Leandro Romagnoli, el ídolo que acusaron de ser hincha de Huracán, pero que da todo por San Lorenzo

Romagnoli, el Santo que siempre fue cuervo
Romagnoli, el Santo que siempre fue cuervo
Luego de varias idas y vueltas, el Pipi volvió hoy al país y tiene todo arreglado para continuar en el Ciclón; Ruggeri lo acusó de ser hincha del Globo, pero siempre demostró lo contrario
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21 de agosto de 2014  • 17:06

-¡Romagnoli es hincha de Huracán!

Las infundadas palabras de Oscar Ruggeri golpearon en lo más profundo del corazón de Leandro Romagnoli. A los 32 años, luego de una larga y exitosa carrera con la camiseta de San Lorenzo, el enganche, sin obligación ni necesidad, debía salir a aclarar por Twitter lo que todos ya sabían, ya sentían. "Para la gilada que habla, sepa que yo soy CUERVO", escribía allá por julio de 2013. Hoy, poco más de un año después y con dos títulos más en sus espaldas, entre ellos la tan ansiada Copa Libertadores, el Pipi volvió a dar una prueba maestra del amor que siente por el Ciclón: rescindió el contrato con Bahía Recife, de Brasil, pagando una parte de los 250 mil dólares de multa.

El Pipi nació el 17 de marzo de 1981 en Buenos Aires. Su primeros pasos en el fútbol fueron en club barrial Franja de Oro, pero, por insistencia de su madre Rita, esa que lleva tatuada en el pecho desde hace años, su técnico lo llevó a probar a San Lorenzo. Su camino en las inferiores fue más que exitoso y a los 17 años, el 13 de diciembre de 1998, hizo su presentación en la primera, bajo las órdenes de Ruggeri, el mismo que lo acusó de simpatizar por el Globo, rival acérrimo del Ciclón.

Para la gilada que habla, sepa que yo soy CUERVO (Romagnoli)

En su primera etapa en el club, entre su debut y 2004, Romagnoli disputó más de 150 encuentros, conquistando el Clausura 2001, la Copa Mercosur 2001 y la Sudamericana 2002. Durante esos años, también participó de los seleccionado juveniles, conquistando el campeonato del Mundo Sub 20, disputado en la Argentina, en 2001.

Veracruz, de México, y Sporting Lisboa, de Portugal, fueron los clubes que lo alojaron en su paso por el exterior, pero en 2009, ya sin tanta participación en el fútbol portugués, decidió regresar a su primer y único amor. En estos cinco años, el Pipi y San Lorenzo pasaron por diferentes estadíos. Antes del exitoso presente, donde conquistó el Torneo Inicial 2013 y la Copa Libertadores 2014, el equipo se salvó de perder la categoría al superar a Instituto, de Córdoba, en la tan temida promoción. Romagnoli fue clave en ambos partidos, pero también en las consagraciones posteriores, ya con Matías Lammens y Marcelo Tinelli en la conducción dirigencial.

En 2013, el volante firmó un precontrato con Bahía Recife, que le adelantó un pago de 50 mil dólares. Sin embargo, tras la consagración en América, y con el Mundial de Clubes por delante, se arrepintió de su decisión y empezó las negociaciones para poder seguir en San Lorenzo. La multa que pedía el club brasileño, pautada en el contrato, era de 500 mil dólares. Pero las negociaciones dieron sus frutos y la cifra bajó a la mitad. El club se haría cargo de un porcentaje, mientras que el jugador afrontaría el resto de la deuda.

Le vamos a hacer una contrato hasta que se retire (Lammens)

"Le vamos a hacer una contrato hasta que se retire", avisó Lammens en las últimas horas. "Yo no tenía ninguna duda de que iba a seguir. Iba a contar con todo nuestro apoyo y le dijimos que acá lo queríamos. Lo quieren todos, porque es fundamental y emblemático para San Lorenzo", agregó Tinelli.

Hoy, Romagnoli, el único jugador que estuvo presente en los tres título internacionales del Ciclón, llegó al país con el camino allanado para seguir bajo las órdenes de Edgardo Bauza. En las próximas horas, firmará su nuevo contrato y se sumará a las prácticas de San Lorenzo. Ese lugar del que nunca debió haberse ido. Ese club de sus amores, aunque otros piensen lo contrario.

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