Por qué River eligió no jugar: los motivos detrás de la decisión que lo aleja de la AFA

River eligió cerrar el club desde ayer y no se presentó a jugar ante Atlético Tucumán
River eligió cerrar el club desde ayer y no se presentó a jugar ante Atlético Tucumán Fuente: LA NACION - Crédito: Augusto Famulari
Juan Patricio Balbi Vignolo
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14 de marzo de 2020  • 23:59

La escena fue tan burda como surrealista. Decenas de policías, periodistas, cuatro árbitros, dirigentes y utileros de Atlético Tucumán, la escribana pública nacional Marisa Galarza y el Gerente de Infraestructura de River, Rodrigo Pecollo, protagonizaron un nuevo capítulo gris que volvió a desenmascarar el completo desorden que rodea y envuelve al fútbol argentino durante los últimos tiempos. Y el espectáculo desentrañó viejas miserias que hoy afloran mientras la pandemia de coronavirus mantiene alerta a todo el país.

El viernes por la noche, tras horas de debate entre dirigentes, plantel y cuerpo técnico y varias llamadas del capitán Leonardo Ponzio a sus pares de otros clubes, la decisión de River impactó de lleno en el fútbol argentino. Con un comunicado, el club anunció que cerró sus puertas por tiempo indeterminado y no se presentó a jugar ayer frente a Atlético Tucumán por la primera fecha de la Copa de la Superliga, más allá de que ya había comenzado la jornada y que también se habían iniciado el ascenso, la primera femenina y hasta habían jugado sus Reservas masculinas y femeninas.

Ningún integrante de la dirigencia o del fútbol profesional millonario se hizo presente en el estadio. El espectáculo duró alrededor de una hora y tuvo de todo: desde el apretón de manos del gerente Pecollo a los utileros tucumanos, que luego fue un saludo con el codo al árbitro Germán Delfino; las declaraciones de Enrique Salvatierra, vicepresidente de Atlético, para defender la postura de "jugar y cumplir el reglamento"; el acta labrada de pie por la escribana Galarza, citada por la Superliga, con una carpeta en el aire; y hasta una elección inicial de Delfino de no bajar de su auto, tras consultar con los policías, que luego modificó para comprobar fehacientemente que el club estuviese cerrado y hablar con la prensa.

La escribana pública nacional Marisa Galarza labró el acta en la que se asentó por escrito que Atlético se presentó a jugar y el club no abrió sus puertas
La escribana pública nacional Marisa Galarza labró el acta en la que se asentó por escrito que Atlético se presentó a jugar y el club no abrió sus puertas Fuente: LA NACION - Crédito: Rodrigo Néspolo

De fútbol, nada. De política, un poco. Y la postura de River, que va a contramano de las medidas del Gobierno Nacional aceptadas por la AFA y la Superliga, posiblemente tenga costos a futuro por fuera de lo deportivo (pierde el partido, le restan tres puntos y afronta una multa de 2.250 entradas generales). Porque mientras comienza a crearse la Liga Profesional, que será comandada por Marcelo Tinelli, actual presidente de la Superliga durante la transición, y camino a la reelección de Claudio Tapia como mandamás de una AFA con poder total, el presidente Rodolfo D'Onofrio pateó el tablero y tomó una fuerte distancia en un momento crucial.

La decisión del club en medio de la pandemia trasciende lo futbolístico. En Núñez, después de que el juvenil Thomas Gutiérrez presentara síntomas y diera negativo al test de coronavirus, las alarmas se multiplicaron. Y finalmente se decidió tomar un camino diferente a la disposición del Ministerio de Turismo y Deporte, comandado por Matías Lammens, que determinó que lo eventos deportivos se podían desarrollar pero sin público para evitar la propagación del virus.

La explicación de River, que desconoce cuándo volverá a abrir y entre lunes y martes no tendrá clases en su Instituto para diseñar un Plan a Distancia por si los alumnos no pueden asistir por un tiempo, tiene una premisa fundamental: considera que la prioridad actual es cuidar la salud del plantel, los rivales, los colaboradores directos y los trabajadores que participan de un partido, por más que sea a puertas cerradas. "El show no debe continuar", es la frase en la que hacen hincapié los dirigentes para sostener la posición, que consideran que fue compartida por otros protagonistas: Diego Maradona en Gimnasia, Iván Pillud en Racing, Fabricio Coloccini en San Lorenzo, Ricardo Centurión en Vélez y hasta Cristian Lucchetti y Cristian Erbes en Atlético Tucumán se expresaron para solicitar la suspensión del torneo.

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CONCIENCIA

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"La decisión excede cualquier rumor sobre la política dirigencial, no tiene nada que ver. Respetamos otras posturas, pero no se puede tapar el sol con un dedo. Debe primar la razón y la salud de nuestros jugadores, sus familiares y colaboradores, ya que un partido a puertas cerradas reúne tres mil personas, aunque la Ciudad solo permita hasta 200 por evento. Tenemos que ser solidarios, no desestimar la evolución de la pandemia y tomar las medidas de precaución necesarias para estar un paso adelante y evitar lo que ocurrió en Italia, España o Estados Unidos", le afirmaron fuentes dirigenciales a LA NACION .

"Conciencia". Esa fue la palabra que utilizaron los futbolistas del plantel al divulgar el comunicado institucional en sus redes sociales. Y ahí radica una clave fundamental: fueron los propios jugadores los que entendieron que jugar podía ponerlos en riesgo. "El plantel busca cuidar su salud y generar conciencia. Debemos pensar en la salud de los trabajadores y profesionales del fútbol. No podemos mirar a un costado. Hay gente, hay familias, hay salud, hay vida", sentencian desde River, una institución que toma distancia del resto del fútbol argentino y tendrá que esperar para medir las consecuencias.

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