

Encontrá resultados de fútbol en vivo, los próximos partidos, las tablas de posiciones, y todas las estadísticas de los principales torneos del mundo.


MAR DEL PLATA. La calma es una visitante poco frecuente a los alrededores de Jara y Peña, donde se levanta e incluso se ha ampliado en los últimos años la sede social de Alvarado. La tensión es una pasajera cotidiana y la violencia anda seguido y con variada puntería. Hace pocos meses un muerto. El martes, un par de heridos de bala. Pudieron haber sido más.
La vida del Club Alvarado, con una de las parcialidades más nutridas y seguidoras de toda la provincia, se acostumbró durante los últimos años a estos sobresaltos derivados de las disputas internas de sus hinchas más violentos. Amenazas y promesas de venganza están siempre a la orden del día.
A las escaramuzas periódicas, reflejadas seguido en las inmediaciones del barrio y expuestas aún más en las tribunas cuando juega el equipo, se suman los pésimos antecedentes que dejan sus fanáticos en las incursiones por otros destinos. Un video de cámaras de seguridad de una estación de servicio demuestra cómo jóvenes con camisetas de Alvarado saquean las góndolas antes de subirse al ómnibus y continuar su viaje de regreso a Mar del Plata. Por este tipo de situaciones llegó a perder la condición de local en partidos oficiales.
“Por poco menos que esto me fui en 2013”, afirmó el diputado nacional y actual vicepresidente del club, Facundo Moyano, apasionado por estos colores y sacudido por los disparos y heridos del martes. Su fanatismo es tal que llegó a fotografiar con la camiseta de sus amores a figuras internacionales. Con el Kun Agüero llegó a grabar un video en el que el delantero del Manchester City simulaba negociar su desembarco en el club marplatense.
Moyano, además del impulso al fútbol, le ha dado un presente de crecimiento al club. Sobre todo desde lo social. Sumó un natatorio, canchas sintéticas y, en un predio próximo a la ruta 88, un complejo deportivo de los mejores de la provincia. Así abrió las puertas a los jóvenes del barrio y sus familias.
Desde la ventana de la casa donde Moyano nació y se crió, justo frente a la sede social, se pudo haber visto casi en primera fila los incidentes del martes a la noche, cuando un desconocido ingresó y disparó contra César Córdoba, internado ahora en el ex Hospital Regional con un disparo en el abdomen. En la refriega también cayó herido Federico Huergo, que está fuera de peligro. No hay detenidos por el hecho.
“Amenazaron con armas a los dirigentes en las oficinas del club, aun cuando la policía estaba en el lugar”, dijo ayer el legislador para quejarse de una falta de respuesta de las fuerzas de seguridad. Autoridades policiales dejaron trascender que la presentación del cuerpo técnico del plantel era un evento privado y no se hizo ningún pedido de operativo especial por riesgo de eventual conflicto.
Conocedores de los pasillos de Alvarado dan cuenta que la balacera fue un ajuste de cuentas entre facciones de las barras que se disputan el dominio de la tribuna, y con ello la distribución de entradas, entre otros negocios. De hecho, parte de esos hinchas apareció hace una semana –también protagonistas de incidentes- a la cabeza de un reclamo de la Unión Tranviaria Automotor (UTA) para que aumente el boleto del transporte urbano. Esta vez fueron con camisetas del club. En otra oportunidad, ante una protesta similar, los habían disfrazado con camisas para que simularan ser choferes de ómnibus.
Se menciona la existencia de tres grupos bien definidos, dos de los cuales se habrían cruzado el martes cuando se presentaba como entrenador a Gustavo Noto, un ex jugador y referente del club que viene de dirigir a Camioneros, el equipo de Pablo Moyano, hermano de Facundo.
Agencia de Prevención de la Violencia en el Deporte (Aprevide) garantizó ayer la seguridad de instalaciones y directivos del club, cuyo presidente es Pablo Mirón. Con la sede social cerrada y el plantel licenciado hasta próximo aviso, este miércoles la tensión se mantenía presente. Autoridades policiales seguían de cerca los puntos habituales de encuentro de estas facciones, atentos a eventuales represalias. La última muerte en estos duelos internos de la hinchada fue la de Jorge Guzmán, un joven que era fanático de Alvarado y trabajaba en un hospital.
Espero que las autoridades pertinentes garanticen la seguridad de los dirigentes que son victimas de estos delincuentes q ensucian el fútbol&— Facundo Moyano (@Facundo_Moyano) 4 de enero de 2017
Moyano, vía redes sociales, agradeció los gestos de solidaridad recibidos tras el mal momento vivido e insistió en su pedido a las autoridades para que “garanticen la seguridad de los dirigentes que son víctimas de estos delincuentes que ensucian al fútbol”. Tiene claro que estos hechos y sus consecuencias pueden ser una traba para su carrera y aspiraciones políticas. “Te van a tirar otro muerto”, le han advertido. Pero aquí sigue. Por ahora su pasión por Alvarado es más fuerte.
dp/gs/ae



