Habló Pablo Álvarez: cómo es la vida junto a sus dos hijos y el pedido de su mujer a su representante antes de morir

Pablo Álvarez habló de la muerte de su mujer
Pablo Álvarez habló de la muerte de su mujer Fuente: Archivo
El defensor de Racing rompió el silencio tras la pérdida de su esposa, que falleció hace poco más de un mes, a los 32 años; la familia y el fútbol, sus sostenes
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25 de octubre de 2016  • 10:22

Pablo Álvarez se aferra a sus dos hijos, al fútbol, a los amigos. Hace poco más de un mes murió su mujer, Anabel (32), que lucho muchos años contra un cáncer, y desde ese momento su vida cambió para siempre. Tuvo que procesar su duelo por dentro, mientras intentaba sostener a Alina, de ocho años, y Felipe, de cinco. Y lo sigue haciendo aún hoy, pero también se permite exteriorizar lo que siente. En una intensa y profunda entrevista con el diario Olé, el defensor de Racing abrió las puertas de sus sentimientos.

Lloró en soledad para que no me vean. Fueron muchos años que ella estuvo acompañándome. Estoy muy orgulloso de haber tenido a mi lado a esa persona que me ha enseñado tantas cosas"
Pablo Álvarez

“Es difícil, es difícil seguir. Pero bueno... Primero y principal, me siento un privilegiado por poder laburar de lo que amo. Ella lo sabía desde el primer momento que estuvimos juntos y yo no era nadie en el fútbol. Ella quería que siguiera en esto”, reconoció Álvarez.

Pero, claro, estos años de lucha junto a su mujer y el triste desenlace lo llevaron a barajar la posibilidad de retirarse del fútbol. "Sí. Me lo planteé por última vez en la mitad de su tratamiento. Pensé en largar todo para quedarme a su lado incondicionalmente. Pero me pidió que le diera para adelante. Y bueno... La familia, mis amigos, el fútbol y mis compañeros hacen que todo se me haga un poco más llevadero y me entrene con una sonrisa, como lo hice siempre", contó el defensor, de 32 años.

Y fue su mujer la que hizo hasta lo imposible para que eso no sucediera: "Ella se enojó mucho, me cagó a pedos mal. Incluso, hasta llamó a mi representante (Juan Cruz Oller), que estuvo siempre conmigo en persona o llamándome todos los días. Y le dijo: 'Este pelotudo quiere hacer una cagada, paralo por favor'. Trataron de acomodarme un poco las ideas y seguí. Pero al principio sentía que no podía seguir. No porque no quisiera, sino que se me hacía imposible dedicarle al fútbol el tiempo que yo quería. Dos veces quise dejar todo. La primera, cuando nos enteramos de la enfermedad. La otra, hace cinco meses".

El respaldo de sus compañeros de Racing
El respaldo de sus compañeros de Racing Fuente: Archivo

¿Es posible olvidarse los problemas cuando se entra al campo de juego? "Y... Se intenta. Ahora tomo al fútbol como un desahogo para mi alma. Para mi estado mental, para mi salud. Esto es mi cable a tierra: una cancha de fútbol, el entrenamiento, mis compañeros... Y mis hijos, que hacen que mi dolor sea mucho más leve y pasajero", confesó.

Los momentos de tristeza son recurrentes. La familia es el sostén, pero llorar también ayuda a llevar el dolor. "Totalmente. Lloró en soledad para que no me vean. Fueron muchos años que ella estuvo acompañándome. Estoy muy orgulloso de haber tenido a mi lado a esa persona que me ha enseñado tantas cosas y me dejó hijos hermosos".

-¿Quedaste resentido con la vida?

-Si te lo negara sería un hipócrita. Te preguntás: ‘Por qué a mí, por qué me toca vivir esto, por qué le tocó a ella siendo una persona tan buena, joven y sana...”. Después empezás a ver otras cosas, tu mente se abre mucho más. Tuve la suerte de contar con una contención profesional, además de la de mi familia, amigos y compañeros: si no hubiera sido por ellos, me habría derrumbado."

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