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Por Daniel Frescó (*)

Producto de su precoz talento, Agüero se convirtió en el jugador más joven en debutar en la primera división del fútbol argentino. Y en este 2017, tras casi 14 temporadas y con 29 años, es uno de los jugadores con mayor experiencia y logros de los que están en la élite internacional. Cuando otros, con esa misma cantidad de temporadas a cuestas ya están cerca de sus retiros, el Kun transita una madurez personal y profesional que le permite mantenerse vigente. Este año se convirtió en el máximo goleador histórico del Manchester City . Los 184 goles que lleva en seis temporadas y media con los “citizens” –dos títulos de Premier, dos Copas de la Liga y una Community Shield mediante– lo transforman en uno de los íconos del despegue de un City que hoy se afirma como uno de los mejores de Europa. El jugador determinante, capaz de hazañas como el histórico gol del 93m20s que le dio el título al City después de 44 años de sequía, está hoy plenamente comprometido con un equipo que de la mano de Guardiola muestra un fútbol total, que obliga a quienes lo integran a una mayor exigencia y compromiso. Así, el Kun sumó a sus condiciones naturales el desafío de adaptarse y cumplir con la presión y la recuperación, aspectos claves de ese juego de posesión y ataque tan característico del City de Pep.
También dejó de lado un mayor protagonismo personal en favor de un juego de equipo. Una vez más, ante una mayor exigencia, Sergio responde con la sabiduría del que sabe escuchar, del que quiere seguir aprendiendo para hacer mejor al equipo y para que el equipo lo haga mejor a él. El saber escuchar es un punto recurrente a lo largo de su carrera. De todos los entrenadores que tuvo supo tomar lo mejor para ser cada día más profesional. Miguel Tojo, gran formador de las selecciones juveniles argentinas, de las que el Kun formó parte desde los 13 años, supo transmitirle el significado de ser parte de la selección, de sentir al predio de Ezeiza como una segunda casa. La tarea de esos formadores le permitió ser parte de una generación de futbolistas que conquistó Mundiales juveniles, un Oro Olímpico y llegar a tres finales con la mayor como hacía mucho tiempo no se conseguía. Una tragedia para muchos por no ganarlas y un logro sin igual para quienes le damos valor a los procesos, más allá de los resultados.
Me consta del dolor que le produjo al Kun y a sus compañeros no haber podido coronar ese proceso con los títulos pero también de sus ganas de volver a intentarlo siempre con sus mejores armas. Tuve la suerte de estar en Manchester en muchas oportunidades, la última cuando Sergio alcanzó el récord de Eric Brook. Y pude palpar en persona el respeto, reconocimiento y sano cariño que le dispensan cada uno de los hinchas y compañeros para quien es ya una leyenda. Y también de la naturalidad y equilibrio con la que Sergio convive con esa realidad. Capaz de ajustar cada vez más su alimentación con el fin de cuidar su cuerpo y lograr un mejor rendimiento. El que lleva una vida simple. El que no olvida sus orígenes, cuida de su familia y disfruta con cada una de las visitas de sus afectos más cercanos, de su adorado hijo Benjamín, de sus amigos de la infancia en un mundo interno en el que se muestra tal cual es. Porque ese jugador que es el Kun, que no tiene techo para sus malabares dentro de la cancha, está apoyado en el inefable misterio de ser un buen tipo, cordial, generoso y amable.ß
(*) Autor del libro “Sergio Agüero, mi historia”. Biografía oficial



