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SINGAPUR.– Lionel Messi se toca el pecho y levanta las cejas, gesto típico del que no escucha bien lo que le están diciendo. Y es lógico, la acción transcurre entre 100 mil personas, en medio de un partido de fútbol. “¿A mí? ¿Me decís a mí?” El que le grita lo conoció hace apenas cuatro días, se llama Sebastián Beccacece y todo lo que parece importarle en la vida en este momento es que el mejor futbolista del mundo capte la indicación. La escena está cargada de simbolismo: el segundo DT de la selección tiene autoridad y margen de maniobra para levantar la mano y bajarle línea a cualquiera. Pasa el amistoso contra Brasil, Messi se vuelve a Barcelona con una primera aproximación a la nueva era. Las sensaciones son buenas: está contento.
En la sala de máquinas de la Argentina hay ahora una especie de único cuerpo con dos cabezas. Verlos en movimiento en la cancha del Home United FC de Singapur durante los entrenamientos impresiona: ¿cuál de los dos le habrá copiado al otro esa manera de caminar dando pasos cortitos y rápidos? Jorge Sampaoli (57) y Beccacece volvieron a juntarse después de una pausa de poco más de un año para cumplir juntos el deseo que tantas veces habían compartido: dirigir a la Argentina.
¿Y quiénes son todos los integrantes del staff técnico que llevará adelante el desafío de asegurar la clasificación al Mundial? Una lista nutrida que tiene dos vertientes: Sevilla y Defensa y Justicia. Sampaoli y Beccacece. Experiencia y juventud.
La historia del actual entrenador de Defensa tiene un comienzo de road movie: en 2002, con apenas 21 años, se tomó un colectivo en Rosario y se bajó 36 horas después en El Callao, Perú, para acompañar como asistente a Sampaoli en Sport Boys. Juntos fueron subiendo escalones hasta que la pareja decidió tomarse un tiempo tras la excitante experiencia en la selección de Chile, con la que fueron campeones de América. Ellos lo niegan, pero a su alrededor sostienen que el desgaste de tantos años los había llevado incluso a enfrentarse. Entonces, Becaccece inició su propio camino, primero en Universidad de Chile y después en Defensa y Justicia. Ahora hará doble turno: cuando esta gira sea pasado y hasta que termine el torneo entrenará a Defensa a la mañana y pasará la tarde en el predio de Ezeiza. Es obsesivo (“peor que yo”, se sonríe su jefe), le gusta estar encima de los detalles y suele tomar el control de los ejercicios en las prácticas.

A este posgrado de entrenador, el muchacho rubio de 36 años no llegó solo: de sus colaboradores en el club del Florencio Varela se trajo a Martín Bressán (43), Nicolás Diez (40) y Francisco Meneghini (28). En Melbourne estuvo solo Diez (luego volvió al país a trabajar en Defensa, donde asiste a Beccacece), que trabajó con los 14 sparrings. La decisión sobre su rol con los más jóvenes tiene una razón concreta: el ex jugador de Argentinos será el próximo DT de la Sub 20, la categoría a la que pertenecerán estos jóvenes. Bressán será el segundo preparador físico, detrás de Jorge Desio. Él y Meneghini no formaron parte de la expedición Australia-Singapur porque se quedaron cuidando los intereses de Defensa en el sur del Gran Buenos Aires.
El caso de Meneghini tiene una matriz bielsista cimentada en un caso de tráfico de influencias; Paqui, como le dicen, fue compañero de colegio de Inés, un de las hijas de Bielsa, a la que cansó tanto con sus historias de admiración por el padre que un día consiguió su objetivo: conocerlo. El técnico se deslumbró por la cantidad de conocimientos específicos del joven y se lo llevó a la selección de Chile. Luego se sumó al equipo de trabajo de Sampaoli como analista técnico, la misma tarea que ahora.
Jorge Desio fue el preparador físico de Alumni de Casilda en 1994, el equipo que dirigía... Sampaoli. Veintisiete años más tarde, el mundo ha cambiado lo suficiente como para que el control de cargas físicas haya mutado del papel a un programa que se monitorea en un ipad, pero no tanto como para que la sociedad Sampaoli-Desio se alterara. En la intimidad del cuerpo técnico definen que el jefe es el pelado pasional y el profe, el pelado racional. Otro Desio se sumará también a la estructura: su hermano Hermes –exfutbolista de Independiente y actual coordinador de las inferiores de Estudiantes– asumirá como coordinador de las selecciones juveniles.
En Sevilla, además de Desio, Sampaoli se rodeó con otros argentinos a quienes ahora repatrió. Uno es Martín Tocalli –hijo de Hugo–, que pasa sus tardes de la gira haciendo revolcar a Chiquito Romero, Patón Guzmán y Gerónimo Rulli. Su función cambió: en el club andaluz era uno de los analistas técnicos y aquí su misión es entrenar a los arqueros.
Quien mantiene su tarea es Matías Manna (32), otro rosarino estudioso del fútbol y creador de un blog que se transformó en libro: “Paradigma Guardiola”. El fútbol es su pasión, está claro, pero sus lecturas lo exceden: también hay lugar para Zygmunt Bauman y Rodolfo Walsh, por ejemplo. En el hotel de la selección se lo puede ver subir y bajar pisos con la computadora abierta y encendida: siempre hay un video listo para mostrarle a un jugador. Aquí, se pasó una madrugada buscando una conexión de Internet más potente que la usual: su jefe le había pedido que bajara los partidos completos de Singapur contra Myanmar y China Taipei para analizar al rival, pero Manna no tenía ancho de banda suficiente. A primera hora de la mañana siguiente estaba más tranquilo: ya había diseccionado esos 180 minutos. Un día, en una charla informal en Melbourne, provocó las risas de los testigos cuando Jorge Burruchaga, flamante manager, le preguntó si él también había sido futbolista: “Sí, en San Vicente”, le respondió Manna muy serio, citando a un club amateur de Santa Fe. El rosarino tenía dos años la tarde en que su interlocutor le hizo el gol a Alemania en México ‘86.

Lionel Scaloni (39) es el noveno integrante del staff. Será casi invisible porque su tarea estará centrada en Europa. Trabajó durante la temporada pasada en Sevilla. No estuvo en la estación Australia y llegó aquí para la última parte de la gira. Seguirá a los jugadores por sus clubes, irá a ver sus partidos y reportará a Sampaoli a la distancia. Será, de algún modo, la pata más cercana a la intimidad de los futbolistas, alguien que les hablará casi como un par: se retiró de las canchas hace apenas dos años.
El plan de Sampaoli tiene también un outsider de la pelota: incorporó al grupo de trabajo a Ezequiel Scher, un periodista de 26 años que maneja sus relaciones con la prensa. En ese aspecto, el DT mantiene su costumbre de ofrecer conferencias de prensa y ninguna entrevista individual, aunque en este viaje se permitió algunos contactos informales con los enviados de los medios argentinos. Le importa que su mensaje baje de modo directo: en la web de la AFA publicó dos veces una explicación de los trabajos de entrenamiento del día, toda una rareza para el ecosistema ocultista que suele envolver a la selección desde hace años.


