Con un golazo, el Sub 20 argentino derrotó a Colombia en el Sudamericano y logró el primer éxito en el hexagonal

Julián Álvarez, de tiro libre, marcó la diferencia en un partido que la Argentina pudo golear
Julián Álvarez, de tiro libre, marcó la diferencia en un partido que la Argentina pudo golear Fuente: FotoBAIRES - Crédito: Pablo Vera
Alberto Cantore
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1 de febrero de 2019  • 17:00

RANCAGUA, Chile.- Otra vez de pie y con una sonrisa. Otra vez con sus mejores argumentos. Otra vez festejó la Argentina y borró la imagen del debut en el hexagonal, de brújula perdida, con derrota y de malas elecciones para desandar el partido. Esta vez fue firme, con convicción, un equipo con puntos altos. No le sobró en el resultado, porque el marcador (1-0 sobre Colombia) le quedó corto, producto de la ineficacia, un asterisco que los juveniles no pueden borrar, aunque las tareas de definición se trabajen en todos los entrenamientos. El campeonato Sudamericano Sub 20 empieza a despejar candidatos, selecciones que buscan las cuatro plazas para el Mundial de Polonia y las tres que se repartirán para los Juegos Panamericanos de Lima. La Argentina, si sostiene la actitud, ajusta el juego y mejora la eficacia, tiene material para ilusionarse con esos boletos.

No depender de otros, porque la selección jugó el primer partido de la triple jornada, se impuso como una meta. Desde la actitud, más allá del cambio de sistema táctico y de algunos nombres, la Argentina marcó el pulso del juego en el inicio. Con Moreno como volante interno, Sosa encontró respaldo y el conjunto una salida más dinámica y efectiva; con el doble 9 compuesto por Romero y Gaich, el delantero de PSV no se enseñó cómodo –fuera del circuito de elaboración y desarrollando una tarea de apoyo-, y las acciones se recostaron sobre el atacante de San Lorenzo. Y cumplió: fue una pesadilla para el zaguero Reyes, que recibió la tarjeta amarilla por una falta cometida sobre el corpulento N°18, jugada que derivó en el gol de tiro libre de Julián Álvarez, pero también porque siempre exigió a la defensa colombiana.

La Argentina sumó su primera victoria en el hexagonal que lleva a Polonia
La Argentina sumó su primera victoria en el hexagonal que lleva a Polonia Fuente: FotoBAIRES - Crédito: Pablo Vera

Con más asociaciones que en 1-2 ante Ecuador el martes pasado, la Argentina manejó el desarrollo y expuso las limitaciones de Colombia, un rival que se mostró apático, corriendo detrás de la propuesta de la selección. Álvarez probó de media distancia para poner a prueba al arquero Mier Robles; minutos más tarde, Gaich, luego de desestabilizar a Reyes no encontró el espacio para martillar.

Tardó en reaccionar Colombia, que en un remate del delantero Correa dio aviso que pretendía mezclarse en el juego. Roffo atrapó con seguridad, una virtud que fue perdiendo con un par de pelotas que llovieron sobre el área. Una trepada de Palacios por la derecha llamó a intervenir a Nehuén Pérez. Era resurgir colombiano provocó la amonestación de Barquett, después de un error de Maroni –lento y de excesivo traslado-, también con la baja de Álvarez, que se desdibujaba tras un inicio explosivo.

Fue un respiro que se tomó la Argentina, imposible transitar el partido con la misma intensidad con una temperatura elevada, y la falta sobre Gaich provocó el gol y que una jugada que Batista venía practicando desde el predio de Ezeiza: Álvarez pasó por encima de la pelota, Ortega amagó y fue Álvarez que volvió sobre la pelota con perfil derecho y colocó la pelota junto al poste derecho de Mier Robles.

El golazo de Álvarez

Tuvo jugadas para sellar el partido antes de los 10 minutos del segundo tiempo. Gaich, ineficaz ante el arco, pero de un aporte determinante para el conjunto; Romero, a quien le quitaron sobre la línea el tercer festejo en el torneo y Maroni, en dos ocasiones, estuvieron a tiro de aumentar la diferencia.

Con los cambios la selección buscó oxígeno, cuando Colombia decidió salir del letargo. De la Vega y Julián López, de los que menos rodaje tuvieron en la competencia, saltaron a la cancha con el propósito de auxiliar a los volantes y los laterales, que sufrían como con Ecuador, cuando le exploraban las bandas. El crecimiento de Angulo, escurridizo, de movimientos eléctricos, le generaban zozobra al fondo, que se sostenía con Pérez y Medina.

Cuando el juego se hizo de golpe por golpe, a la Argentina la faltó punch, algo que se hace recurrente en el campeonato –también es un mal que aquejó al rival, con apenas dos goles-: una acción individual de Barquett –corrió desde la mitad del campo al área, tomando apunte del movimiento de Gaich para limpiarla el camino– terminó en un débil remate que controló Mier Robles. También el capitán Pérez falló luego de un córner que lanzó De la Vega...

Sufrió en el epílogo, en esos cinco minutos de adicional que se le hicieron eternos. Pero el festejo agrupado reflejó el sacrificio y también premió la actitud, el planteo y el juego.

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