Leeds United-Manchester City: lluvia, emociones y un vibrante 1-1 entre los equipos de Marcelo Bielsa y Pep Guardiola

El entrenador del Leeds United, Marcelo Bielsa, reacciona al margen de la cancha mientras el técnico del Manchester City, Pep Guardiola, lo mira.
El entrenador del Leeds United, Marcelo Bielsa, reacciona al margen de la cancha mientras el técnico del Manchester City, Pep Guardiola, lo mira. Fuente: AFP
Alejandro Casar González
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3 de octubre de 2020  • 13:00

Leeds y Manchester City empataron 1-1 en un partido de la cuarta fecha de la Premier League disputado en Elland Road. Se adelantaron los dirigidos por Pep Guardiola en el primer tiempo a través de Raheem Sterling, pero en la segunda etapa el entrenador argentino Marcelo Bielsa movió el banco y encontró el empate a través del español Rodrigo Moreno, uno de los suplentes.

Marcelo Bielsa sigue sin poder ganarle a Pep Guardiola. En su cuarto enfrentamiento, cosechó el segundo empate; perdió los otros dos partidos. Y bien pudo haber caído Leeds también hoy, porque comenzó demasiado replegado y cediéndole la iniciativa a su rival más poderoso. El City hacía gala de los millones ya desde su alineación inicial: el portugués Rubén Días llegó en la semana desde Benfica por 68 millones de euros y Guardiola lo ubicó en la formación titular.

El delantero español Rodrigo Moreno festeja su gol, el primero en Inglaterra, que significó el empate de Leeds con Manchester City por 1 a 1.
El delantero español Rodrigo Moreno festeja su gol, el primero en Inglaterra, que significó el empate de Leeds con Manchester City por 1 a 1. Crédito: @LUFC

Leeds no puede permitirse esos lujos. Por eso sus refuerzos, hasta ahora, fueron quirúrgicos: uno, Robin Koch, vino a cubrir la salida de Ben White en la defensa. Otro, Rodrigo Moreno, esperaba en el banco, al igual que Diego Llorente, otro defensor. El resto de los futbolistas de Leeds vienen desde la Championship. E igualmente el equipo es competitivo: quizás ahí resida el mayor mérito de BIelsa.

De todas maneras, los visitantes comenzaron con todos sus circuitos prendidos. Bielsa terminó haciendo justo lo que había criticado: defender en 50 metros, con todos sus jugadores replegados. El famoso "daño" que Guardiola le había hecho a ese espectáculo deporitvo llamado fútbol. Lo concreto era que Leeds no tenía la pelota, retrocedía mal y Kevin De Bruyne, el hombre-orquesta de los visitantes, aparecía libre de marca.

Mateusz Klich, de Leeds, y Rúben Dias, portugués de Manchester City, luchan por la pelota durante el partido entre ambos por la Premier League.
Mateusz Klich, de Leeds, y Rúben Dias, portugués de Manchester City, luchan por la pelota durante el partido entre ambos por la Premier League. Crédito: dpa

Esos malos retrocesos terminaron costándole el gol a Leeds. Liam Cooper, su capitán, dejó una pelota viva al borde del área y Manchester City encontró a Raheem Sterling en el lugar que más le gusta de la cancha: el vértice del área. En cuanto la pelota le llegó al pie ya sabía lo que tenía que hacer: doble amague hacia el centro y remate de derecha al palo más lejano de Ilan Meslier, el joven pero seguro arquero de Leeds. Golazo y ventaja para los visitantes.

El gol de Sterling

Manchester City ganaba por piernas y por cabeza. Leeds mostraba poco de aquello que había hecho bien en las últimas fechas. Pero al pasar el ecuador de ese primer tiempo Bielsa compactó al equipo y liberó a los externos. Por dos veces tuvo el gol: la primera en una jugada de derecha a izquierda que terminó con Stuart Dallas mano a mano con Ederson y salvó el arquero. El portugués volvería a aparecer para defender a los suyos en otro encuentro cara a cara con un rival, esta vez con Luke Ayling, que le ganó la posición a un despistado Benjamin Mendy. Leeds terminaba mejor.

Raheem Sterling, de Manchester City, festeja el gol que adelantó a su equipo en el partido que lo enfrenta con Leeds, dirigido por Marcelo Bielsa, en el estadio de Elland Road.
Raheem Sterling, de Manchester City, festeja el gol que adelantó a su equipo en el partido que lo enfrenta con Leeds, dirigido por Marcelo Bielsa, en el estadio de Elland Road. Fuente: AP

Leeds llega al empate

Esa mejoría continuaría en el segundo tiempo. Bielsa mandó a boxes al macedonio Ezgjan Alioski y lo cambió por el inglés Ian Póveda-Ocampo. El chico de sangre colombiana fue un pistón por la banda derecha. Y una de las razones por las que Leeds pudo emparejar el vértigo que su rival le imprimió al juego. Esa segunda parte mostró un trámite distinto desde el mismo comienzo.

Porque los dirigidos por Guardiola ya no estaban tan cómodos. Y porque, además cada vez que llegaban al área de Leeds extrañaban a una referencia ofensiva que pudiera hacer la pausa para que los corredores arribaran a posición de gol. Toda una paradoja: los millones del City se fueron en la defensa (más de 100 entre Días y Nathan Aké, adquirido a Bournemouth) y no al ataque. El City tenía elaboración, pero le faltaba remate. Tal vez, los goles que le faltan los siguen teniendo sus dos centrodelanteros ausente por lesiones: Kun Agüero y Gabriel Jesús. Leeds, en cambio, tenía hambre.

El empate de Rodrigo

Se hizo un partido de ida y vuelta. Leeds, con dos hombres de área (Rodrigo y Bamford) y dos extremos ligeros (Dallas y Póveda) se transformó en un problema para la defensa del City. El gol del empate, sin embargo, vino de un error. Fue Ederson, que se encaminaba a ser la figura de la tarde-noche lluviosa de Leeds, quien se equivocó en un despeje con los puños y le dejó la pelota servida a Rodrigo. No habría mejor oportunidad para el refuerzo más caro de la historia de Leeds que esa. Fue su primer gol en la Premier League.

Leeds siguió buscando e incluso pudo haber aumentado con el propio Moreno. Un manotazo de Ederson evitó su segundo gol. Sterling también tuvo una chance: apareció Mesiler. Lo mismo ocurrió con Bamford: otra vez Ederson. Esos veinte minutos finales fueron el partido de los arqueros. El espectáculo lo agradeció. Porque los 22 futbolistas que estaban en la cancha interpretan a la perfección el guión redactado por sus entrenadores. Ni Guardiola ni Bielsa sienten jugar a protegerse o a revolear la pelota. Su obsesión es el arco rival. El 1-1 en Elland Road fue una muestra digna del ADN de los dos entrenadores.

El saludo entre dos entrenadores que se admiran mutuamente: Marcelo Bielsa y Pep Guardiola.
El saludo entre dos entrenadores que se admiran mutuamente: Marcelo Bielsa y Pep Guardiola.

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