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Si a la final de Copa Libertadores que jugarán River-Boca mañana, desde las 16.30 de la Argentina en el Santiago Bernabéu, le faltaba algún condimento, la tecnología se lo da. El VAR, la asistencia que el árbitro Andrés Cunha tendrá, no estará en el estadio de Real Madrid sino ubicado a 24 kilómetros.
Para que todo salga de la mejor manera (si es que el arbitraje necesita apoyarse en la tecnología) la Real Federación Española de Fútbol ofreció a los organizadores prestar la sala del predio Las Rozas, lugar en el que se estuvo entrenando Boca, que queda muy lejos del Santiago Bernabéu, donde se estará desarrollando el partido.
En el complejo hay ocho salas desde donde llegan las señales del partido. ¿Cómo funcionará? hay cinco sillas. Una para el árbitro principal (el uruguayo Leodán González). A los costados, sus ayudantes. En otra el operador de video (encargado de repetir las jugadas que le soliciten) y uno más que se encargará exclusivamente de determinar si hubo o no fuera de juego.

"Hay que tener confianza en la organización. La Conmebol es una gran Confederación, tiene excelentes árbitros y excelentes árbitros VAR. Estamos seguros de que todo va a salir bien", señaló Carlos Velasco Carballo, ex arbitro internacional español, quien hoy trabaja a cargo del comité de árbitros de ese país.
Según señalaron, las imágenes no llegarán con ningún tipo de delay y la comunicación que el árbitro principal (Cuha) tendrá en el Bernabéu con los encargados del VAR será muy fluida. En caso de tener que revisarlas, el uruguayo tendrá al costado del campo de juego un monitor en el que le llegarán las imágenes del predio de Las Rozas y así poder cambiar o confirmar un fallo.
El árbitro puede recurrir al VAR en tres casos que pueden modificar "radicalmente" el curso del encuentro. Además, si se confunde en la identidad de un jugador.



