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Por Martín Castilla
Enviado especial
SANTA FE.- En la soberbia actualidad de Barcelona, Lionel Messi resulta muy importante y es mucho lo que se espera de él, pero detrás hay un circuito de juego muy bien aceitado, comandado por dos estupendos estrategos, Xavi e Iniesta, que, como La Pulga , representan la identidad de una cantera construida durante años. El seleccionado que comanda Sergio Batista tiene, en la intención, una idea parecida de toque y circulación, más allá de las diferencias que hay entre los intérpretes y en el tiempo de preparación, sustentada en lo que pueden realizar Esteban Cambiasso (30 años) y Ever Banega (23).
Representan el punto neurálgico de un ambicioso proyecto. Por delante de Javier Mascherano, Banega (por la derecha) y Cambiasso (por la izquierda) deben ser los generadores de un circuito de juego asociado para llevar la pelota a los delanteros, especialmente a Messi, que en el debut, contra Bolivia, terminó casi al lado de Mascherano para dar salida a un equipo envuelto en la confusión colectiva. Después de varias charlas con los jugadores y un cónclave particular con La Pulga , Batista parece haber dado con el diagnóstico: "No pueden estar todos delante de Messi, porque Lionel tiene que jugar de tres cuartos de cancha hacia adelante. No puede haber volantes delante de Messi", sentenció anteayer un director técnico que empezó a pensar en este binomio de conducción en aquel 4-1 sobre España en Buenos Aires y que terminó de convencerse en el 1-1 con Estados Unidos en Nueva Jersey.
La experiencia vivida en esos dos partidos, los dos mejores de su ciclo en la visión del entrenador, permitió a Checho ver que las sociedades Messi-Cambiasso y Messi-Banega responden cuando se busca -y se buscan- con tenencia, desmarcación y paredes, lo que repercute en el juego y, especialmente, en la manera de quebrar la resistencia del rival, que generalmente dispone mucha gente en el medio. ¿Qué pasó frente a Bolivia? Banega y Cambiasso no conformaron sociedades con los de arriba, no aportaron circulación y mucho menos quebraron las líneas hacia adelante. El volante de Valencia tuvo actitud, pero le faltó capacidad para llevar el equipo hacia adelante; lo intentó también Cuchu , pero sin sorpresa y con bastante desubicación. "En todos los partidos anteriores tuvimos un 75% de posesión, y contra Bolivia, no, porque nos apuramos y trasladamos mucho. Eso no puede pasar. Por ejemplo, le decía a Cambiasso que por la desesperación de ir arriba él quedaba de Nº 9, y puede hacerlo, pero como lo hace en Inter: por sorpresa", apuntó el seleccionador albiceleste.
Batista pretende que Banega y Cambiasso sean los abastecedores de juego para que Messi no cargue con toda la responsabilidad. En Barça , el esquema es simple y ofensivo, con un "cinco" clásico, Busquets, y dos creativos, Xavi e Iniesta, que además de manejar muy bien la pelota, marcan y corren. Una cuestión valorada por Batista a la hora de hablar de uno y otro; claro que la condición física de Cambiasso instala un interrogante tras sus varios días de inactividad por un desgarro. Cuestión por tener en cuenta y que quizás explique su salida tras el primer tiempo del viernes en La Plata.
La fórmula en el medio no cambia para este compromiso con Colombia. De entrada, el dibujo no se modificará sobre el campo del estadio Brigadier Estanislao López. En un plantel que tiene cinco Nº 5, las alternativas son Angel Di María por la izquierda (contra Bolivia no dio frutos, aunque jugó como extremo) y el ingreso de Javier Pastore, una posibilidad interesante para conformar un rombo distinto y que no empujaría a Messi a retroceder hasta el medio de la cancha. Pero Banega y Cambiasso son los encargados de hacer más dinámico y sostenido el camino al arco de enfrente. Y ahora están marcados por el patrón de la pronta reivindicación.

