Nueva Chicago es campeón y vuelve al Nacional B

Nueva Chicago conisguió el tan ansiado ascenso
Nueva Chicago conisguió el tan ansiado ascenso Fuente: Telam
Como visitante, venció por 1-0 a Colegiales, con gol de tiro libre de Gomito Gómez y se consagró antes del final de la temporada
José Luis Domínguez
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17 de mayo de 2014  • 23:07

Es tiempo de fiesta en la República de Mataderos. La tarde se viste de verde y negro en Alberdi y Murguiondo, en el monumento al Resero, en Avenida de los Corrales, en Los Perales… Nueva Chicago regresa a la Primera B Nacional, luego de una extensa y ardua temporada en la B Metropolitana . En esta oportunidad, con una propuesta distintiva, sostenido en la vigencia de Christian Gómez, ya convertido desde hace rato en una leyenda viva, que a los 39 años es la gran figura del campeón, y también con el sello del estilo ambicioso que le imprimió Pablo Guede, el entrenador llegado desde Málaga. Para el Torito, el séptimo ascenso en sus 103 años de historia se confirmó con la victoria sobre Colegiales, en Munro, por 1-0, con un golazo de tiro libre de Gomito Gómez –quién otro podía ser– a los 15 minutos, para delirio de cientos de hinchas neutrales apiñados en una esquina; a falta de una fecha para el final, Chicago, con 73 puntos, le sacó 7 de distancia al escolta Temperley.

La historia podría tener como punto de partida el 16 de noviembre del año pasado. Ese día, Chicago empató 0-0 como local con Temperley. El Torito estaba séptimo, a tres puntos de los líderes, dentro de un campeonato muy parejo y cambiante, pero el equipo no terminaba de levantar vuelo. Tras los silbidos, cansado, el DT Mario Finarolli presentó su renuncia. Los dirigentes le dieron la conducción interina a Pablo Guede, que estaba a cargo de la cuarta división, mientras se conversaba con otros candidatos. Su debut fue con una derrota contra Chacarita (0-1) por la Copa Argentina; encima, también perdió el partido siguiente contra Tristán Suárez (0-1). Pero la racha cambió, y cómo. Un 2-0 sobre Colegiales y un 2-1 a Comunicaciones dieron aire para llegar bien a la pretemporada; allí, Guede le inculcó al plantel su visión de juego y su propuesta: salir jugando desde el fondo; defender la posesión; presionar cuando no se tiene la pelota, y generar espacios con paciencia y triangulación.

"Les expliqué que no lo hacemos porque queda lindo, sino que es una cuestión táctica, porque así el contrario corre más, y si vos desgastás a los delanteros rivales, después no llegan tan frescos. Todo sistema es válido, pero a mí me gusta esta forma porque es más fácil ganar. Me gusta salir jugando, hacer una presión asfixiante, y buscar superioridad numérica. A los jugadores los convencí con trabajo en la pretemporada, y les saqué la presión. Yo les digo que se pueden equivocar, si todos nos equivocamos en la vida", contó Guede a La Nacion. Así, potenció a jugadores que estaban acostumbrados a otro fútbol, y también a jóvenes como Alejandro Melo, convocado para la selección nacional Sub 20.

Al regreso de la preparación, se ganó un partido importante a Atlanta (2-1); la serie positiva llegó a ocho triunfos consecutivos, y luego, a 14 partidos sin perder, que concluyeron frente a Chacarita (1-3). Pero la idea ya estaba afirmada, y también el camino hacia la consagración. Es cierto que, con la presión y la ansiedad a cuestas, el nivel decayó un poco en la recta final, pero también ya había alcanzado una ventaja muy difícil de descontar. Desde que asumió Guede, Chicago logró el 74,2% de los puntos en juego; ganó 15 partidos, empató 4 y perdió 3, con 30 goles a favor y 12 en contra.

Guede, que pasó 17 años en España, empezó su carrera como entrenador en enero de 2011, en Juval, un club de Málaga, de la 3ª división de ese país. Allí comenzó a cimentar su propuesta. Pero volvió en febrero de 2013, por un problema familiar. "Lo más difícil fue tomar la decisión de volver. Yo venía de un ascenso, con mi carrera como entrenador hacia arriba, en Málaga, pero la familia está antes que todo. Costó cambiar de vida. Tengo tres hijos, dos son malagueñas y tengo mi vida allá. En algún momento voy a volver. Cuando regresé a la Argentina, quería estar con mi familia el tiempo necesario y nada más", contó. Pero enseguida lo llamó Hernán Palmieri, presidente del fútbol amateur de Chicago, y le ofreció ser coordinador de las divisiones inferiores. El resto es historia. "Se dio todo muy rápido. Es como estar dentro de un tsunami, pero para bien. Pasa todo tan rápido que uno no es consciente". Como jugador, Guede empezó su carrera en Deportivo Español, y antes de partir a Europa, pasó por Chicago en la temporada 1993, con 17 goles.

Dentro de la cancha, el gran referente es Gómez. El 10. El capitán. El símbolo. Protagonista en tres ascensos de Chicago, en noviembre llegará a las cuatro décadas. Pero el calendario se rinde frente a Gómez, que paseó su talento por Independiente (ganó el Apertura 2002), Arsenal, y tres franquicias de la MLS norteamericana: DC United, Colorado Rapids y Miami (hoy Fort Lauderdale). Después de anotar el gol del campeonato, expresó: "Nos debíamos las ganas de festejar con nuestra gente la fecha pasada –en el 0-0 contra Tristan Suárez–, pero esto es Chicago y nacimos para sufrir. Yo volví para devolverles al club y a los hinchas todo lo que me dieron durante mi carrera". Cumplió, con creces. Ya pasaron 22 años desde su debut en el verdinegro, en mayo de 1992, pero tiene pensado seguir. Ya demostró que tiene con qué. "Tiene 39, pero no se perdió un solo entrenamiento. Es muy fácil trabajar con él, porque está siempre predispuesto y se cuida", dice el DT sobre el ídolo.

En su paso por Elche, Guede compartió equipo con Tito Vilanova, el recientemente fallecido DT de Barcelona, y se convirtieron en amigos. Más allá de ciertas coincidencias en la propuesta de ambos, el DT no quiere que a su equipo se lo llame el Barcelona de la B: "No me gusta porque no jugamos como Barcelona, ni tenemos a Messi, Iniesta o Xavi. Nosotros somos Chicago; tenemos que correr, presionar, meter, y si se puede, jugar bien". Con ese mensaje, hizo su propia revolución en la B Metropolitana. Tendrá, en el semestre próximo, la posibilidad de luchar por uno de los diez ascensos a primera. Aquella será una nueva historia. Mientras, el Torito pasea su alegría por las calles de Mataderos.

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