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Los 500 goles de Messi se distribuyen así: con la selección argentina hizo 50 goles en 108 partidos (0,46 promedio), y con Barcelona anotó 450 en 523 partidos (0,85 promedio). Ese total de 500 goles en 633 encuentros le da un fantástico promedio de 0,79 gol por partido.
Desde el primero, el 1° de mayo de 2005 hasta el 500, convertido este domingo, pasaron 4005 días. El recorrido de los tantos con los que derribó cada centenar.
Cierra un 2-0 a Albacete – 34ta fecha de la Liga 04/05 – 1ro de mayo de 2005
Había entrado hacía dos minutos, a los 42 del segundo tiempo, por Eto’o, y en la primera pelota que tocó hizo esto: quedó mano a mano con el arquero por un pase de sombrerito de Ronaldinho y simplemente plagió al 10. Él también la empaló, de primera, y la pelota entró lejos –golazo–, al segundo palo. Cuando el arquero Raúl Valbuena, del Albacete, se avivó que el juez de línea se había equivocado y había cobrado offside, tuvo un reflejo letal: sin mirar al zurdo, le acarició la nuca con desdén. Fue como tocarle un hombro a Maradona. Eso había sido a los 44’. A los 45’, Ronaldinho la empaló otra vez, Messi también y fue 2-0 para el Barça de Rijkaard, que ganaría aquella Liga. Era el octavo partido del rosarino en el club (uno solo como titular, un 0-2 versus Shakhtar en Champions) y era, también, una época de espejos confundidos: en la primera nota que le hizo el diario Olé le preguntaron qué jugador le gustaba del fútbol argentino. Primitivo, sincero, Leo contestó: "Jairo Patiño, el de Newell’s".
Abre un 2-0 al Dinamo Kiev – 2da fecha, fase de grupos de la Champions – 29 de septiembre de 2009
"Justo cuando la hinchada empezaba a mosquearse con Messi", escribió el diario El País, "el argentino se perfiló como extremo derecho para recibir la asistencia de Iniesta y ajustar el tiro junto al poste derecho del portero, que por una vez estuvo torpe y lento". Messi era extremo derecho porque el 9 era Ibrahimovic, entonces la figura de la cancha, y Messi era, también, una noticia que se podía obviar: la mayoría de los medios escritos de España y Catalunya no publicaron que aquél fue su gol 100, distraídos con el gol 100 del equipo de Guardiola en el Camp Nou. "Ningún futbolista reflejó mejor el desconcierto que Messi", subrayó El País. No eran aún los años en los que toda estadística de Leo sería póster, tapa de diario: show en el prime time.
El segundo de un doblete en un 3-2 al Real Madrid – vuelta, Supercopa de España – 17 de agosto de 2011
"Me pasaba horas y horas pensando, estudiando cómo pararlo", dijo Mourinho el año pasado, cuando dirigía al Chelsea. Las horas y horas más tormentosas, más oscuras, las habrá vivido en aquel 2011, entonces, cuando –después de haberlo eliminado en semifinales de la Champions con dos goles en el Bernabéu– Messi volvió a meterle dos, el segundo en el último minuto del partido, para un 3-2 que le concedió al Barcelona la primera Supercopa de su historia frente al Real Madrid. Después de una ida que había sido –encima– 2-2 en Madrid, Guardiola igualaba los títulos de Cruyff como entrenador: 11 a 11. Fue el clásico en el que Mourinho le metió un dedo en el ojo a Tito Vilanova. Antes –simbólicamente, más sutil– el 10 había hecho lo mismo con él.
El primero de un doblete en un 5-0 al Rayo Vallecano – 9na fecha de la Liga 2012/13 – 27 de octubre de 2012
En la primera temporada sin Guardiola, Messi se ganó un nuevo apodo: Capitán General. Así le decían algunos medios españoles, además de –a veces– El Pequeño Dictador, un título que le confirió el periodista español Tomás Roncero. Entonces había asumido Vilanova, técnico del 10 en Inferiores, y en los medios de Catalunya juraban que el zurdo sentía un desafío: ser el crack que había imaginado Pep, sin Pep. "El Barça soy yo", escribió el diario El Mundo que Lionel le había dicho a su padre, Jorge, algunos meses después de que se fuera el entrenador. Mientras tanto, el mundo seguía igual: gol 300 de Messi en el año de los 91 goles, el año –también– en el que más tantos metió en la Selección. Sabella había encontrado al Leo original: 12 gritos en nueve partidos.
El primero de un doblete en un 6-0 al Granada – 6ta fecha de la Liga 2014/15 – 27 de septiembre de 2014
Faltaba un mes para que Luis Suárez debutara en el Barcelona, que disputaba su sexto partido de Liga con Luis Enrique. Messi todavía no se había enojado con el técnico (en San Sebastián, después de una derrota contra la Real Sociedad) y hacía un año, ya, que había dicho esto de Neymar: "Es muy bueno, pero que hable menos de mí, no haga boludeces y diga que viene a por títulos". El único título del brasileño y el rosarino juntos había sido hasta entonces la Supercopa 2013, con Martino, pero ese 6-0 al Granada fue –parece– fundacional: Neymar celebró su primer hat-trick en la Liga y Messi sentenció el 400 de su carrera. A los cuatro partidos se les sumaría Suárez. Nacía la temporada del sanguinario tridente celestial.
Es muy probable que para Messi sea, de todo este resumen, el gol más triste de todos. La eliminación de la Champions League y la ventaja despilfarrada en la Liga dejaron a Barcelona en una situación más que comprometida. El número redondo no fue, en este caso, un motivo para celebrar.
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