Cómo fue la reconstrucción de Huracán, un viaje con el sello del DT Gustavo Alfaro

Alberto Cantore
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18 de enero de 2018  

En 220 días, el Globo pasó de mantener la categoría a alimentar una ilusión
En 220 días, el Globo pasó de mantener la categoría a alimentar una ilusión Fuente: FotoBAIRES

Con un diagnóstico minucioso y certero antes de asumir, Gustavo Alfaro acortó el camino, simplificó la tarea. Encontrar un equilibrio fue el objetivo que se trazó el director técnico para rescatar a Huracán, un club que tuvo en los últimos tiempos la extraña habilidad de ser protagonista en una temporada y, al año siguiente, derrumbarse y comprometer su estatus de equipo de primera A. "Se está en una agonía permanente. Hay que consolidar una estructura y hacer que se olvide eso y clasificarse para las copas por méritos deportivos", enunciaba el rafaelino, mientras en el estadio Tomás Adolfo Ducó una estruendosa silbatina despedía a una formación que era vapuleada con un 5-1 por Libertad, de Paraguay, por la Copa Sudamericana.

Doscientos veinte días después de aquella sentencia, el Globo se marchó de una cancha envuelto en un manto de alegría, con la ilusión renovada, la esperanza intacta. Un clásico de verano no marca tendencia, pero el triunfo por 2-0 sobre San Lorenzo ratifica que el proyecto avanza, que el discurso prendió en los jugadores y que ahora los hinchas, que miraron de reojo a un entrenador cuya idiosincrasia futbolística no se emparenta con la historia del club de Parque Patricios, miran con entusiasmo el futuro.

Los resultados mandan, pero para que los engranajes de la maquinaria funcionen se necesita convencer a los operarios, hacerlos sentirse importantes, valiosos. Y ese trabajo silencioso, que puede tener como escenario el predio La Quemita y la intimidad del vestuario, es el que destacan los actores de Huracán. "Tenemos un cuerpo técnico confiable, que resulta atractivo para los jugadores. Eso facilita las cosas en la competencia y también durante el mercado de pases, porque los jugadores quieren estar con nosotros", comenta el presidente Alejandro Nadur a la nacion. Las palabras que dispara el dirigente viajan en el mismo sentido que las de los futbolistas. "Tuve la oportunidad de hablar con Alfaro y me motivó mucho", expresó Andrés Chávez, que se convertirá en una de las caras nuevas del grupo y tendrá la misión de aportar para disimular la partida de Wanchope Ábila.

A la espera del saltense, que jugó en la Superliga de Grecia en 2017, ya se entrenan con el grupo Israel Damonte -rescindió su contrato con Estudiantes- y Ricardo Noir, cedido en préstamo por Racing. También Patricio Toranzo siente energías renovadas: "Cuando te hacen sentirte importante el rendimiento sube en lo individual y en lo colectivo. Gustavo [Alfaro] me dio la derecha y trato de pagarle en la cancha. Fue el único que confió en mí. No tengo que demostrarle nada a nadie, sólo superarme cada día", afirmó.

Huracán modificó el clima, se oxigenó en lo deportivo y encontró un respiro en su atribulado andar económico y financiero. Esa calma hace relucir un poco más los logros. En Parque Patricios no deben repetir las malas experiencias del pasado reciente. En la temporada pasada, el Globo revalidó su permanencia en la última fecha, al empatar sin goles con Belgrano. Esa angustia que invadió al equipo no fue obra de la casualidad, sino que en ese torneo el plantel tuvo cinco ciclos técnicos: Eduardo Domínguez, Ricardo Caruso Lombardi, Juan Manuel Azconzábal y dos interinatos de Néstor Apuzzo. Finalizó en el puesto 25º y nunca superó la 18» posición en la tabla.

Alfaro, después del debut en la Superliga frente a Independiente (caída por 3-1) sostuvo las piezas, no ensayó bruscos movimientos de rumbo. El arquero Marcos Díaz y el capitán Hugo Nervo, que pretendían dejar el club (el zaguero ademásrevirtió su turbulenta relación con los simpatizantes) tuvieron presencia perfecta en los 12 juegos. La misma cantidad de partidos protagonizaron Alejandro Romero Gamarra -transferido a New York Red Bulls, de la MLS-, Ignacio Pussetto -pretendido por el fútbol estadounidense- y los refuerzos que sumó el DT en el mercado de pases anterior: Christian Chimino, el paraguayo Saúl Salcedo, Adrián Calello y Fernando Coniglio. Lucas Villalva y Toranzo afrontaron 10 encuentros, y Mauro Bogado y Ábila, nueve. Así el entrenador cumplió con aquella premisa que hizo el 11 de julio de 2017, mientras miraba desde un palco cómo el Globo era arriado por el rival: consolidar un equipo.

"La ilusión es terminar el campeonato entre los cinco primeros. Eso nos daría un lugar en la Copa Libertadores de 2019. De ahí para arriba, todo sería un regalo. Los hinchas siempre quieren un título, pero también quieren que nos olvidemos del descenso", remata Nadur.

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