Cinco bajas en el equipo titular: más obstáculos, una constante en el Boca de los mellizos

A pocos días de que se reanude el torneo, los Barros Schelotto afrontan cinco bajas
Pablo Lisotto
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2 de marzo de 2017  

Pérez, Magallán, Tobio, Gago y Pavón, las bajas en el equipo auriazul
Pérez, Magallán, Tobio, Gago y Pavón, las bajas en el equipo auriazul Fuente: Archivo

En la galaxia que une al mundo Boca con los Barros Schelotto , los planetas nunca terminan de alinearse. Cuando todo parece estar bajo control, una extraña fuerza parece atentar contra la calma.

A pocos días de que se reanude el campeonato (aún no está definido si la actividad regresará este fin de semana o el próximo), el líder del torneo tiene cinco bajas en su equipo titular.

El que abrió la lista fue Pablo Pérez , que el 14 de febrero sufrió un esguince alto en el tobillo izquierdo. Su recuperación demanda tres semanas, y estaría en condiciones de sumarse al trabajo del grupo recién el próximo martes.

Anteayer, Ricardo Centurión se fue de la práctica con un traumatismo en el tobillo derecho. Lo mismo sufre Cristian Pavón , aunque en su caso la lesión es en el tobillo izquierdo. Lisandro Magallán padece una distensión en el recto anterior izquierdo. Además, ayer se supo que Fernando Tobio tiene una distensión en el bíceps femoral derecho. Y como si todo eso fuera poco, Fernando Gago se ausentó de la práctica en el Complejo Pedro Pompilio por un cuadro de gastroenteritis.

Parece algo aislado, pero el balance arroja que este primer año de los Barros Schelotto al frente de Boca (asumieron el 2 de marzo de 2016 y su partido de debut fue un día después, frente a Racing, por la Copa Libertadores y en una Bombonera sin público) fue una verdadera carrera de obstáculos. Sortear inconvenientes dejó de ser una excepción, para convertirse en una insana costumbre.

Menos de dos meses después de su arribo, y cuando los mellizos habían encontrado un mediocampo equilibrado, con Gago y Cubas como intérpretes, perdieron a ambos futbolistas por lesiones casi a la par. El 20 de abril, ante Deportivo Cali y por la Libertadores, el misionero se rompió el ligamento deltoide del tobillo derecho y no volvió a jugar hasta julio. Sólo cuatro días después, frente a River, el Nº 5 se rompió por segunda vez el talón de Aquíles izquierdo, fue operado y atravesó siete meses de rehabilitación.

Cuando el cuerpo técnico reacomodó las piezas y encaminó el rumbo, Nicolás Lodeiro se rompió los meniscos. Y en Montevideo, tras un 1-1 contra Nacional por la Copa, se detonó la bomba Daniel Osvaldo y el delantero fue eyectado del plantel. Aunque en ese caso no hubo un problema de lesiones por medio, la situación generó otro cimbronazo de magnitud.

La efervescencia que generó la angustiosa clasificación para una semifinal por la Libertadores, con Agustín Orion como figura clave en la definición por penales, se evaporó de inmediato, como consecuencia del receso obligado por la Copa América Centenario. En julio ya nada fue lo mismo: los cambios en el plantel (hubo siete refuerzos) y un blooper de Orion hicieron trizas el anhelo de volver a Tokio.

Hubo que reinventarse y se apostó a la Copa Argentina como última llave de acceso al torneo continental de este año. Pero Rosario Central se tomó revancha y hubo adiós a las copas, al menos hasta 2018. En el medio, dos escándalos mediáticos de Centurión.

A fines de noviembre volvió Gago. Y lo hizo en su máximo esplendor. Tanto fue así que su presencia y su juego acomodaron los hilos de un Boca que encadenó cuatro triunfos consecutivos (2-1 a San Lorenzo, 4-2 a Racing y a River y 4-1 a Colón), con pasajes de muy buen nivel que lo llevaron a terminar el año como puntero. Incluso, Carlos Tevez volvió a ser en diciembre esa figura que había descollado en Europa durante una década.

Pero todo duró un suspiro. Porque el receso llegó en el momento menos oportuno. Para colmo, Tevez rompió su contrato, armó las valijas y se fue al fútbol chino por una montaña de euros.

Durante la pretemporada, Boca debió trabajar sin uno de sus titulares. Rodrigo Bentancur exhibió sus cualidades en el Sudamericano Sub 20 de Ecuador y condujo a Uruguay al título. Cuando volvió al club de la Ribera, lo hizo con tres kilos menos, que obligaron a realizarle un plan especial de alimentación para recuperarlo físicamente lo más pronto posible.

Desde hace doce meses, la nave azul y oro de los Barros Schelotto navega en aguas agitadas. Sin paz. Una vez más, es tiempo de mover el timón y, ya acostumbrados a estos vaivenes, los entrenadores deberán encauzar al equipo.

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