Copa América. Un puesto embrujado, la historia de lesiones y rarezas de los arqueros de la selección

Se terminó Alemania 2006 para Abbondanzieri cuando Klose lo chocó
Se terminó Alemania 2006 para Abbondanzieri cuando Klose lo chocó Fuente: AP - Crédito: vork Djansezian
Cristian Grosso
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14 de junio de 2019  • 23:59

Un rodillazo de Miroslav Klose en las costillas acabó con el Mundial de Roberto Abbondanzieri . Entró Leo Franco y ni cerca estuvo en ninguno de los penales que sentenciaron a la Argentina en Alemania 2006. Días antes de confirmar la lista, José Pekerman había sorprendido con Oscar Ustari por Germán Lux, una decisión que hasta Julio Grondona criticó ante los medios. Sergio Romero se convirtió en el arquero con más presencias en la historia de la selección argentina sin afirmarse jamás en ningún club europeo, pero poco antes de Rusia 2018 un huesito suelto en la rodilla lo convenció a Jorge Sampaoli de que debía reemplazarlo con Nahuel Guzmán. La fractura de Nery Pumpido en el debut de Italia 90 le abrió a Sergio Goycochea las puertas hacia la leyenda, y Ángel David Comizzo voló de apuro para completar el plantel. Ya en Chile, en 2015 Mariano Andújar se fracturó la mano derecha y la Copa América nunca empezó para él, por eso Gerardo Martino citó de emergencia a Agustín Marchesín.

El fútbol está repleto de imponderables. Lesiones, problemas y contratiempos fuera de sospecha. Siempre hay una trampa esperando a la vuelta de la esquina. O del arco, y si se trata de la selección, convendría cruzar los dedos, conseguir un trébol de cuatro hojas o asegurarse una pata de conejo. La exclusión de Esteban Andrada se suma a una saga que parece guionada por un destino algo caprichoso y bastante desconsiderado. Si ya en el Mundial de Uruguay 1930 aparecieron los fantasmas: Ángel Bossio fue el titular en los tres primeros partidos, ante Francia, México y Chile. Tres victorias, pero se lesionó. Entonces, frente a los Estados Unidos y en la final, con Uruguay, entró 'La cortina metálica' Juan Bottaso, que, según las crónicas de la época..., estaba lastimado. Tal vez fue una advertencia. O un presagio.

No siempre son lesiones, aunque relatos de desencuentros atraviesan a los arqueros de la selección. Daniel Passarella probó múltiples arqueros, pero el que más repitió fue Germán Burgos. ¿Quién atajó en Francia 98? Carlos Roa. Marcelo Bielsa repartió las eliminatorias para Corea-Japón 2002 entre Burgos y Roberto Bonano. ¿Quién atajó en el Mundial del Lejano Oriente? Pablo Cavallero. Ubaldo Fillol sostuvo el ciclo de Bilardo en las agitadas eliminatorias del 85, pero la recordada tarde del gol de arremetida de Passarella ante Perú se trataría de la despedida menos pensada. Nadie tenía dudas de que Goycochea, bicampeón de las Copas América de 1991 y 1993, iba a seguir en el arco en el Mundial de 1994, pero la noche anterior al estreno contra Grecia, Alfio Basile anunció la noticia inesperada: Luis Islas se quedaba con el puesto. Control antidoping mediante, algunos días más tarde se conocería una novedad mucho más impactante.

Sale Romero y entra Caballero. Un cambio de arqueros con poca fortuna
Sale Romero y entra Caballero. Un cambio de arqueros con poca fortuna Fuente: Reuters - Crédito: Javier Barbanch

Hernán Cristante atajó en la Copa América 95 e Ignacio González y Marcelo Ojeda en 1997. Enrique Vidallé, en la de 1979. Ninguno se iba a consolidar. El tiempo responderá qué ocurre con Armani después de este torneo en Brasil. ¿Se afirmará? Lionel Scaloni tardó en decidirse: en su breve ciclo, además citó a Romero, Gerónimo Rulli, Marchesín, Guido Herrera, Paulo Gazzaniga, Andrada y Juan Musso. Algo es seguro, después de mucho tiempo el arco llevará otro apellido en una Copa América, ya que Romero estuvo entre los postes en los últimos 16 encuentros, de Argentina 2011, pasando por Chile 2015 y hasta Estados Unidos 2016.

Con más frecuencia de la sospechada, alrededor de los arqueros. algo ocurre. Un contratiempo abre hendijas impensadas. La lesión de Andrada acaba interrumpir las vacaciones de Juan Musso para completar el plantel albiceleste. Para ser el relevo o el tercero en el puesto, esa posición decorativa que en la historia de la selección supieron ocupar Jorge Bartero, Julio César Falcioni, Alejandro Lanari y Albano Bizarri, o Fabián Cancelarich, Norberto Scoponi y Juan Pablo Carrizo. O Diego Pozo y Agustín Orion. O Ricardo La Volpe, en Argentina 1978, y Héctor Zelada, en México 1986. Aquella inclusión fue un gentil agradecimiento de Carlos Bilardo para con el club América, donde se alojó la selección en el DF. Zelada, claro, era el arquero del popular equipo mexicano. Del 78 al 82, Menotti solo cambió a Pumpido por La Volpe, y sostuvo a Fillol y a Héctor Baley. Del 86 al 90, Bilardo apenas mantuvo a Pumpido, porque sustituyó a Islas y Zelada por Goycochea y Fabián Cancelarich.

Gatti también fue tercer arquero, con 21 años, en Inglaterra 66, detrás de Antonio Roma y el 'Mono' Irusta. El preferido de Menotti era Hugo Orlando Gatti. El 'Loco' ni quería disputar el puesto con Fillol, egos, malos entendidos, una lesión en la rodilla, su automarginación..., y en enero de 1978, en la concentración de la Villa Marista, en Mar del Plata, el entrenador le confió al 'Pato' que el Mundial sería suyo. Vaya destino, el primer partido de Fillol fue en un Mundial, en Alemania 74: la selección ya estaba eliminada tras caer con Holanda y Brasil, y para la despedida, contra Alemania Democrática, el entrenador Vladislao Cap pensó en que ya no debía atajar Daniel Carnevali. Para el segundo, el veterano Miguel Ángel Santoro, con 32 años no le pareció un premio consuelo. A la cancha el tercer arquero: el pibe Fillol, de 23. Muchos años después, otro arquero iba a tener su bautismo en la selección nada menos que en una Copa del Mundo: Franco Armani, en el determinante cotejo ante los nigerianos después del error de 'Willy' Caballero que precedió al derrumbe contra Croacia.

El arquero sufre como ninguno. Es señalado, acusado, condenado. Caballero desde el primer instante supo que no volvería a jugar en la selección. Si hasta Amadeo Carrizo, después del bautizado 'desastre de Suecia 58' y el 6-1 de Checoslovaquia, no quiso saber más nada con integrar el conjunto albiceleste. Durante años le dolieron las burlas que recibía cuando iba con River a cada cancha de la Argentina. Le insistieron para que regresara en Chile 62, pero sostuvo su negativa. Recién atajaría algunos encuentros, los últimos, entre 1963 y 1964, cuando se despidió en la Copa de las Naciones, en Brasil. En Brasil sí, donde el diablo volvió a meter la cola.

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