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MADRID.- La 'Era Mourinho' se cerró en el Santiago Bernabéu con más ruido alrededor de su figura que fútbol, y una hinchada, la madridista, dividida entre el apoyo y el silbido al portugués, que presenció con una cancha semi vacía el último triunfo del Real Madrid, 4-2 a Osasuna, en el cierre de una mala temporada.
El fútbol pasó a un segundo plano. Es la herencia que deja Mourinho, división en el club. Hinchas de espalda al juego para insultar a periodistas señalados por el técnico portugués. Desafíos desde los ultras cantando sin cesar el nombre de Mourinho y siendo respondidos con silbidos del resto de aficionados. El balance de sus tres años una Liga, una Copa del Rey y una Supercopa es pobre. El juego con el plantel de mayor presupuesto en la historia del club tampoco ha mejorado. En favor del técnico portugués, el crecimiento en competiciones como la Copa del Rey y Liga de Campeones, donde el Real Madrid pasó de seis años sin superar octavos a tres semifinales consecutivas.
El Real Madrid fue el Real Madrid ante Osasuna porque llevaba la camiseta blanca. Era difícil identificar a un equipo en el que Mourinho premiaba a sus fieles y castigaba a los que acabaron enfrentados a él. Iker Casillas, Pepe y Cristiano Ronaldo a la tribuna. Era la despedida de jugadores como Carvalho (se va a Mónaco) o Essien (vuelve a Chelsea). Y es más que probable que de Di María e Higuaín. El delantero argentino lo escenificó: marcó el gol que abría el partido (llegó a los 121 tantos con la casaca merengue) y ni lo celebró. Hace un año el Bernabéu entero cantaba "Pipita quédate". Esta vez hubo indiferencia.

Algunos lo abuchearon, otros lo aplaudieron y le mostraron carteles de "Gracias Mou". Pero los pocos que lo reconocieron se encontraron en uno de los costados del Santiago Bernabéu, por lo que quienes lo despidieron con desprecio fueron mayoría.
Después de tres temporadas al frente del equipo, Mourinho se prepara para salir del Real Madrid con un balance muy discreto y con apenas un título menor esta temporada, la Supercopa de España. 'The Special One', más allá de los resultados deportivos, se ha ganado la enemistad de un sector importante del club por sus enfrentamientos con jugadores importantes, especialmente el arquero Iker Casillas, al que relegó a la suplencia y al que ni siquiera convocó para este partido de la última jornada de la Liga española, pese a que Diego López, el titular, estaba lesionado. Mourinho prefirió confiar en el cuarto arquero del Real Madrid, Jesús Fernández. Antonio Adán fue el suplente.
El propio Mourinho, al que los rumores sitúan próximamente en el Chelsea inglés, se despidió unas horas antes del partido en un breve mensaje a los hinchas en la página web del equipo blanco. "Deseo a todos los madridistas muchas alegrías en el futuro. Agradezco el apoyo de muchos aficionados y respeto la crítica de otros. Repito, muchas alegrías para todos y, principalmente, mucha salud. íHala Madrid!", dijo el técnico portugués en un mensaje que llevó por título "Desde el corazón, íHala Madrid!", utilizando uno de los gritos tradicionales de ánimo para el equipo merengue.
EFE y AFP



