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El año de Sergio Agüero venía más teñido de celeste, por haberse convertido en el goleador histórico de Manchester City y defendido su lugar dentro del equipo ante el empuje juvenil de Gabriel Jesús (este domingo salió lesionado ante Crystal Palace), que de celeste y blanco, por la sucesión de desencuentros y ausencias con el seleccionado argentino, al que lo une una relación que ya superó una década. Un vínculo tan extenso no se disuelve de un día para el otro, a pesar de que en los 406 minutos que disputó en los ocho partidos de las eliminatorias en que participó no hizo ningún gol, una sequía que no había tenido camino a Brasil 2014 (cinco tantos en 575 minutos) ni a Sudáfrica 2010 (cuatro en 694).
Fue una clasificación tortuosa para el Kun. Varios de sus compañeros y viejos amigos hicieron el trabajo para que él tenga la posibilidad de ir a Rusia . Desde el desgarro que sufrió a los 25 minutos en la primera fecha ante Ecuador, pasando por el penal que el paraguayo Villar le atajó en Córdoba, circunstancia que lo hizo pensar si no era conveniente dar un paso al costado (“Hasta los nenes me gritan amargo”, admitió en una nota), hasta la falta de consideración inicial de Sampaoli, que puertas adentro objetaba su estado físico.
Hay consignas que por repetidas no pierden vigencia: para ganarse una convocatoria al seleccionado hay que rendir bien en el club. Hacer méritos y sostenerse en un buen nivel para que el entrenador lo tenga en cuenta. No fue un 2017 con títulos en la primera temporada de Pep Guardiola, pero sí se sentaron las bases y se inculcó un estilo que tiene a los Citizens despegados en la cima de la Premier League . Con el empate de este domingo ante Crystal Palace, le sacó 14 puntos de ventaja al segundo, Chelsea. El Kun marcó 42 goles durante 2017 (32 por Premier League, cinco por copas y cinco por Liga de Campeones). Un envión determinante para llegar a los 184 festejos y superar los 177 que Erik Brook tenía como plusmarca desde hacía 77 años.
“El récord lo voy a recordar más cuando deje de jugar. Ahora mi vida sigue con cada partido”, expresó hace un par de meses el Kun, que igualó a Brook en un cotejo ante Burnley y lo dejó atrás cuando anotó en el San Paolo, ante Napoli, por la Liga de Campeones. En la madurez de Agüero todavía queda lugar para el niño despreocupado y con mirada chispeante que correteaba por los potreros de Quilmes. Cuando en una entrevista con la página oficial del club le preguntaron por qué había festejado el gol del récord con el gesto de llevarse las manos detrás de las orejas que popularizó Riquelme, le quitó solemnidad a un instante tan trascendente de su vida deportiva: “Justo antes del partido estuve hablando con amigos y mi hermano, y no sé por qué motivo me dijeron que hiciera el topo. Supongo que como jugábamos de visitante era una manera de decir los escucho ”. El aire de adolescente despistado con que parece andar por la vida deviene en padre cumplidor ante su hijo Benjamín: “La camiseta con que marqué el récord es para él. Me mandó un mensaje pidiéndome que se la llevara”.
Valorizado por Guardiola (“Es una leyenda del club, hará goles hasta el día que quiera”), a Sampaoli se lo empezó a ganar fuera de la cancha, cuando en un viaje del director técnico a Inglaterra en agosto fue, sin previa cita, a su encuentro en Londres. Cara a cara le hizo saber que todo lo bueno que hiciera en el City tenía como objetivo paralelo una futura convocatoria. El entrenador, sensible a los jugadores que demuestran fuertes convicciones, lo incluyó en la siguientes listas. En la primera lo hizo esperar detrás de la titularidad de Icardi , que frente a Uruguay y Venezuela no hizo lo suficiente para empezar a quedarse con la camiseta N° 9. La hora de la reaparición del Kun iba a llegar frente a Perú y Ecuador, cuando la Argentina se jugaba la clasificación al Mundial con el agua al cuello.
El destino tenía otros planes menos auspiciosos: volviendo de un recital de Maluma en Holanda sufrió un accidente en el taxi que lo llevaba al aeropuerto. Fisura en las costillas y debate abierto en la Argentina futbolera: algunos lo consideraron un acto de irresponsabilidad profesional y otros entendieron que era una fatalidad que no implicaba ninguna transgresión, ya que estaba en un día libre y había viajado con el consentimiento del club. Sampaoli fue más comprensivo que severo y lo citó para los últimos dos amistosos, momento en el que Icardi retrocedía casilleros, Higuaín estaba en pausa para el ojo del casildense y Benedetto, unas semanas antes de que se rompiera los ligamentos, integraba el plantel para seguir curtiéndose.
Agüero hizo un gol en cada amistoso, ante Rusia y Nigeria, y lo que había sido un mal año suyo en el seleccionado igual lo exprimió para ascender al tercer lugar entre los anotadores históricos, detrás de Messi y Batistuta, y por delante de Crespo.
El Mundial 2010 lo encontró con 22 años recién cumplidos, con margen de evolución; el de 2014, lejos de su mejor condición física. Siempre oscilando entre ser primera y segunda punta. El de 2018 lo espera como un goleador histórico y consolidado, sea de celeste o de celeste y blanco.


