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¿Goles? Ninguno. ¿Público? Nada. ¿Emociones? Pocas. Casi más las que otorgaron Diego Maradona y Julio César Falcioni con sus abrazos y sus diálogos que las que entregó Gimnasia 0 vs. Banfield 0, el encuentro inaugural por la Copa Superliga, que se demoró unos 15 minutos a raíz de algunas gestiones –infructuosas– para suspenderlo por la cuestión del coronavirus.
El Lobo y el Taladro se enfrentaron en La Plata por la zona 1 del certamen que sucede a la Superliga y cerrará la temporada, y que cuenta para los promedios para el descenso. El partido fue deslucido, aburrido, rudimentario en el juego. Y el punto que se llevó Banfield dejó más conforme a su beneficiario que el que se adjudicó Gimnasia, mucho más urgido en la carrera por permanecer en la categoría.
Gimnasia es un equipo limitado, sin luces, de clase recortada. Avanza dos pasos y retrocede tres, cuatro. De pronto, suma tres victorias en serie (una de ellas, por la Copa Argentina), pero se desploma de un plumazo. Pierde en la Bombonera y no logra vencer, en su casa, a Banfield, uno de los conjuntos más deslucidos. El 0-0 del Lobo frente al Taladro es un golpe más rumbo a un futuro sombrío. Habrá tres descensos al final de la Copa Superliga. Y Gimnasia se mantiene en la última posición, con 1,052.

No tuvo una sola idea fresca, lúcida. Gimnasia busca, intenta y se tropieza con los mismos argumentos que lo llevaron a esta situación. Se equivoca en la salida, no tiene prepotencia en el mediocampo y carece de ingenio en los metros finales. Ni siquiera después de retomar el impulso en la Superliga, una vez recuperados el gol y la esperanza, con aquel triunfo contra Independiente en el final.
Al menos, Maradona se fue con una sonrisa, porque se reencontró con Falcioni, un viejo amigo. Banfield, de todos modos, tampoco avanza. La última vez que ganó fue el 2 de febrero, en un 1 a 0 sobre Colón, en Santa Fe. Pasaron seis partidos: tres derrotas y tres empates. "¿Qué necesidad había de jugar?", se lamentó Falcioni, al final. Todo un símbolo.


