Todo mal: la estrategia que rompió el pacto de Viamonte

Fuente: DyN
En la disputa por un puesto estratégico para la elección, el del Consejo Federal, Marcelo Tinelli y Luis Segura parecen haber quebrado sus relaciones; tanto que no se descarta que la fecha de la votación vuelva para octubre
Alejandro Casar González
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29 de agosto de 2015  • 11:38

"Consenso las pelotas. Vamos por todo". El acuerdo entre Luis Segura y Marcelo Tinelli se rompió y parece no tener vuelta atrás. "Vamos por todo", repitieron desde el entorno del conductor televisivo. Entre abrazos impostados y una convivencia forzada por la política, una chispa hizo un incendio. Y esa chispa fue el tironeo por el regreso de Roberto Fernández a la presidencia del Consejo Federal. Ese que, según los tinellistas, era uno de los puntos acordados hace diez días y no se cumplió. Fernández debía volver a su cargo ayer. Sin embargo, y luego de escuchar a sus colaboradores más cercanos, Segura dio un volantazo: nombró a Alfredo Derito, hasta ahora secretario general del consejo, en el lugar de Fernández.

La razón es que en los próximos días todas las categorías eligen a sus asambleístas y el Consejo Federal nuclea diez votos, una buena cantidad para la elección decisiva. Para unos u otros. Por eso, los operadores de Segura (entre los que están su hijo Luis Fernando y Claudio "Chiqui" Tapia, presidente de Barracas Central) convencieron al presidente de la AFA de no reponer a Fernández en su cargo. Es, en definitiva, una estrategia política: creían que con Fernández a la cabeza, el consejo federal seleccionaría a hombres afines a Tinelli. Con Derito, la cuestión puede revertirse. Y serán los asambleístas, justamente, los encargados de votar al próximo presidente de la AFA.

Según pudo reconstruir LA NACION, Tinelli se veía venir esta movida de ajedrez de Segura y los suyos. El jueves, el conductor de Bolívar ya protestaba porque Fernández no había sido reincorporado en su puesto. "Se lo veía venir. Y hoy [por ayer] está en llamas", aseguran cerca de Tinelli. Esa bronca puede tener efectos insospechados: una versión a última hora de ayer indicaba que el lunes convocaría a una conferencia de prensa para anunciar la ruptura del consenso. Y que el martes pediría en la reunión de comité ejecutivo que las elecciones de la AFA se retrotraigan a octubre, como estaba previsto originalmente. Ninguno de los dos puntos están confirmados.

La designación de Derito al frente del Consejo Federal aún no fue comunicada desde la página oficial de la AFA. Sin embargo, las ligas del interior preparan declaraciones de repudio contra el dirigente sanjuanino. "El rechazo de las ligas contra él es unánime", aportó un dirigente que pidió reserva de su nombre "hasta que todo esto se aquiete".

Cerca del presidente Segura argumentan que el regreso de Fernández no estaba en el acuerdo que se leyó en la reunión de comité ejecutivo. Sobre el final de aquel cónclave, un representante de las ligas del interior reclamó que se incluyera el pedido para devolver a sus funciones a Fernández. Aquella vez, Rodolfo D’ Onofrio actuó como presidente, ya que Luis Segura estaba convalesciente de su intervención quirúrgica. Según las fuentes, D’Onofrio recordó que definir la presidencia del consejo federal "es potestad del presidente de la AFA". Es decir, de Luis Segura. Todo quedaba, entonces, bajo su responsabilidad.

Más allá de la polémica por el nombramiento de Derito, la AFA tuvo otro episodio complejo. Como todos los viernes, los integrantes de la mesa directiva de la primera C se reunieron en el edificio de la calle Viamonte. Se trata de la categoría más fragmentada de todas. Tinellistas y grondonistas se cuentan por igual. En medio del cónclave hubo un pase de facturas desde los directivos que apoyan a Tinelli hacia aquellos que están en contra. Les reprocharon que hubiesen incluido a la C entre aquellas categorías que le hubieran dado la espalda al animador en caso de que hubiera habido votación para reinterpretar el artículo 50. "¡Ustedes no nos representan!", fue la acusación. El intercambio de opiniones se hizo más fuerte. La fractura es tal que lo más probable es que a la hora de elegir representantes haya una mitad tinellista y otra opositora.

De cara al futuro se abren varios interrogantes. ¿Qué decisión tomará el poder político, de vital accionar para conseguir la habilitación unánime de Tinelli (y otros presidentes y vicepresidentes de clubes en ejercicio)? Ninguno en el gobierno quiere cortocircuitos ni peleas en la AFA antes de las elecciones nacionales, que se realizarán en octubre. ¿Volverán a levantar el teléfono, como aquella vez, ahora para evitar que los dirigentes se peleen? ¿Cómo harán para volver a pacificar una convivencia que, a todas luces, aparece como inviable?

Está claro que Segura y sus allegados piensan que todavía pueden dar vuelta el tablero de la elección. En su cabeza, hay chances de que recortarle el apoyo a Marcelo Tinelli y conseguir que la mitad más uno de los 75 asambleístas que votarán (¿en marzo 2016? ¿en octubre 2015?) se decanten por otro candidato. El único que está en la línea de largada para competir es, justamente, Luis Segura.

Todo lo que ocurrió ayer refleja lo que se intuía. Las fotos entre Tapia y Lammens fueron meros actos de ocasión. Un maquillaje imperfecto para deficiencias que resultan insalvables. Son, en definitiva, las últimas rencillas entre dos modelos de gestión diametralmente opuestos. En juego está el futuro del fútbol argentino.

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