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Un día histórico, un empate que será recordado solamente por tratarse del estreno en un torneo internacional. Barracas Central igualó 0 a 0 con Vasco da Gama por el Grupo G de la Copa Sudamericana. Un partido que enseñó escasas situaciones de riesgo y que el Guapo padeció con el desarrollo del juego. Fue de mayor a menor el conjunto barraqueño ante una alineación alternativa que presentó el rival. El próximo miércoles, visitará a Olimpia, de Paraguay.
Con 122 años de historia recién cumplidos y en su quinta temporada en la Liga Profesional, Barracas Central tuvo el martes en el estadio Florencio Sola, de Banfield, su estreno en una competencia internacional organizada por la Conmebol. Un suceso histórico para el club que creció en el último cuarto de siglo bajo la conducción de la familia Tapia, con Claudio Chiqui como eslabón fundamental de la cadena: bajo el mandato del ahora presidente de la Asociación del Fútbol Argentino -asumió en 2001-, el Guapo se consolidó en Primera C y en el calendario futbolístico 2009/10 logró subir de categoría.
El sanjuanino fue la máxima autoridad de la institución hasta 2020, año en que tomó las riendas su hijo Matías, que ascendió como futbolista a la Primera Nacional –en 2019- y fue el presidente con el que el equipo trepó a Primera. El último paso tuvo como capitán del plantel a Iván, el menor de los cuatro hijos y que sigue luciendo la cinta en el brazo izquierdo.
El cupo para participar de la Copa Sudamericana lo selló el título de Lanús, al vencer en la final de 2025 a Atlético Mineiro, en Paraguay. Pero para quedar en lista de espera, el camino de los barraqueños para disputar el torneo internacional estuvo signado por múltiples y polémicos fallos arbitrales. La saga en 2025 empezó con Banfield, continuó frente a Defensa y Justicia, prosiguió con Newell’s; Aldosivi, Belgrano y Estudiantes también resultaron perjudicados. El último acto bochornoso fue el empate 1-1 con Huracán, tras la sanción de un penal; antes, el árbitro Andrés Gariano había sancionado otro, que el arquero Meza le detuvo a Tapia.
De Brasil, el rival en el debut en la Copa Sudamericana. Vasco da Gama, el conjunto que le tomó examen a Barracas Central, que mudó la localía porque su estadio no cumple con los requisitos que exige la Conmebol, de la cual Chiqui Tapia es su vicepresidente segundo. El club carioca presentó con una alineación alternativa, con tres futbolistas Sub 20, mientras que otros diez estuvieron en el banco de los suplentes; el delantero argentino Claudio Spinelli fue titular, su capitán fue el colombiano Carlos Cuesta y el lateral derecho lo ocupó el uruguayo José Luis Rodríguez, que cumple una suspensión en el torneo local. El sábado, Vasco da Gama visitará a Remo, en Belém, a una distancia de 3108 kilómetros por ruta.
Decimosegundo en el Brasileirao, el entrenador Renato Gaúcho, que tampoco acompañó a la delegación y delegó el mando a su asistente Marcelo Salles, priorizó la competencia local –la recompensa económica es de 10 millones de dólares, la misma que entrega ser campeón de la Sudamericana-; y no desgastar a sus mejores elementos. “No hay manera de llevar a todos a Argentina, regresar y cruzar todo Brasil para ir a Belém. Los jugadores son humanos, no están hechos de hierro. Si mantenés el mismo equipo, no podrás correr y perderás jugadores por lesiones. La factura llega”, señaló el técnico que fue el primero en ganar la Copa Libertadores como futbolista y entrenador, en las dos oportunidades con los colores de Gremio.
Con la pelota en juego, el ímpetu de Barracas Central hizo que en apenas 22 segundos generara un tiro de esquina. Lo cariocas después del séptimo minuto superaron la mitad de la cancha y tras una extensa tenencia de la pelota descubrieron a Matheus Franca, que de cabeza remató desviado; el árbitro colombiano Carlos Betancurt sancionó posición adelantada. Esa acción, un aviso y un freno para los barraqueños, que en el arco tuvieron a Juan Espínola en lugar de Marcelo Miño; el arquero se sorprendió ante un rechazo apurado de Rodrigo Insua, que despejó y la pelota rebotó en su compañero Fernando Tobio y terminó en córner.
Con la reaparición de la llovizna se mojaron los planes de Barracas Central y los visitantes en diez minutos generaron dos situaciones de riesgo: un cabezazo de Spinelli que hizo lucir a Espínola y una definición de Nuno Moreira que terminó en tiro de esquina. El muleto de Vasco da Gama pasó llevar las riendas y el Guapo corrió detrás de la pelota, que circulaba de una banda a la otra, aunque sin profundidad.
Con empuje, Barracas Central se llevó por delante a los cariocas en el segundo tiempo. Tobio tuvo su chance en uno de los múltiples centros que cayeron en el área rival y el arquero Fuzato bloqueó el remate. Sin el control de la pelota, Vasco da Gama lentamente empezó a refugiarse contra su guardavalla; ingresó el colombiano Marino Hinestroza, el jugador que protagonizó una novela con Boca en el mercado de pases y a quien el DT Renato Gaúcho criticó por su bajo rendimiento y falta de adaptación.
Lo tuvo Vasco da Gama en el descuento, cuando Barracas Central jugaba con diez jugadores por la expulsión de Maximiliano Puig -reemplazó a Tapia-, que estuvo apenas un minuto en el campo de juego: Adson no tuvo puntería... Terminaba la jornada histórica de Barracas Central, que debió contentarse con el empate.



