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"El que tiene que recuperar el dinero es el muchacho de los 200 goles", le explicó un apostador al arquero Marco Paoloni. Con pasado en las inferiores de Roma y la sub 19 italiana, Paoloni juega en Benevento y es uno de los implicados en el nuevo escándalo que sacude al Calcio. "Tengan piedad", pidió Giuseppe Signori ante la prensa, acusado, junto con Stefano Bettarini y el habilidoso Cristiano Doni de pertenecer a una supuesta red de apuestas y arreglo de partidos.
Beppe es una gloria del fútbol italiano. Tres veces Capocannoniere (1992/93, 1993/94 y 1995/96), su racha noventosa como goleador de la liga sólo fue interrumpida por un tal Gabriel Batistuta. Emblema de Lazio, los números marcan que anotó 188 tantos en Serie A. De allí el apodo que surge de las escuchas telefónicas que hoy vuelven a golpear a un torneo que todavía no logra recuperarse del Calciopoli , el fraude deportivo más importante de la historia del fútbol italiano y del que Juventus no tiene buenos recuerdos, tras ser condenado a jugar en la B.
La investigación, a cargo del juez de Cremona Guido Salvini, tiene 6 mil fojas, aunque un papel resultó suficiente para que interroguen al ex-delantero. "Lo escribí, pero no sé que hay escrito. Me limité a poner lo que me dictaban", se defendió Signori, uno de los 16 detenidos en la causa. El diario El País de España cuenta que el papello tiene dos apartados: "condiciones para nosotros" y "condiciones para ellos" y un anticipo de arreglo: "Victoria. Atalanta, probable que el primer tiempo acabe 1-1 o 0-1. Ya está hecho Benevento-Pisa. Falta por ver si victoria u over. Lunes 14.30". Todo de puño y letra de Signori.
"Beppe 200 goles" es considerado por Salvini como el jefe de una organización que gestionaba apuestas con el mercado asiático. Mientras, la fiscalía de Nápoles ya abrió una segunda investigación sobre la relación de los arreglos y la camorra, la mafia local. Damiano Tommasi, aquel volante que lució la camiseta de Roma por diez temporadas y que hoy es el flamante presidente del sindicato de jugadores, sabe que "el crimen organizado entra al fútbol del ascenso porque le es más fácil". Y hasta admitió haber escuchado sobre el uso de calmantes para bajar el rendimiento de futbolistas. "Pensar eso es algo verdaderamente kafkiano", avisó el médico de la selección.
Las escuchas salpican a todos. En la misma bolsa aparecen jugadores de la talla de Francesco Totti, Christian Vieri y Daniele De Rossi. Personajes salpicados sin fundamento. "Basta de vender humo", piden los dirigentes. Uno de ellos, preocupado por "más sensaciones que pruebas", fue Maurizio Beretta, presidente de la Seria A. Clubes y futbolistas rechazan versiones y amenazan con querellas. El diario católico Avvenire aporta a la causa que "en las 6 mil páginas, sólo aparecen pequeños estafadores que apuestan y pierden, no más que eso". Igual, todos hablan del Calcioscomesse , mientras La Gazzetta dello Sport le dedica tapas a un fútbol local "infectado" que trae a la memoria el Totonero , la lotería clandestina que en 1980 le costó un par de años de suspensión a Paolo Rossi, el goleador del Mundial de España.
El puntapié inicial a la investigación fue un partido entre Cremonese y Paganese, disputado el 14 de noviembre del año pasado. "En 40 años de fútbol jamás vi una cosa así", admitió el DT de Cremonese, en diálogo con la agencia Ansa. "Desde el banco veía cosas rarísimas. Jugadores de temperamento que ya a los veinte minutos estaban caídos. Las consecuencias podrían haber sido peores, porque hay jugadores que después de algunos partidos manejan 200 kilómetros para volver a su casa", contó. Según la justicia, se habría aplicado la famosa táctica del bidón .
No todo queda en el ascenso italiano. Partidos de Fiorentina, Roma, Lecce, Cagliari, Genoa e Inter están bajo la lupa. Mientras, Giuseppe Signori no deja de ser el hombre de la tapa. El delantero, que se retiró hace cinco años en el Sopron húngaro, ya no llama la atención por los goles que hizo. "El crack en el ojo del huracán", titula Mundo Deportivo. Ya sin lucirse en el ataque, utiliza la defensa a ultranza. "Hay que parar la masacre", piden ante los duros titulares de la prensa italiana, que tratan el caso desde hace una semana sin dudar en utilizar fondo negro y títulos catástrofe.
En Lazio lamentan que un histórico del club pase por este momento. Estrella celeste entre 1992 y 1998, siempre contó con el apoyo de los tifosi, con la rebelión de junio de 1995 como la mayor demostración de afecto. "Roma si ribella, Signori non parte" , tituló La Repubblica el día despuás de una manifestación de 4 mil hinchas que frenaron su salida a Parma. Sergio Cragnotti, presidente del club de la capital, ya había anunciado su venta, pero tuvo que dar marcha atrás ante una jornada a pura protesta. Con 107 gritos en la institución, de sus 188 en el fútbol italiano, y con una relación tan fuerte que hasta lo hizo cantar el himno "Vola Lazio Vola" junto a Toni Malco, il Bomber está en apuros. Mientras esperaba una llamada para dirigir y se dedicaba al periodismo, los teléfonos sonaron en el lugar equivocado. "Este hombre tiene dos pasiones: el área rival y el azar", lo liquidaron en Il Messagero. El muchacho de los 200 goles tendrá que buscar la forma de recuperar su prestigio.


