La intimidad del vestuario de Huracán: el llanto de los futbolistas y la sorpresiva decisión de Marcos Díaz en los penales

La tristeza de Huracán
La tristeza de Huracán Fuente: EFE
Las lágrimas invadieron los pasillos del estadio, aunque también hubo satisfacción por el trabajo realizado; el arquero tenía estudiado los penales
Guido Molteni
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10 de diciembre de 2015  • 07:25

BOGOTA (De un enviado especial).- El silencio del vestuario sólo se interrumpía por los llantos de algunos jugadores. Ya habían pasado los penales, ya habían rozado la gloria, ya habían estado al borde de quedar en la historia del club. Cuando el plantel de Huracán dejó el campo de juego del Campín, tras recibir la medalla del segundo puesto, los futbolistas no se reprocharon nada, porque habían hecho lo imposible y más por conseguir la hazaña.

Espinoza está roto, no para de llorar. Él y Wanchope (por Ramón Ábila) son los que peor están

En la intimidad, luego de las declaraciones por cortesía que algunos de los jugadores hicieron a la prensa, se abrieron todos. "Espinoza está roto, no para de llorar. Él y Wanchope (por Ramón Ábila) son los que peor están", le dijo a canchallena.com una fuente del club que entraba y salía del vestuario. Es que para el juvenil de 20 años era un sueño llegar a la final con el club en el que hizo todas las inferiores, mientras que para el delantero, pieza clave en la temporada del Globo, el sentimiento de culpa por haber dejado al equipo con uno menos para los penales fue demasiado grande.

A un lado, en silencio y con una bolsa de hielo en la rodilla, estaba Marcos Díaz. El arquero, que no pudo atajar ningún penal, se reprochó internamente no haber seguido las instrucciones que habían preparado con el cuerpo técnico. Es que en al menos dos de los tres penales pateados, los jugadores de Santa Fe hicieron lo que en el Globo tenían estudiado. El más doloroso para todos fue el segundo tiro, el disparo de Seijas: sabían que la iba a 'picar', sin embargo, Marcos se tiró a un palo.

Entre los más enteros estuvieron el entrenador Eduardo Domínguez y Chiche Arano, dos experimentados que saben lo que es la gloria, pero que también vivieron contratiempos en sus carreras. El DT y el lateral fueron los encargados de consolar uno por uno a los jugadores. Ellos dos, más Patricio Toranzo, son los tres sobrevivientes del recordado equipo de Angel Cappa que perdió el torneo del 2009 en la última fecha ante Vélez.

"Este grupo de jugadores ha logrado muchísimo. No se le puede reprochar nada a nadie. Les tengo que agradecer por la confianza que tuvieron, por creer en que se podía", dijo Domínguez al salir del vestuario. Por su parte, Arano agregó: "Morimos bien. Lamentablemente no nos llevamos la Copa, que es lo que queríamos, pero el equipo hizo un partido enorme".

Con los ojos vidriosos, a punto de llorar, el otro que habló fue el experimentado Daniel Montenegro, que este año volvió al club que lo vio nacer y del que es hincha: "Creo que la gente tiene que estar orgullosa de este equipo, de lo que hizo durante este torneo y durante todo el año. Asumimos todos los riesgos y pusimos la vara muy alta".

Llega al mediodía. Luego de dejar el estadio, el plantel de Huracán se volvió a su hotel para cenar, y cerca de la madrugada partieron en vuelo charter hacia Buenos Aires. Está previsto que arriben a Ezeiza cerca del mediodía.

gm/av

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