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Esta semana arrancará la participación de los equipos argentinos en la Copa Sudamericana. Es cierto que se trata de la segunda copa internacional en importancia de la Conmebol, detrás de la Copa Libertadores, pero al mismo tiempo es un polo atrayente que sirve como generador de éxito, prestigio y dinero. Además, desde que nació en 2002, en reemplazo de la vieja Copa Mercosur (anterior Supercopa), puede decirse que se transformó en una Copa Argentina, ya que de las 13 realizaciones 7 fueron ganadas por equipos nacionales. Incluso los últimos dos ganadores fueron Lanús y River, en las versiones 2013 y 2014, respectivamente, lo que -sumadas a las conquistas de San Lorenzo y River en las últimas dos Libertadores, 2014 y 2015- habla de un predominio actual de los conjuntos argentinos en el plano americano.
Desde lo deportivo, la Copa Sudamericana no sólo es un camino corto de diez partidos para levantar un trofeo, sino que además, ser campeón da el plus de habilitar el camino hacia dos títulos internacionales más: la Recopa y la Suruga Bank, que River, como último campeón, conquistó tras vencer a San Lorenzo y a Gamba Osaka, respectivamente. Además, el mejor clasificado argentino (el que más lejos llegue en la competencia) también se clasificará a la Copa Libertadores 2016, lo que también le aseguraría otro ingreso de divisas.
Desde lo económico puede ser un buen generador de ingreso de billetes. River percibió en concepto de recaudaciones y premios por avanzar de etapa y dar la vuelta olímpica cerca de 10.000.000 de dólares, además de asegurarse 500.000 dólares adicionales por jugar la Recopa y la Suruga Bank.
River percibió en concepto de recaudaciones y premios por avanzar de etapa y dar la vuelta olímpica cerca de 10.000.000 de dólares
Desde lo deportivo también tienen que ver los contextos. Al principio, cuando la mayoría de los técnicos debía elegir entre la Libertadores y el torneo local, le daban prioridad a la copa, pero cuando en el segundo semestre debían optar entre la Sudamericana y el certamen local, los equipos alternativos eran elegidos para la competencia internacional. Sin embargo, Mauricio Pellegrino, que asumió hace un puñado de partidos en Independiente, viendo que aun consiguiendo cinco victorias consecutivas en el torneo local seguía estando a ocho puntos de los líderes Boca y San Lorenzo antes de disputarse la 21a fecha, resolvió viajar a San Juan para enfrentarse con San Martín con un equipo suplente, ya que pretende utilizar los mejores recursos ante Arsenal, en Sarandí. La ecuación no le salió del todo bien. Con el empate 1-1 se alejó más de la cima.
De los argentinos, River aparece como el favorito. El equipo de Gallardo comenzará su participación en los octavos de final por su condición de defensor del título. En los papeles tiene más recursos y poder de gol que Independiente, Arsenal, Tigre (con Gustavo Alfaro de DT, que ya la ganó con Arsenal), Huracán, Belgrano y Lanús, los otros participantes en celeste y blanco. Huracán se clasificó por ganar la Copa Argentina, River por ser el último campeón, y el resto, por ser los mejores clasificados en la tabla del torneo de Primera División.

De los conjuntos del exterior, ni siquiera los brasileños Atlético Paranaense y Ponte Preta parecen ser oponentes a la altura de los argentinos. Quizás Emelec y Liga de Quito (Ecuador; este último, además, por hacer de local a 2800 metros sobre el nivel del mar); quizás Universidad Católica (Chile) y Nacional (Paraguay) puedan meterse en la conversación.
Los últimos dos campeones fueron argentinos. Lanús, con la conducción de Guillermo Barros Schelotto, se consagró ganándole la final a Ponte Preta, de Brasil. River, en la primera conquista del ciclo del Muñeco, superó a Atlético Nacional de Medellín, y previamente había dejado en el camino a Boca en las semifinales, en un cruce cuyos ecos aún hoy se mantienen vigentes. Ese fue el punto de partida del exitoso River. Todo comenzó en diez partidos, pero las gratificaciones fueron muchas, como los caminos que se le abrieron al equipo millonario de noviembre a esta parte, entre el prestigio deportivo, los ingresos por premios y la revalorización de un plantel que ya empezó a dar réditos con la muy buena venta de Ramiro Funes Mori a Everton, de Inglaterra. Es que la Copa Sudamericana podrá no ser el trofeo más cotizado ni deseado, pero, como se ve, abre miles de caminos.
jp

