Moise Kean, el atrevido delantero de moda que conmueve a Juventus

Fuente: Reuters
Fernando Vergara
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12 de abril de 2019  • 23:59

La incipiente trayectoria de Moise Kean lo lleva a ser uno de los jugadores de moda en el fútbol italiano. Cinco goles en los últimos cinco partidos disputados, dos con la selección de Italia y tres con la Juventus , lo catapultaron a los diarios, radios y televisión. Le sobran cartas de presentación. Con una historia de vida muy particular, el revulsivo chico de apenas 19 años parece no tener límites dentro de la cancha. Y mientras Italia busca a un nuevo crack, Kean será hoy una de las cartas para que la Vecchia Signora celebre su octavo título seguido. Con un empate frente a SPAL 2013 le bastará.

Los registros se le amontonan al goleador de la Generación Z. En un par de años, Moise pasó a ser el chico de los récords. El 19 de noviembre de 2016 fue el primer futbolista nacido desde el año 2000 en debutar en la Serie A; tres días después resultó ser el primer jugador nacido en dicha fecha en disputar un encuentro de la Champions League; claro, también fue el primero de su generación en marcar en el torneo italiano, el 27 de mayo de 2017 ante Bologna.

No se recuerda un estallido tan resonante y mediático de un futbolista en la Serie A desde los inicios de Mario Balotelli, con el que lógicamente ya lo comparan.

Moise Bioty Kean nació el 28 de febrero de 2000 en Vercelli, una pequeña localidad del este de Piamonte, en el seno de una familia de inmigrantes marfileños. Cada vez que puede, el futbolista lo hace notar: se desvive por su madre Isabelle. En 1993, cuando nació su hermano mayor, Giovanni, los médicos le dijeron a la mamá que no podría tener más hijos. Ella lloró y rezó. Soñó con el profeta Moisés, y al tiempo volvió a quedar embarazada. El protagonista de aquel sueño le dio el nombre al futbolista, traducido al italiano. "El nacimiento de él fue un milagro", confesó la mujer en TuttoSport.

La historia de Kean reúne esfuerzo, perseverancia y creencias. Y también varias penurias. Cuando Moise tenía cuatro años, Isabelle se separó de su marido Biorou Jean Kean y se mudó con sus dos hijos a Asti, donde empezó a trabajar en una residencia de ancianos en horario nocturno. Mientras realizaba un curso de enfermería acudió a las monjas y les pidió comida. En paralelo, Moise daba sus primeros pasos atrás de la pelota en el club de la ciudad y luego en el Torino. Marcaba diferencias, y a los diez años ya se había sumado a las inferiores de la Vecchia Signora. La sorpresa llegó cuando firmó su primer contrato. "Me llamó a las cinco y media de la mañana. Yo me asusté, pensé que le había pasado algo. Pero me dijo: 'ya no tendrás que trabajar más. Ven a Turín a vivir conmigo'", relata su mamá.

La relación de Moise con su padre, en tanto, no es la ideal. Alejado de la familia, Biorou le hizo un pedido particular a la Juventus: dos tractores, que según él le prometieron cuando el chico jugaba en las inferiores. "¿Tractores? No sé de qué estás hablando. Si soy el hombre que soy es solamente gracias a mi madre", le respondió el futbolista en Instagram.

No se recuerda un estallido tan resonante y mediático de un futbolista en la Serie A desde los inicios de Mario Balotelli, con el que lógicamente ya lo comparan. Si bien no es muy alto (1,82 metro) Kean es un centrodelantero de gran portento físico y también puede tirarse a jugar por las bandas. Pero a Moise no le gusta que lo equiparen con nadie: sabe que cuenta con un potencial enorme y quiere ser él mismo. Después de varios años de frustraciones para una Azzurra que tocó fondo, el juvenil -junto con Nicolò Barella, Federico Chiesa y Nicolò Zaniolo- los invita a soñar con el repunte.

Tras un préstamo la temporada pasada en el Hellas Verona, Kean volvió a una Juventus en la que parecía que no iba a tener muchos minutos. Aunque se lesionaron Mario Mandzukic, Douglas Costa y Cristiano Ronaldo, y las puertas se abrieron. Así, marzo resultó el mes de su despegue. Le marcó dos goles a Udinese y Roberto Mancini, entrenador de la selección, posó su mirada en el atacante: "Es un predestinado. El futuro está en sus manos", dijo. Moise fue parte de las eliminatorias para la Eurocopa ante Finlandia y Lichtenstein y anotó goles en ambos compromisos. Volvieron los récords: se convirtió en el segundo futbolista de la historia más joven en marcar un gol con Italia, solo superado por Bruno Nicolè (1958). "Es nuestro Mbappé", aseguran algunos hinchas. "Esto es solo el inicio. Siempre apunto más y más alto", dice permanentemente el jugador que creció idolatrando al propio Balotelli, Paul Pogba y Obafemi Martins.

Recientemente, Kean fue víctima de insultos racistas en la cancha de Cagliari. Desafiante, el delantero marcó un gol y en el festejo abrió los brazos en cruz de cara a los hinchas. "La culpa es compartida al 50 por ciento. Porque Moise no debería haberlo hecho y porque la tribuna no debería haber reaccionado así. Los goles se celebran con los compañeros. Somos profesionales", dijo su compañero Leonardo Bonucci. El capitán fue respaldado por el DT Massimiliano Allegri: "Moise no debería haber festejado el gol de esa forma". Rápidamente, Raheem Sterling, Ousmane Dembélé, Patrice Evra, Yayá Touré y Lilian Thuram salieron a darle su apoyo a Kean. Y el chico nunca escondió su personalidad. "Nací en Italia y mis padres llevan más de 30 años acá. Yo no me siento italiano: yo soy italiano", dijo. Moise es el futbolista que combate el racismo con goles.

Su progresión es constante. A Kean ya empezaron a relacionarlo con varias de las grandes potencias de Europa, entre ellos Real Madrid. Juventus entiende que el joven no tiene techo y podría ofrecerle un contrato hasta el año 2024 y un salario de tres millones de euros, a diferencia de los 850 mil euros que actualmente cobra por temporada. En Italia ya se sabe: Moise llegó para quedarse

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