Mundial Sub 20: no hubo milagro y la Argentina quedó eliminada en primera ronda

Argentina y un prematuro adiós
Argentina y un prematuro adiós
A pesar de la derrota de Vietnam, el empate de Estados Unidos y Arabia Saudita condenó al equipo nacional, que no pudo pasar de fase como uno de los mejores terceros
Alberto Cantore
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28 de mayo de 2017  • 07:59

JEJU, Corea del Sur.- Casi todo lo que no debía suceder, pasó. Los resultados que necesitaba la Argentina para sostener el sueño de clasificarse a los octavos de final del mundial Sub 20 de Corea del Sur, le dieron la espalda. La eliminación de la Copa del Mundo quedó sellada tras el empate 1-1 entre los Estados Unidos y Arabia Saudita, aunque las señales de frustración se empezaron a encadenar ayer, cuando Costa Rica superó a Zambia y, más tarde, Italia y Japón empataron en un encuentro que ofreció un desenlace vergonzante, con dos equipos que disputaron los últimos siete minutos sin ánimo de modificar el marcador: las imágenes de los defensores y el arquero italiano pasándose el balón ante la pasividad de los rivales recorrió el mundo. El triunfo de Honduras frente a Vietnam, hoy en Jeonju, la devolvió la ilusión por unas horas. El gol de Alamri, de cabeza, a falta de 16 minutos, rompió el hechizo. Como en 2015, la Argentina no logró superar la etapa de grupos, dándole forma a otro eslabón de la cadena de desencantos que los juveniles arrastran desde el título logrado en Canadá 2007. Una década perdida, donde la eliminación en los cuartos de final en el mundial de Colombia 2011 es la mejor campaña en ese tiempo.

El desaliento y la bronca contenida envolvieron a toda la delegación. La goleada 5-0 sobre Guinea, en la jornada de cierre del Grupo A, alimentó una esperanza. Un puntaje flojo, tres puntos en tres partidos, pero una diferencia de goles que invitaba a soñar abrían el crédito. Las 48 horas que transcurrieron desde la victoria frente a los africanos y la eliminación fueron vividas con intensidad. En la isla, el grupo se siguió entrenando, se mantuvo expectante. La historia se repetía, aunque en una escala mayor: 90 minutos se debió esperar en Quito para saber si el boleto a la Copa del Mundo era una realidad. Fue el tiempo en que desde un palco del segundo piso del estadio Atahualpa, el grupo observó el empate sin goles entre Colombia y Brasil que la hizo apoderarse de la cuarta y última plaza que entregaba el campeonato Sudamericano.

Los partidos de octavos de final serán: Corea del Sur-Portugal; Uruguay-Arabia Saudita; Venezuela-Japón; Estados Unidos-Nueva Zelanda; Francia-Italia; Zambia-Alemania; México-Senegal y Costa Rica-Inglaterra

Repartidos entre el salón que se utiliza como comedor, en una pantalla y mediante un proyector, un grupo de jugadores observó el juego que se desarrolló en Daejeon, entre estadounidenses y árabes. Otros, prefirieron encerrarse en sus habitaciones. Alguna ronda de mate, la fórmula para apaciguar el nerviosismo. El gol de Lennon, a falta de cinco minutos para la finalización del primer tiempo, generó un estallido; la segunda tarjeta amarilla con la que el árbitro peruano Diego Haro castigó a Carter-Vickers, en una de las últimas acciones de la etapa inicial, promovió gestos de incredulidad, ya que no existió falta. Y los fantasmas empezaron a sobrevolar a todos, porque desde anoche que en el Lobbe hotel las delegaciones de la Argentina y Alemania temían, después de lo que había sucedido entre Italia y Japón, un pacto de no agresión entre los Estados Unidos y Arabia Saudita. La selección necesitaba del triunfo del conjunto que comanda Tab Ramos; los germanos, que no igualaran 2-2, resultado que los dejaba fuera de carrera si Vietnam superaba a Honduras.

El juego no ofrecía demasiadas emociones, pero Arabia Saudita había avisado en dos oportunidades. “Da mucha bronca, impotencia. Teníamos equipo para mucho más. Cometimos errores que pagamos muy caro”, dijo Jorge Miadosqui, secretario de selecciones nacionales, mientras los empleados administrativos apuraban cómo diseñar la salida de la isla. La aventura de la Argentina por la Copa del Mundo de Corea tocaba su fin. Las falencias propias en los partidos con Inglaterra y Corea del Sur, en Jeonju, donde la ineficacia y escasa contundencia se mezclaron con las desatenciones defensivas, empujaron a la rápida despedida. La goleada con Guinea hizo pensar que un nuevo milagro era posible, porque había un amplio abanico y combinaciones de resultados que la llevaban a la próxima instancia. Esta vez, no alcanzó. La cadena de favores se cortó en Quito y el ciclo Úbeda se cerró con la vara baja.

Así quedaron las posiciones:

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