La confesión de un hincha de Barcelona: "Recordaré por siempre que el día de la remontada histórica yo estaba en el estacionamiento"

El gran festejo culé
El gran festejo culé Fuente: AP
Benet Cuyàs, un socio hace 29 años, hizo público que junto a unos amigos abandonaron la cancha para volver más pronto a su pueblo
Carlos Delfino
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9 de marzo de 2017  • 23:59

La épica goleada 6-1 con la que Barcelona logró la clasificación ante el PSG para pasar a los octavos de final de la Champions League, tras haber perdido 4-0 en el partido de ida en Francia, será recordada eternamente por quienes estuvieron en el Camp Nou. Esa noche disparará miles de anécdotas de aquellos que sufrieron hasta el último instante para poder gozar, y también de los que dejaron la cancha desilusionados y se llevaron una sorpresa.

“Recordaré por siempre que el día de la remontada histórica yo estaba en el estacionamiento”, acepta, con mucho de pena y algo de broma Benet Cuyàs, un catalán de 47 años que es socio de Barcelona desde los 18 y, pese a que viajó 150 kilómetros para ir a ver el partido, se perdió la mejor parte de la hazaña del equipo. “Luego del mano a mano que falló [Edison] Cavani cuando el juego estaba 3-1, me sentía desanimado y con tres amigos que habíamos ido, decidimos irnos del estadio para evitar el tráfico de la salida y apurar el regreso a La Bisbal de Monells, donde vivimos. Es muy común que el público se retire antes del final, pero esta vez había mucha menos gente yéndose. Me falló el sensor a mí, parece”, recuerda Benet a La Nación. Faltaban poco menos de 20 minutos para el final y la ventaja era insuficiente. Se necesitaban otros tres goles y el tiempo pasaba.

En el camino hacia el auto, donde se juntarían los cuatro amigos, Cuyas escuchó los gritos por el 4-1 y llegando al vehículo recibió un mensaje sobre el quinto tanto, en tiempo de descuento. Creía que era el resultado definitivo, que la hazaña había estado cerca, y buscó señal para ver el final en el teléfono móvil, gracias a una aplicación. “Ya era la última jugada. Éramos cuatro amigos con la vista puesta en la pantalla y tampoco pudimos ver el gol porque justo llamó mi señora cuando envió el centro Neymar” , confiesa. Ella le terminó contando del tanto de Sergi Roberto. “Gritábamos como loco dentro del parking y nos fuimos a un bar a ver los goles”. Para entonces, no sólo estaba todo colmado, sino que las imágenes comenzaban a expandirse por todos lados y las calles se habían convertido en un festival.

“Habíamos conseguido algo grande y se respiraba eso. He visto finales de Champions, de Copa de Rey y de Liga, pero esto lo ha superado todo. Fue un momento de euforia sólo comparable a ganar la Champions o a hacerle 5 goles al Real Madrid” , detalla Cuyàs, que se reconoce “enloquecido totalmente con Messi, que juega en un fútbol mucho más físico y de contacto que cuando lo hacían Maradona o Cruyff y demuestra que tiene un don especial”.

“No habíamos ido a París para reservarnos para ir de visitante más adelante o en la final en Cardiff y resulta que íbamos a quedarnos afuera en los octavos teniendo al mejor jugador de la historia. ¡Me preguntaba qué nos pasó en Francia! ¡Cómo podía hacer pasado!”. No obstante, como cada partido en el Camp Nou, hacia allá fue, esta vez luego de poner el cartel de cerrado a su restaurante en el pueblo en el que vive. “Cerré el miércoles para poder ir”, reveló. La confianza seguía intacta. El público, asegura, tuvo un comportamiento especial. “Creo que dos o tres de los goles los metimos desde las gradas. El empuje y el aliento fueron tremendos”.

El viaje era largo y apenas pudieron tomar unas copas. El regreso a La Bisbal de Monells también resultó inolvidable. “Escuchábamos todas las cadenas de radio, mirábamos todo lo que se subía a las redes sociales y recibíamos muchas bromas por haber salido antes del estadio. Fue el viaje largo que más rápido se me pasó en la vida”, agrega quien en la mañana, a las 7, ya estaba levantado para ir al trabajo.

“Fue una victoria diferente, inolvidable. De ahora en más quiero ser el último en salir de la cancha”, finalizó Benet.

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