Pequeñas historias de una Copa Argentina que hace fuertes a los débiles

Fuente: FotoBAIRES
Alberto Cantore
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18 de octubre de 2019  • 02:09

La Copa Argentina es un escenario de ensueño para los clubes que juegan en los torneos de ascenso. Desde que la Asociación del Fútbol Argentino promovió en la temporada 2011/12 el regreso de la competencia, la que tuvo un breve recorrido entre 1969 y 1970, el certamen más federal descubrió entre los semifinalistas a equipos que se salen del molde y se entremezclan con los poderosos.

El último golpe lo dio Estudiantes, de Buenos Aires, actual puntero de la primera B Nacional, que anteanoche eliminó en definición por penales a Colón, de Santa Fe. Una certeza de que en un juego muchas veces no existen las equivalencias entre rivales de diferentes categorías, pero tampoco los imposibles.

De Caseros a Santiago del Estero hay poco más de mil kilómetros, una ruta que se cubrió de alegría, emociones, lágrimas de felicidad, sonrisas cómplices. Porque en la misma jornada en la que Estudiantes (BA) repetía la proeza de 2012/13, cuando superó 1-0 a Talleres (Córdoba) y se clasificó entre los cuatro mejores de la Copa Argentina, Central Córdoba, de Santiago del Estero, le ganó 1-0 a Estudiantes, de La Plata, para acceder por primera vez en la historia a las semifinales. Dos clubes que en la temporada pasada subieron de categoría y ahora se esfuerzan por sostener la marcha, la ambición, el apetito competitivo.

La gloria deportiva y el premio económico, por clasificarse a las semifinales el cheque fue de 1.970.000 pesos, caminan a la par para los equipos modestos, aunque detrás de esa sencillez se escondan ricas historias. Porque Estudiantes (BA), fundado en 1898, hizo cima en los torneos que organiza la AFA en 1978, cuando participó por única vez en primera: en el campeonato Metropolitano de aquella temporada sumó tres de los cuatro puntos en juego frente a River: triunfo 1-0, en el estadio de Chacarita, y empate 2-2, en el Monumental; también igualó con Boca, a falta de una jornada, resultado que fue determinante para que Quilmes se consagrara campeón en la siguiente fecha al superar a Central, en Rosario.

Los millonarios volverán a cruzarse en el sendero de Estudiantes, como en los 16avos de final de la Copa Argentina 2012/13: en Caseros ya asoman los recuerdos de aquel encuentro que se jugó en Catamarca y en que se definió con un gol de Pablo Ruiz (1-0).

Con el ascenso a la Superliga, Central Córdoba escribe su tercer capítulo en la elite del fútbol argentino. Antes, los torneos Nacionales de 1967 y 1971 resultaron las experiencias que movilizaron a la provincia. Anteayer, en la cancha de Instituto, el Ferroviario se quitó de encima a Estudiantes, de La Plata, que celebraba una fecha histórica: los 51 años de la proeza de Old Trafford; el empate ante Manchester United que le posibilitó levantar la Copa Intercontinental.

Fuente: FotoBAIRES

El año pasado, la Copa Argentina enseñó el rumbo de este proyecto que lidera el director técnico Gustavo Coleoni en Central Córdoba: el equipo escaló hasta los 4tos de final, donde cayó en definición por penales con Gimnasia y Esgrima La Plata. La campaña era un anticipo de lo que se vendría para el club centenario -el 3 de junio pasado festejó los 100 años-, que encadenó en temporadas consecutivas los ascensos del torneo Federal A a la primera B Nacional y este año, tras superar por penales a Sarmiento, en Junín, trepó a la Superliga.

Campeón desde la B Nacional

La Copa Argentina de la temporada 2013/14 tiene un registro sin antecedentes: un club que militaba en las categorías de ascenso levantó el trofeo. La grandeza de Huracán lo hizo posible: por entonces, era uno de los 22 planteles que participaban del desopilante certamen que ofreció 10 ascensos a primera.

Huracán, por penales, ganó la Copa Argentina ante Rosario Central - Fuente: Télam

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Pero antes de lograr el objetivo de volver a primera -fue quinto en la tabla de posiciones de la Zona B y así ocupó la última plaza-, selló la conquista y volvió a festejar un título después de 41 años. El estadio del Bicentenario, de San Juan, el escenario de la vuelta olímpica en un desenlace en el que el arquero Marcos Díaz fue héroe, en la definición por penales frente a Rosario Central.

Las instancias de semifinales tuvieron a otros clubes del ascenso como animadores. Deportivo Merlo, por entonces en la B Nacional, jaqueó a Boca en 2011/12; un agónico gol de Alejandro Friedrich condujo a la definición por penales, donde los xeneizes enseñaron mejor eficacia. Los penales fueron la vía por la que el equipo que dirigía Julio Falcioni avanzó en cuatro de las cinco etapas hasta alcanzar la consagración frente a Racing: Ramón Santamarina, Olimpo y Rosario Central.

Huracán, por penales, ganó la Copa Argentina ante Rosario Central - Fuente: Télam

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Cinco años más tarde, Deportivo Morón avanzó hasta estrellarse con la jerarquía de River. Por entonces en la primera B, las dos categorías que lo separaban de los millonarios se exhibieron en el estadio Malvinas Argentinas, de Mendoza, aunque el 3-0 no opacó el recorrido de Morón, que en la aventura eliminó a Patronato, San Lorenzo, Unión y Olimpo, todos equipos que jugaban en primera.

La Copa Argentina descubre oportunidades para aquellos equipos que con coraje, táctica y esfuerzos se animan a romper el molde.

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