Los puntos fuertes de Bélgica: un equipo elástico, versátil y listo para los cambios tácticos

El saludo del seleccionado belga para sus hinchas después de un triunfo histórico
El saludo del seleccionado belga para sus hinchas después de un triunfo histórico Fuente: AP
Marcelo Gantman
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6 de julio de 2018  • 23:59

NIZHNY NOVOGOROD.- Esta Bélgica sorprendente se preparó durante años para esto. Superó por mucho la meta difusa de los octavos de final que indicaban los pronósticos más conservadores. Pero los belgas ya rompieron cualquier atadura. Es un equipo que en cada ronda subió una marcha más y todavía tiene para crecer. Bélgica fue la primera selección europea en las eliminatorias en asegurarse su lugar en el Mundial de Rusia y ahora es la última que quiere irse. Los belgas vuelven a jugar su primeras semifinales de un Mundial desde 1986 y llegan al choque con Francia en San Petersburgo subidos a una ola de elogios. Brasil logró arrinconarlos sobre el final pero sin poder quebrarlos. La vuelta a semifinales luego de 32 años es un hito para el fútbol belga.

"Los últimos quince minutos del partido fueron una prueba de carácter. Tácticamente hicimos algunos cambios. Hazard y Lukaku alternaron sus posiciones y trataron de atacar por el lado de Marcelo. A mi no me importa tanto donde juego, lo que me importa es que el equipo pueda estar tranquilo en los momentos difíciles. Para el partido contra Francia estamos en igualdad de condiciones, ellos tienen un equipo extraordinario", dijo Kevin De Bruyne, la figura del match contra Brasil .

Resumen del partido Brasil - Bélgica en el Mundial de Rusia 2018

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No hay una Bélgica. Hay varias Bélgicas. Roberto Martínez tienen un equipo que se estira y cambia de forma sin perder su sustancia. Comenzó el campeonato con Vincent Kompany y Maroune Fellaini entre los suplentes. Parecían un efecto residual de Brasil 2014, apenas un soporte para la nueva generación que tomó por asalto al equipo. Martínez los devolvió a la vida cuando hizo diez cambios para el partido de cierre de la etapa de grupos contra Inglaterra. Atrás habían quedado Panamá y Túnez, dos rivales menores comparados con los compromisos que venían. Ahora el técnico tiene una variedad de jugadores para afrontar las semifinales con Francia porque todos están con ritmo y en un rendimiento alto. Martínez tiene un plantel absolutamente ecualizado para que la idea de titulares y suplentes sea relativa.

El partido con Brasil fue otra muestra. Desarmó el eje De Bruyne-Witsel en la mitad de la cancha para hacerle lugar a Fellaini. Precisó contra los brasileños más densidad en el medio campo, Bélgica le ganó en el último suspiro a Japón con una jugada que debería ser éxito en You Tube cuando en una escuelita de fútbol se quiera explicar lo que es un buen contraataque. Pero ese cruce significó un sufrimiento innecesario para los belgas y en parte se explicó porque su medio campo fue perforado y su defensa en con línea de tres quedó muy expuesta por el mal retroceso de los volantes.

Otra vez la Bélgica elástica. Fellaini al lado de Witsel (como en esa foto de Brasil 2014 en la que parecen amenazar a Mascherano), De Bruyne bien adelante con Eden Hazard y Romelu Lukaku para mantener la defensa de tres jugadores sin perder peso ofensivo. Bélgica no jugó el partido perfecto contra Brasil. Cedió algo de terreno e iniciativa y su arquero Courtois fue vital para mantener el resultado. Nada fuera de los cálculos porque Brasil –mientras se está quedando afuera del Mundial– lleva el peligro puesto en cada avance. Pero Bélgica ya había sido ese equipo que había hecho todo bien para administrar esa diferencia.

Una foto para el álbum: así formó Bélgica antes de su gran triunfo sobre Brasil
Una foto para el álbum: así formó Bélgica antes de su gran triunfo sobre Brasil Fuente: Reuters

Bélgica es un equipo que se presentó en Rusia 2018 con un estilo coral en su juego. La buena tarea individual solo prospera si se convierte en un buen pase para poner cara a cara al que llega frente al arquero. El contraataque contra Japón había sido conducido por De Bruyne y terminó en un pase al corazón del área que dejó pasar Lukaku para que llegue Nacer Chadli de cara al arco y defina. El segundo gol contra Brasil fue otro contragolpe, esta vez conducido por Lukaku y con pase para De Bruyne. La ecuación cambia, pero el mérito siempre es compartido.

Bélgica se preparó durante años para esto. Maceró durante cuatro años a los jugadores que llamaron la atención en Brasil 2014 sin poder dar el impacto. Le agregó para Rusia 2018 la convicción de que puede ganarle al favorito en las apuestas. Con todo definido dio el toque de atención frente a Inglaterra. Con todo abierto sacó del Mundial a Brasil con lo que significa eso. Bélgica se cita ahora con Francia para determinar quién pasa a la final y qué versión del "fútbol sinfónico" será la que se ganará la adulación definitiva en Rusia 2018.

Hasta que eso suceda, Bélgica se exhibe como otro ejemplo del fútbol construido desde las oficinas de una federación que se trazó un objetivo y eligió cómo llegar a él. Bélgica es muchas Bélgicas. La diversidad futbolística y cultural moldeó un equipo homogéneo y que parece tener todas las respuestas para las preguntas que le propone el Mundial.

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