Julio Airaudo, de cambiar de puesto con Messi a héroe de un pueblo

Crédito: La Voz del Interior
Como sus compañeros de Alianza de Moldes, que anteayer casi vence a Independiente, el arquero vive de otra cosa: trabaja en una panadería; una vez, en las inferiores de Newell's, la Pulga le pidió que lo dejara ir al arco
Andrés Prestileo
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27 de abril de 2015  • 23:57

La vida de Julio Airaudo ya tenía algo de increíble. ¿A cuántos arqueros más, acaso, alguna vez les pidió Lionel Messi que le cambiaran el puesto por un rato? Este muchacho que ataja en Alianza de Moldes, el humilde equipo que anteayer casi tumba a Independiente en Córdoba, lo cuenta como una anécdota graciosa. "En Newell’s conocí a muchos compañeros que ahora no sé si me reconocerían, y una vez lo fui de Messi. Era el año en que se fue a Barcelona a hacerse el tratamiento. El jugaba en el baby; cuando saltó a la novena hicimos un par de prácticas y yo me entrené con él. Recuerdo que una vez hicimos un partidito reducido, yo no lo conocía. Y en un momento me dice "¿puedo ir al arco, y vos salís adelante?". Le dije que sí, le presté los guantes y él atajó. Cuando salió a jugar adelante hizo como dos o tres goles en cinco minutos. Hice un par de entrenamientos con él nomás, pero los muchachos que lo conocían de antes ya decían que iba a ser un gran jugador".

Ayer, a Airaudo le dieron el día libre en la panadería de Coronel Moldes en la que trabaja desde hace diez años. Era lo menos que merecía quien acababa de volver al pueblo como un héroe. Él y sus compañeros tuvieron ese recibimiento cuando al llegar en ómnibus bien temprano, antes de las 6, tanta gente se volcó a la calle para mostrarles su orgullo. Fue un lunes de fiesta para un grupo de trabajadores que viven el fútbol casi como un pasatiempo, muy distante del mundo ultraprofesional de sus rivales de anteayer. "Cuando terminé las inferiores en River y en Newell’s –cuenta– me volvi, por cuestiones familiares y porque extrañaba mucho, era chico. Después de que hacés las inferiores tenés que elegir entre el fútbol y trabajar. Más en una familia humilde, como la nuestra. Encontré ese trabajo y me pasa los que nos pasa a todos los jugadores de acá, mi prioridad es el trabajo y, después, el fútbol. Entro a la panadería a las 6 de la mañana y estoy hasta 10 y media u 11, y después me dedico al entrenamiento. Pero hay compañeros que entran a las 4 y no tienen horario de salida. Otros son albañiles, remiseros, mozos... Nosotros tomamos el fútbol con seriedad, de corazón. No tenemos un sueldo como un jugador de primera, lo hacemos porque nos gusta. Somos un equipo muy joven y con mucho sacrificio. Los muchachos trabajan todos. Hoy (por ayer) nos bajamos a las 6 del colectivo y la mitad del plantel se fue a trabajar".

Crédito: La Voz del Interior

El orgullo de los vecinos de este pueblito cordobés de menos de 10 mil habitantes volvió a exteriorizarse a la noche, con un banderazo en el club Toro, uno de los tres –junto con Belgrano y Everton– que integran lo que lleva el nombre de Alianza. "Estamos con las familias y con los chicos, con la gente que nos vino a apoyar. Para un pueblo tan chico personas meter tres o cuatro mil personas un domingo en el Kempes es un orgullo hermoso, y que nos acompañen y nos hayan recibido esta la mañana también. Emocionaban las lágrimas de nuestros viejos, familiares, amigos, vecinos", dice el arquero.

En su puesto, Airaudo tuvo una posición privilegiada para seguir un partido especial: "Salió como lo planificamos en estos 15 dias. A un equipo como Independiente, si le jugás golpe a golpe es letal, porque son muy rápidos, tienen mucha jerarquía. Armamos dos líneas de cuatro bien paraditas para salir de contra. Nos quedó el sabor amargo de no poder aguantar faltando tan poco. Pero igual estamos satisfechos, jugamos con el corazón en la mano y dejamos todo. Y no sé si se notó tanto la diferencia en lo futbolístico. Quizá algo en lo táctico, y el rendimiento físico nos jugó una mala pasada; la ansiedad de esperar el partido, dormir poco porque estábamos nerviosos… En los penales estábamos bien, tranquilos, ilusionados. S yo atajaba el segundo, por ahí era otra la diferencia. Es cuestión de suerte".

Hoy volverá la rutina para Airaudo y para los muchachos de Alianza. Del reparto a la práctica, si es que el DT Néstor Billalva logra armonizar los horarios de hombres que viven de otra cosa. "Tiene que amoldarse a esas situaciones, que a lo mejor te juegan en contra porque te dejan poco resto físico. Los profes también se adaptan a las circunstancias de cada uno, también", dice Airaudo, un héroe que hoy es menos anónimo.

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