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El deporte visto como tal no es más que un juego. Pero cada tanto el destino -a veces artero, otras bondadoso-, ubica a las personas en el momento justo y a la hora indicada. Es entonces cuando una simple jugada, un pase o un gol se transforman en una historia de vida formidable. Nos deja pensando que no puede ser una casualidad. El festejo de Jonás Gutiérrez vino de un tiro desde afuera del área que se desvió en un defensor. Uno gol que pasaría inadvertido en cualquier otro caso, pero que es único para una persona en particular. Que ya se transformó en el más conmovedor de todos los que podamos ver por el resto del año o incluso más allá. Porque fue el primero desde su regreso a la Premier League, porque fue el que salvó a Newcastle del descenso. Y sobre todo, porque el cáncer testicular que sufrió ya es una página del pasado, una valla superada.
Gracias fans del newcastle, es un honor ser un Geordie. Toda la suerte en El futuro, esta ciudad merece futbol de la premiere league.
&— jonas gutierrez (@elgalgojonas) Mayo 24, 2015Apenas unas horas antes había encarnado la figura del hombre renacido, con esa asistencia al francés Moussa Sissoko, que convirtió el primer gol a los 9 minutos del segundo tiempo ante West Ham, y luego con su conquista personal a cinco minutos del cierre. Puro instinto, bien visceral: ni bien la pelota venció al arquero se quitó la camiseta y empezó a revolearla, mientras que varios de sus compañeros se le abalanzaban sobre sus hombros para una celebración que no honraba sólo ese gol providencial, sino el amor del Galgo por la vida.
Los últimos tiempos se empecinan en retribuirle alegrías al ex volante de Vélez, de 31 años. Su actitud positiva fue clave para sobrellevar el tratamiento contra el cáncer, recuperación que se inició tras la operación de octubre de 2013. Tuvo miedo, sí. Experimentó una gran incertidumbre, también, como cualquiera que atraviesa estos padecimientos. Pero luego, el fútbol le devolvió el deseo de mirar todo bajo el prisma del optimismo.

El 4 de marzo pasado, 50.000 personas se pusieron de pie y lo ovacionaron en el estadio de Newcastle en su regreso a la Premier League, después de un año y medio de inactividad. Arriba, en las tribunas del St. James Park estaba su círculo íntimo: su padre Ricardo, su madre Mónica, su hermana Eugenia y Federico Volinsky, su mejor amigo de la infancia. "No pude contener las lágrimas", dijo su madre. "Yo sabía que la pelota lo estaba esperando y gracias a Dios se le dio", agregó.
En aquel encuentro, al momento de ingresar a los 25 minutos del segundo tiempo, recibió la cinta de capitán por parte de su compañero y amigo Fabricio Coloccini. "Me sorprendió, fue un gesto del Colo, que prácticamente es parte de mi familia por la gran relación que tenemos", comentó luego el N° 18. Ahora, Jonás redobló la apuesta con una nueva proeza personal y dejó a su equipo en la máxima categoría, para condenar a Hull City, Burnley Queens Park Rangers a la segunda división. Su contrato se vence el 30 de junio y su futuro futbolístico es una incógnita, pero nadie le quita estos momentos de emoción a flor de piel.
En los últimos años, el fútbol y los exámenes médicos jugaron una continua pulseada en su vida. "Lo que vi en él desde el primer momento fueron unas ganas tremendas de curarse. Ése era su objetivo y hacía rigurosamente todo lo que debía hacer para conseguirlo. Tenía sus miedos, pero no quería demostrarlos. También nosotros los teníamos, claro. Especialmente a la quimioterapia", confiesa su madre, que eligió el nombre "Jonás" por aquel profeta del Antiguo Testamento a quien Dios le encomendó ir a predicar a Nínive.
Supo brillar en los juveniles de Vélez, hasta debutar en la primera división en septiembre de 2001. En aquellos comienzos en el fútbol grande siguió la carrera de Paleontología en la Universidad de La Plata. Como se entrenaba y no podía asistir a todas las clases, en ocasiones su hermano Agustín -dos años menor y de gran parecido físico- lo reemplazaba para que no perdiera el presentismo.
Nacido en Sáenz Peña, se convirtió en un luchador. Se mudó de Liniers a Mallorca y luego a Newcastle, con un breve paso por Norwich City. Diego Maradona lo mimó públicamente y lo llevó con el seleccionado al Mundial de Sudáfrica 2010. Una carrera de película, una vida guionada y con un desenlace feliz, después de tantos pesares. El Galgo está vivo.


