En Crystal Palace, las "manos de Dios" son las de Speroni

Speroni, uno de los argentinos que comienza la temporada en la Premier
Speroni, uno de los argentinos que comienza la temporada en la Premier
Poco conocido en nuestro medio, el arquero argentino es ídolo en el modesto equipo del sur de Londres que hoy, ante Arsenal, abrirá la Premier League con otros seis partidos
Claudio Mauri
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16 de agosto de 2014  • 09:43

Julián Speroni se fue a atajar a Gran Bretaña hace 13 años por un video de VHS y ahí sigue, en tiempos de tecnología digital. La Argentina futbolística casi no lo conoce, pero los hinchas del Crystal Palace lo adoran, le escriben carteles con la inscripción "las manos de Dios". Le reconocen los ocho años de lucha y sacrificio en el Championship (segunda división), hasta lograr el ascenso en 2013. Esos simpatizantes lo eligieron por cuarto año (tres consecutivos) el mejor futbolista del club, todo un récord. En el estadio de las Águilas, el Selhurst Park, hay un restaurant/lounge que lleva su nombre. Lo consideran tan propio que para todo Crystal Palace es Jules. Muy afincado en Londres, él también tiene su propio restaurante, Speroni , de comida mediterránea con un toque argentino.

Este sábado le espera un plato fuerte en el comienzo de la Premier League : debut contra Arsenal. Casado con Marina, la compañera de aventuras a principios de siglo, con un hijo de cinco años y otro en camino, Speroni dice que vive su "mejor momento" en un equipo de aquellos a los que en Inglaterra se los llama "yo-yo", por sus ascensos y descensos.

-Con sólo dos partidos en la primera de Platense en 2001 te fuiste a Escocia. ¿Cómo es tu historia?

-Soy de Saavedra. En Platense entré a los 9 años. Pasé por Excursionistas, estuve dos años en River y en sexta volví a Platense y completé todas las inferiores. Debuté y casi enseguida me fui a Escocia. Mi historia es un poco a la inversa de la mayoría de los jugadores. Tuve la ocasión de venir muy pronto a Europa. Debí tomar una decisión y me la jugué, me vine.

-¿Cómo surgió la posibilidad de ir a Escocia?

-En ese momento, Dundee FC tenía un técnico italiano (Ivano Bonetti) y había varios jugadores argentinos. Yo tenía un contacto y le envié al club un video VHS con mis partidos. Lo vieron Bonetti y el entrenador de arqueros, les gustó y me ofrecieron ir. Cuando llegué estaba Claudio Caniggia, que justo pasó a Glasgow Rangers. También estaban el Beto Carranza, Juan Sara, Lucas Gatti, Fabián Caballero, Walter del Río, Beto Naveda. Había varios italianos. En 2004 me contrató Crystal Palace.

-Con tantos años en las islas, ¿te considerás más un arquero de la escuela británica que de la Argentina?

-No, no creo. Crecí jugando con las costumbres nuestras. Llegué a los 22 años y me tuve que adaptar a otro fútbol, por supuesto. El fútbol británico es mucho más duro en lo físico. Acá, cada centro que cae en el área no te perdonan. Van con todo en el juego aéreo, en eso mejoré muchísimo.

-¿En todos estos años no te surgió la posibilidad de volver al fútbol argentino?

-Te soy sincero, estoy muy cómodo acá, disfruto mucho de este país y de la Liga. Nunca me planteé regresar. Pero seguro que en algún momento me va picar el bichito por aquello de que sólo jugué dos partidos en la Argentina.

Julián Speroni es un verdadero rey en Crystal Palace
Julián Speroni es un verdadero rey en Crystal Palace Crédito: The Local Guardian

-También debe de ser difícil dejar un club en el que sos ídolo.

-Sí, por supuesto. Tengo que recibir una oferta especial para que decida irme. Mi relación con los hinchas y la gente del club llegó a un punto que nunca, jamás, lo hubiera pensado diez años atrás. No es común que en el fútbol un jugador se quede tanto tiempo en un club como el Crystal Palace.

-¿Y cómo tomaste las pancartas que te dedicaron los hinchas con la leyenda "las manos de Dios"?

-Nunca hubiera esperado algo así. Para los ingleses, "la mano de Dios" es una frase poco grata por el recuerdo de Maradona, y que le hayan dado vuelta el significado para elogiarme me llena de orgullo.

-Sumás 349 partidos en Crystal Palace y esta temporada podés quedar quinto en el ranking de presencias históricas del club. El hincha inglés premia mucho la fidelidad.

-La gente sabe que cuando entro en la cancha puedo cometer errores o tener un mal partido, pero que voy a dar el 100 por ciento. Nunca me van a escuchar decir "hoy no tengo ganas de jugar". Cada vez que pongo un pie en la cancha voy a dar todo lo que tengo. Y eso lo valoraron mucho. La relación que tengo con la gente es muy especial.

-Los hinchas te pedían para el seleccionado argentino.

-Tras haber entrenado con el Sub 20 de Pekerman con Cambiasso, Milito, La Paglia (N de la R: finalmente en el plantel del Mundial 1999 quedaron los arqueros Costanzo y Saja), a uno le queda el gustito de querer estar. Acá la prensa y los hinchas me preguntaban por qué no tenía una convocatoria. Yo les explico que como la Argentina tiene muchos jugadores en las mejores ligas del mundo, era difícil que llamaran a alguien que en ese momento no estaba en la Premier League. Cuando ascendimos me decían "bueno, ¿y ahora?" Y entonces de vuelta les tenía que explicar hacía rato que Sabella venía trabajando con un plantel. Y me parece bárbaro que lo haya respaldado a Romero, que hizo un muy buen Mundial, apareció cuando el equipo lo necesitaba. Quizá con un par de temporadas más en la Premier habría tenido una posibilidad. Te soy sincero, con una mano en el corazón, nunca perdí las esperanzas de recibir un llamado de la selección.

-¿Tenés algún modelo de arquero?

-Crecí viendo a Navarro Montoya, que fue uno de mis ídolos de chico. Creo que de ahí agarré el amor por el arco, pero nunca fui de copiar algún estilo, siempre miré mucho y traté de sacar lo mejor de cada arquero. En Platense tuve la oportunidad de entrenarme con Cancelarich, Luis Islas, el Mono Irusta, tipos con mucha experiencia, de los que aprendí mucho.

-Con 35 años, ¿cuánto te queda de carrera?

-Con todos los adelantos que hay en tecnología, nutrición y preparación física, a los 35 años un arquero todavía es un bebe, jaja. La verdad, me siento bárbaro, con muchas ganas de que empiece la Liga, de jugar ya después de una pretemporada en la que corrimos como locos. Me veo jugando varios años más. Y después lo pensaré. En el club ya me ofrecieron que me quede en un cargo de embajador.

-¿Con qué expectativas empiezan esta segunda temporada en la Premier?

-Con muchas expectativas. Cumplimos el objetivo de mantenernos en la categoría, algo que el club nunca había conseguido desde que existe la Premier. Esperemos haber agarrado más experiencia, ya que el año pasado nos costó mucho al principio. Perdimos varios partidos al comienzo hasta que le agarramos el ritmo a la división.

-En la temporada parecía que se iban al descenso y terminaron en mitad de tabla. Todo cambió con la llegada del técnico Tony Pulis.

-Sí, con los futbolistas que teníamos jugábamos de una manera que no nos convenía. Pulis armó un esquema más sólido atrás, sin dejar espacios y con rápida salida por las puntas. Los resultados están a la vista. El partido que ejemplifica el espíritu de no rendirnos jamás fue el del día que perdíamos 3-0 con Liverpool, en 11 minutos le empatamos 3-3 y lo dejamos sin título. Ganarle a Chelsea también fue memorable.

Fuente: LA NACION

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