Independiente estuvo en ventaja, pero terminó con una derrota y profundizó su debacle en el rendimiento
Perdió con Instituto y el resultado reflejó el desempeño del Rojo: un equipo sin balance
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El libreto no tuvo correlato en la acción. Independiente confundió audacia con autodestrucción y en Alta Córdoba, Instituto desnudó la propuesta. Un equipo que miró el arco de enfrente, pero sin cuidar el propio, que no tuvo claridad en ataque y en el retroceso quedó siempre en desventaja. La derrota por 2 a 1 es una señal de preocupación, porque el Rojo venía a los tumbos y los resultados disimulaban las falencias.
Las buenas sensaciones con las que Independiente inició el partido tuvieron una rápida respuesta en el marcador. El uruguayo Matías Abaldo lanzó un córner, recogió el rechazo y lejos de repetir el intento de centro, ajustó la mira y remató al arco: le pelota se incrustó en la cara lateral de la red, junto al palo izquierdo. El Rojo enseñaba una de sus virtudes en el torneo: el poder de fuego. Es el único equipo que marcó en todos los partidos y tiene en la figura de Gabriel Ávalos a uno de los artilleros del campeonato, junto a David Romero (Tigre), con seis festejos.

La ambición ofensiva, sin embargo, tuvo una contraindicación: endeblez defensiva. En solo tres juegos Independiente mantuvo el arco en cero. Y en Alta Córdoba prácticamente no tuvo tiempo para disfrutar de la ventaja: Instituto sacó del medio y en menos de un minuto, Álex Luna hizo blanco en el arco de Rodrigo Rey. Sesenta segundos frenéticos, como lo fue el primer tiempo, donde la pelota viajó con velocidad de área a área. Es la propuesta que ofrece el modelo que diseña Gustavo Quintero para el Rojo, que desea ser protagonista, avanzar, apretar, generar situaciones de riesgo... Pero también se desprotege atrás, sufre, y necesita de las luces de su guardavalla para no quedar lejos en el resultado.
Hay una idea, una propuesta, pero también muchas dudas. De pensar en su goleador a necesitar de las respuestas del capitán Rey y de Kevin Lomónaco en defensa, así se mueve Independiente en un partido. Porque seis días atrás, en Avellaneda, protagonizó un emotivo 4-4 con Unión, después de remontar un 1-3 y un 2-4, con un agónico tanto de Juan Fedorco, en el décimo minuto de tiempo adicional. El defensor que convirtió la desazón en alivio en Avellaneda volvió al banco de los suplentes y la plaza la ocupó Sebastián Valdez, de frágil desempeño y que tuvo una floja reacción en el desborde que ensayó el colombiano Jhon Córdoba en el comienzo de la jugada del segundo gol de Instituto. El sector izquierdo de la defensa de Independiente sufrió la baja de Facundo Zabala, reemplazado a los 21 minutos por Milton Valenzuela: ninguno de los dos laterales logró ser una contención y por esa banda se agrietó la zaga.

Córdoba soltó la pelota y por el segundo palo, Luna hizo lo que pedía la jugada y no lo que le dictaba el corazón: sin ángulo y con un rival bloqueándole el espacio, dibujó un taco hacia atrás; Giuliano Cerato, que trazó una perfecta diagonal desde la derecha al centro -arrancó de lateral derecho y finalizó como delantero-, dio la estocada. El temblor había tenido una alerta con una definición de Franco Jara que rebotó en el cuerpo del arquero Rey. El programa de ataque de Independiente no se sostuvo con un plan de custodia: la alineación asomó partida, sin contención en el mediocampo. Instituto tenía campo para correr y velocidad en los intérpretes para lastimar.

“Con bronca, porque merecimos más. Este el fútbol argentino, todo se te hace complicado y no nos pudimos llevar un empate que creo que lo merecíamos. El sábado tenemos revancha. No mantener la ventaja duele, porque las que tuvieron ellos las concretaron. Una lástima, nos podíamos posicionar bien alto. Tenemos que corregir nosotros, no suelo hablar de los arbitrajes”, señaló Lomónaco, que no se escondió en excusas ante la caída. El DT Gustavo Quinteros fue más realista: “Nos falta conseguir una solidez defensiva que no la tenemos. Si analizamos los goles que nos hacen, son fallas de coordinación. Es un tema del equipo, de defender más juntos. Estamos buscando un funcionamiento que no encontramos”.
El resumen del triunfo de Instituto
Los remates de Abaldo y un tiro libre de Ignacio Malcorra fueron las contestaciones de Independiente, que protestó una polémica acción en la que Iván Marcone fue despojado de su camiseta en un tiro de esquina. El VAR, con José Carreras, comunicó al árbitro principal Nicolás Ramírez que la pelota no estaba en juego, por lo que no se sancionó penal. Las repeticiones de la transmisión de televisión dejaron dudas sobre el fallo.
No renunció Independiente a atacar, pero no tuvo lucidez para descubrir espacios ni intérpretes para iluminar la ofensiva con un movimiento individual. Juntó a Ignacio Pussetto, Malcorra y al ingresado Luciano Cabral para desequilibrar y habilitar a Abaldo y Ábalos -la mejor chance fue un anticipo, de cabeza-, pero el experimentó no funcionó y esta vez al Rojo no lo salvó el orgullo, y se marchó sin nada.
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