Julio Olarticoechea: "Juegan 70 partidos al año y no pueden aguantar el ritmo"

Crédito: Prensa AFA
Campeón mundial y DT del equipo nacional femenino, el Vasco cree que la exigencia física de los futbolistas clave de la selección incide en frustraciones como la de la Copa América
Germán Leza
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11 de julio de 2015  • 06:04

TORONTO.- Julio Olarticoechea tiene un currículum que envidiaría cualquier deportista: tres participaciones en mundiales, con la coronación en México 86 y el subcampeonato en Italia 90. En las tres citas ecuménicas fue compañero de Diego Maradona. Cuando dejó el fútbol en 1992, decidió dedicarse a los negocios en su Saladillo natal. Lo hizo durante 10 años, pero le fue "mal", como él mismo lo admite, y volvió al universo del fútbol que tantas alegrías le regaló. Como entrenador, empezó en Talleres, de Remedio de Escalada; fue ayudante de campo en Mandiyú, de Corrientes (donde se retiró), y en Unión, de Santa Fe, entre otros equipos. Luego, fue parte del cuerpo técnico del Sub 15, el Sub 17 y el Sub 20. Después, tuvo la oportunidad de dirigir el Sub 18, hasta que en noviembre del año pasado le ofrecieron ser entrenador de la selección mayor femenina.

La honestidad es una marca registrada en el Vasco. A un día del debut en los Juegos Panamericanos ante Trinidad y Tobago (es hoy, a las 15.05 de la Argentina), no tiene tapujos en hablar de cualquier tema, siempre con respeto. Desde si existen diferencias entre dirigir un equipo de mujeres y uno de hombres, hasta la actualidad de la selección mayor, tras la final perdida ante Chile en la Copa América . A Olarticoechea lo fastidian las críticas a Lionel Messi y el resto de lo equipo, y exhíbe su hipótesis sobre por qué el equipo siempre está a un paso de consagrarse, pero en el último aliento no lo logra. "Yo escuché críticas terribles. El jugador no es una máquina, es un ser humano. Por ejemplo, cuando fui a Francia, a Nantes, los primeros dos meses me fue muy bien. Y en el tercero empecé a dormir mal. Y no sabía qué me pasaba. Conclusión: me agarró estrés. Claro, después del Mundial no tuve vacaciones y empecé a jugar y a jugar. Boca, Copa Libertadores. Y el físico me pasó factura. Es decir, no me lesioné, pero me pasó por el lado de la cabeza. Algunos se lesionan, otros bajan el rendimiento porque no tienen fuerza. Es lógico eso", apunta el Vasco.

-¿Qué creés que tiene que tener un equipo para ganar?

-Primero, buenos jugadores. Pero después hay un montón de cosas más: que el grupo esté unido, un buen cuerpo técnico, buenos dirigentes. Y cuando empieza el campeonato, los equipos se van potenciando o no. Las lesiones, las tarjetas, la cantidad de partidos en el año son factores por considerar. Hay integrantes de la selección que juegan casi 70 partidos y yo los defiendo a muerte porque, por ejemplo, en el ?86 estuvimos tres meses preparándonos antes del Mundial y jugábamos 45 partidos al año. Y estos muchachos juegan casi el doble.

Además, el entrenador de la selección femenina de fútbol destaca que en México ?86 no hubo lesionados, subraya la personalidad de quienes viajaron, y a Maradona por supuesto: "Diego fue el as de espadas. Detrás de él no hubo un equipazo, pero sí un buen equipo. Éramos casi todos capitanes en nuestros equipos. Había mucha personalidad. Hubo reuniones en las que se hablaron cosas muy fuertes".

-Alguna vez dijiste que, además de todos estos ingredientes que mencionás, se necesita un poco de suerte. ¿Creés que quizás eso es lo que le está faltando a la selección?

-Un poquito. Uno dice suerte, pero capaz que no es suerte. Es el destino, que es otra cosa parecida. Físicamente, los vi mejor que en el Mundial de Brasil. Pero también hay que contar que Chile jugó muy bien, un partidazo. De mitad para arriba tiene muchos jugadores. Y son rebeldes, no son timoratos. El partido fue bastante parejo.

-Vos, que fuiste campeón y subcampeón mundial, ¿qué considerás que quizá le falte a este equipo para lograr los grandes objetivos?

-Es difícil afirmarlo. La verdad que de mitad para arriba es un equipo tremendo. Pero mirá, se lesiona Di María...¡Justo lo mismo que le pasó en el Mundial! Después de Messi, están el Kun y Di María. Pero lo que hace Di María no hay otro jugador que lo pueda hacer. Eso te jode un cambio. No pudo entrar Tevez. Jugadores hay, falta eso que no es suerte, no es suerte?Para mí se da que los jugadores claves llegan con muchos partidos encima y no pueden aguantar el ritmo de un torneo tan intenso como es la Copa América. Todos los equipos juegan como si fuera una final contra la Argentina. Y esa presión física que hay no te permite rendir como lo tenés que hacer normalmente.ß

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