera sobrevoló la mente de muchos y también la del propio Gallardo. Una y otra vez. “No pudimos reaccionar después del primer gol -subrayó- . Es verdad. Estamos haciendo un esfuerzo muy grande para tratar de jugar lejos de nuestro campo, para quitar la pelota bien alto, o sea somos un equipo que intenta jugar bien, salir desde el fondo con claridad. El desgaste había sido muy grande, nos hicieron el gol a veinte minutos del final y tal vez no tuvimos esa energía para ir a buscar. Y fue cuando Lanús se sintió más cómodo también. Recién ahí pudo empezar a manejar la pelota con más tranquilidad. Es decir que si hubiese sido al revés, también hubiese pasado lo mismo”.
“Hasta el 1-0 estábamos bastante mejor –continuó-, ellos no estaban haciendo su juego habitual, estaban incómodos, retrocedían y a través de las pérdidas nuestras trataban de ganarnos los espacios con Acosta, con Silva, con Sand, pero no tenían el dominio del juego. Después sí, se sintieron con mucha más confianza para empezar a jugar. Y nosotros no tuvimos es plus para ir a buscar con mayor vértigo, con mayor intensidad, para al menos intentar empatar el partido”.
Hubo una clara diferencias de posturas para el entrenador de River. “Es mucho más fácil tal vez replegarse, hacer menos desgaste, que te manejen la pelota, y salir de contragolpe como hicieron ellos en el primer tiempo. Nosotros no entendemos esa forma de jugar. Lamentablemente no convertimos y después sufrimos el desgaste”. Por último, se refirió al estado del campo a raíz de la lluvia (“fue para todos igual, no condicionó”), y al tercer gol de Lanús (“menos mal que ya estaba definido el partido cuando cobraron penal en esa falta fuera del área; si el partido estaba 0-0 hubiese sido un escándalo”).
gr/ae



