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"Ojo con esta foto eh, que se publique antes del partido con Toluca", dice entre risas Fernando Belluschi . Relajado, luego de un entrenamiento intenso en la Ciudad Deportiva, el volante al que Pablo Guede considera indispensable en su equipo se anima a posar con el mural de la Copa Libertadores de fondo. Esa pintura, que recuerda el histórico título de 2014, puede mancharse si el Ciclón no consigue esta noche, desde las 21.45, una victoria ante el equipo mexicano que lidera el Grupo 6, que comparten con Gremio y Liga de Quito. Si bien la presión se respira en los pasillos del Nuevo Gasómetro, ya que un mal resultado los podría dejar sin chances de clasificarse a octavos de final, Belluschi le quita dramatismo a la situación y focaliza su preocupación en otros aspectos del fútbol y de la vida.
Para entender a este volante de 32 años que llegó hace un puñado de meses a San Lorenzo y le ganó el puesto a referentes del club como Leandro Romagnoli y Pablo Barrientos es necesario hurgar en su historia. No se explica su sencillez si no se conoce que en Los Quirquinchos, el pueblo santafecino de tres mil habitantes donde nació, mantiene el mismo grupo de amigos que no le perdonarían que aparente lo que no es. No se explica su elegancia y desfachatez en la cancha si no se conoce que sus primeros maestros en Newell´s, donde salió campeón, fueron el Mago Capria y el Burrito Ortega. Y no se explica su predisposición al esfuerzo, más allá del camino recorrido, si no se conoce que durante su adolescencia en Rosario vivió con lo justo en la pensión que compartió con pibes como Leonardo Ponzio o Mauro Rosales.
-¿Qué importancia tuvo Newell´s en tu vida?
-Es una historia que me marcó. Para los que crecimos ahí, que estuvimos en la pensión, lejos de la familia…fue muy importante. Hicimos un esfuerzo en conjunto con un montón de chicos que algunos llegaron y otros no. Y está bueno porque es una experiencia de vida, no sólo futbolística. Todos vivimos y pasamos por malas y buenas.
-¿De los pibes de ayer a los de hoy, qué diferencias notas?
-Quizás tienen otras comodidades, creo que todo cambió. Antes éramos diferentes, más comunes. No teníamos las cosas tan regaladas. Ahora un jugador con su primer sueldo se compra un auto, antes te costaba más. Cada uno de nosotros vivía en la pensión con poquito, casi nada. Ahora los chicos tienen más cosas pero a la vez se relajan. No la tienen tan sufrida como la tuvimos nosotros.
-¿Y una vez que llegaste a Primera, a River, a Europa, a la selección y aparecieron las cosas "regaladas", cómo hiciste para no marearte?
-Es muy personal, creo que mi familia influyó mucho. Me dio una gran educación en casa, por sobre todo me enseñaron que tenía que ser una persona tranquila, no le hago mal a nadie ni quiero aparentar. Seguí siendo el mismo de siempre y hasta el día de hoy trato de serlo. Cuando vuelvo a mi pueblo soy uno más.

A la hora de unir su pasado con su presente, Belluschi señala a Newell´s, desde el aspecto del grupo, y Porto, desde la dinámica de juego, como los más similares al Ciclón.
-En Newell´s era un grupo espectacular, después adentro de la cancha nos fue bien, pero todo venía de lo que éramos afuera. Nos juntábamos todas las semanas a comer, había un clima muy lindo. Y acá cuando vine a San Lorenzo encontré un grupo bárbaro. Y eso está bueno porque cualquier humano necesita tener a alguien de confianza, estar donde se siente querido y donde puede brindar su cariño a otra gente.
-¿Y Pablo Guede qué rol cumple en el grupo?
-Está más cerca del jugador, se puede hablar de cualquier tema. Antes era más difícil tener técnicos así, hoy es más común. Los tiempos cambian. Es importante que el entrenador te dé confianza para hablarle de fútbol o si tenés alguna duda con cualquier tema.
Sabemos que ante Toluca es una cancha muy difícil, pero no queda otra que intentarlo
-Se habla mucho de Guede y de su estilo particular en los entrenamientos. ¿Tuviste algún DT parecido?
-Hay momentos que se parece a lo que entrenábamos en Porto. Un fútbol rápido, de presión, de tener la pelota. En algunos conceptos es similar. Eso es bueno porque creo que Porto siempre se caracterizó por hacer un buen fútbol.
-¿Y con tanto en juego, esta noche se va a poder ver buen fútbol?
-Sabemos que es una cancha muy difícil, pero no queda otra que intentarlo. Dependemos de esa victoria y confiamos mucho en lo que podemos dar.
Antes de terminar la entrevista, Belluschi habla de sus sueños. Muchos lo cumplió, dice, y nombra a su hija, Francesca, y su mujer, Florencia. Otros, los deportivos, todavía se pueden seguir construyendo. Salir campeón de la Libertadores es uno. Volver a la selección, otro. Los dos parecen difíciles, como le parecía todo cuando dormía en la pensión. No queda otra que intentarlo...


