Marcelo Bielsa y sus salidas tumultuosas: la demanda que puede quebrar a Lille y los cortocircuitos en Marsella y Lazio

Bielsa, un DT fuera de lo común tanto adentro como afuera de la cancha
Bielsa, un DT fuera de lo común tanto adentro como afuera de la cancha Fuente: AFP
Alejandro Casar González
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3 de febrero de 2018  

Francia recordará a Marcelo Bielsa . Por el fútbol exhibido en Marsella –y no en Lille , su último equipo–. Pero, sobre todo, por sus excentricidades. Primero fue el Bielsamóvil, una especie de carro multiuso que tenía pantallas y le servía para analizar jugadas en tiempo real. Lo instaló durante su primera etapa en el Olympique. El hecho de que hubiese conseguido hacer jugar bien a ese equipo (un grande venido a menos en los últimos años) le valió el contrato con Lille, que lo llevó para intentar competir por un puesto en Europa. El experimento salió mal, aunque una foto suya recorrió el mundo: en ella se observa al entrenador en la platea, pero a una altura superior al de los asientos normales. Se había hecho construir un escritorio para que no le quedaran puntos de la cancha sin ver. Y para poder tomar nota de esas observaciones.

El método Bielsa, sin embargo, no se tradujo en resultados dentro de la cancha. Lille lo despidió por una “falta grave” en noviembre de 2017. Coincidió con un viaje que el rosarino hizo en momentos en que su amigo Luis Bonini (expreparador físico suyo en el seleccionado chileno y el Athletic de Bilbao) luchaba contra una enfermedad. Tiempo después, Bonini murió. Lille no le perdonó aquella travesía.

Ahora Bielsa volvió a ser noticia pero por otro tema: pasado mañana, un tribunal comercial de Lille comenzará a analizar la demanda laboral que presentó el entrenador argentino por 18,6 millones de euros. Bielsa tiene un contrato firmado con el dueño de Lille, el hispano-luxemburgués Gérard López, en el que, supuestamente, le aseguran al técnico que “cobrará todas las cantidades previstas en el contrato” durante “la duración del mismo”, más allá del motivo que se esgrima para romperlo. Este convenio, sellado en febrero de 2017, no fue presentado en la liga francesa. El trato que el club informó ante las autoridades no incluye esa cláusula. Los funcionarios de la liga citaron al club y a Carlo Brusa, consejero del rosarino, a una reunión para examinar el convenio privado. Será el martes próximo, según consignó L’Equipe. Lille y Brusa serán recibidos por expertos del departamento judicial de la liga, y sobre la mesa estará el trato que Bielsa firmó con Victory Soccer, la empresa dueña de Lille. Según L’Equipe, ni siquiera el jefe de abogados de Lille, Julien Mordacq, sabía de la existencia del convenio sellado por Victory Soccer y el entrenador argentino en febrero de 2017. El contrato depositado en las oficinas de la liga fue sellado cinco meses después: en julio del año pasado. Ocultarle información a la liga constituye una falta grave.

El último partido de Bielsa

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La demanda económica de Bielsa es inasumible para un club que se tutea con el descenso –está a dos puntos y se le vienen seis partidos decisivos ante equipos de la parte alta de la tabla– y que no pudo incorporar futbolistas en verano porque se lo impidió el órgano que audita las finanzas de los clubes franceses. El rosarino pide 13,6 millones de euros por salarios y 5 millones por daños y perjuicios. Total: 18,6 millones de euros. El monto podría dejar a Lille en la quiebra.

Otros portazos conflictivos

No es la primera vez que el rosarino se va de un club en forma tumultuosa. Dejó Marsella en 2015, cuando los abogados del club le quisieron descontar el 10% a sus colaboradores. Lo hizo después de dirigir apenas una fecha del torneo, en su segundo año al frente del equipo.

Algo peor le sucedió en Italia, en 2016. Había firmado un contrato para hacerse cargo de Lazio. Sin embargo, un día antes de iniciar la pretemporada, renunció. Lo hizo en desacuerdo con los directivos, que no concretaron las siete incorporaciones que les había pedido el entrenador. Los italianos, que habían acordado un salario millonario con Bielsa, amenazaron con llevarlo a los tribunales.

Hace 20 años, en 1998, Bielsa tuvo una de sus primeras salidas tumultuosas de un club. Era su debut en Europa y dirigía al Espanyol de Barcelona, club al que había llevado a Mauricio Pochettino (hoy DT de Tottenham, en la Premier League inglesa). El Loco duró seis fechas en España. Se amparó en una cláusula y dejó al equipo catalán luego de una victoria, dos empates y tres derrotas. Lo esperaba la selección Argentina.

El presidente de Lille aceptó su parte de culpa

“Hay que admitir que la colaboración del Lille y Marcelo Bielsa fue un fracaso. Aunque muchos, yo el primero, considerábamos que su llegada era muy prometedora, es obligatorio constatar que no funcionó”, dijo el presidente del club. Y añadió: “Asumo mi parte de responsabilidad, pero no me arrepiento, tampoco serviría de nada”. Luego de la salida del rosarino, Lille contrató a un entrenador francés, ex de Saint Étienne: Christophe Galtier.

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