Carlos Borrello, el DT de la selección de fútbol femenino: "Las chicas llegan con sed de revancha y esta es la gran oportunidad"

Fuente: LA NACION - Crédito: Soledad Aznarez
Javier Saúl
Olivia Díaz Ugalde
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3 de junio de 2019  • 09:23

No será sencilla la tarea para la Argentina en su tercera presentación mundialista, tras 12 años ausente de una Copa del Mundo (estuvo en 2003 y 2007) y con un pasado reciente marcado entre el olvido y la resurrección: luego de dos años sin actividad, la selección fue rescatada en 2018 para la última Copa América y la clasificación para Francia 2019 . Con el experimentado Carlos Borrello como entrenador -también será su tercer mundial-, llega a su debut en París con un puñado de amistosos y el rodaje de solo una temporada de preparación. Pero nadie da un paso atrás, ni baja la cabeza por lo que vendrá. Y Borrello, el hombre elegido para apuntalar la reconstrucción, avisa: "Me preguntan cómo llegamos al Mundial y yo prefiero esperar para ver cómo llegan las chicas. Si están plenas y con ritmo de fútbol podemos dar pelea. Uno de los secretos es ese. Hay una sed tan grande de revancha, de explotar, de decir "acá estamos nosotras", que uno se ilusiona. Y es una fibra que uno toca. ¿Qué otra gran oportunidad vamos a esperar? ¿Qué nos vamos a guardar? Si nos equivocamos que sea porque hicimos algo".

Previa escala en Frankfurt, la selección ya se encuentra en París, donde ayer inició los entrenamientos. Ahora solo resta la puesta a punto en las instalaciones del FC Noisy Le Grand. Habrá prácticas vespertinas y dos amistosos programados con la Universidad de Long Beach, en una semana donde aparece el próximo lunes marcado en rojo en el calendario. La selección femenina espera el debut ante Japón, en el Parque de los Príncipes.

Borrello apostará por un mix entre jugadoras de un fútbol local en vías de la profesionalización y otras que ya juegan fuera del país. Con la base del equipo que disputó la última Copa América y la clasificación para el Mundial, es probable que vuelva a usar su esquema preferido: una línea de cuatro defensoras (aunque no reniega de la línea de tres, es difícil que la utilice ante rivales tan fuertes como Inglaterra, Escocia y Japón), un triángulo en el centro del medio campo con marca, dos volantes por afuera, una creativa (Estefanía Banini) y una delantera centro definida. Las jugadoras se sienten cómodas con esa táctica y el esquema es del gusto del cuerpo técnico.

"La ilusión es grande y noto un gran compromiso de las chicas, un gran deseo de ser protagonistas. No sé hasta dónde podemos llegar, pero sí unas hay ganas tremendas de revancha. Es como que se juntó todo, y la gran movida del último tiempo genera mucha expectativa y ellas lo potencian", explica Borrello, en diálogo con la nacion. De andar tranquilo y hablar pausado, apuesta por la unión de un grupo que hasta no hace mucho estaba desmembrado por motivos más relacionados a los escritorios que a los campos de juego. El apagón del fútbol femenino de selecciones llegó casi a los dos años en la AFA. "Perdimos roce, perdimos mucho en juveniles y todos nos pasaron por arriba", explica el entrenador. Por eso, el trabajo de los últimos meses fue clave: se sumaron fechas FIFA -antes, la selección llegaba a los mundiales sin giras con equipos de elite ni demasiados amistosos previos-, se trabajó en la rotación y en la administración de minutos, se cotejaron los trabajos que realizaron las futbolistas que se desempeñan en Europa y se fortaleció el físico. "Cuanto más conocés a los rivales jugás más suelta. Es como con las personas, con más confianza te soltás más. Antes íbamos a un Mundial sin roce y recién nos soltábamos cuando ya nos habían puesto la estampilla para volver a Buenos Aires", dice.

Fuente: LA NACION - Crédito: Soledad Aznarez

La posibilidad de dar un golpe en Francia radica en la ilusión de generar impacto en un país en el que recién germina una profesionalización de la actividad. Desde la selección confían que el entusiasmo puede acortar diferencias con equipos más fuertes. Pero no será sencillo. Inglaterra llega en alza (desde el cuerpo técnico argentino lo consideran favorito para el título, junto a Estados Unidos y Alemania), y con buenos desempeños a nivel europeo, además de haberse subido al podio en el último Mundial. Japón viene con un título del mundo y un subcampeonato en sus últimas dos presentaciones. Y Escocia, el más débil de los tres Top-20 del ranking FIFA, tendrá su debut de la mano de la exjugadora Michelle "Shelley" Kerr, que tuvo un buen paso como entrenadora por el fútbol femenino del Arsenal.

Borrello sabe que enfrente tendrá rivales que muestran despliegue, velocidad, pegada, potencia, y altura. Por lo que la clave de la preparación pasó por ajustar detalles tácticos, minimizar los riesgos y ganar confianza en escenarios bien distintos a los que están acostumbradas las futbolistas que desempeñan el fútbol argentino. "Experiencia y aprendizaje por encima del resultado", fue el lema de esta etapa.

"El día a día con las chicas es igual que con los hombres. Solo hay que tener un poco más de paciencia por la cuestión de que no cumplieron etapas formativas. ¿Cuántas chicas se entrenan o compiten desde los ocho años? Hay casos aislados, pero no se da en todo el país. Se empezó recién ahora con el fútbol mixto hasta los 12 años, pero falta una línea más fuerte desde el sistema educativo. No importa que lleve tiempo, pero se tiene que iniciar. Hay que seguir viajando, hacer centros de entrenamiento para las chicas del Interior. Pico y pala", apunta Borrello. Y deja un recado tras la primeras señales del profesionalismo: "Es un paso muy importante. Algo que se tendrá que ir perfeccionando en todo sentido, pero es un buen primer paso. Un paso que se veía lejos, pero que ya está en marcha. Ahora habrá que ver cómo se maneja cada club".

Con seis partidos jugados en mundiales y una marca de seis derrotas, dos goles a favor y 33 tantos recibidos, la Argentina buscará hacerse escuchar en Francia. No le será fácil. En el camino aparecen Japón (el próximo lunes, a las 13), Inglaterra (en Le Havre, el viernes 14) y Escocia (el 19 de junio, otra vez en París). Tras el desamparo y un regreso que hizo ruido, con impacto en la estructura de AFA, en las redes sociales y hasta en las empresas relacionadas con la selección, Borrello y sus jugadoras saben que tienen la oportunidad por delante. Y confían que es el momento de dar el golpe.

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