Marcelo Gallardo en el último partido como DT en su segundo ciclo en River
Así vive el Muñeco el último partido de su segundo ciclo al frente del Millonario
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Por última vez y por decisión propia, Marcelo Daniel Gallardo bajó de la concentración al vestuario. Hizo la procesión en soledad, sin sus ayudantes Matías Biscay y Hernán Buján, quienes lo esperaban en las entrañas del vestuario Ángel Labruna. Todo de negro salvo el rojo y el blanco del escudo de River en su escudo -pero, sobre todo, en su corazón- el Muñeco regaló una sonrisa. Sereno, caminó unos pasos y le dio un abrazo a Enzo Francescoli -mánager e ídolo riverplatense como Gallardo-. Luego saludó a los periodistas. En los metros que anteceden al camarín, imágenes de su trayectoria en el club. De sus éxitos deportivos. En el aire, el sonido de la Bersuit, una de sus bandas preferidas. Ningún detalle librado al azar en la tarde M. M de Millonario pero, sobre todo, M de Muñeco.
Desde varias horas antes del inicio del partido con Banfield, el clima en el anillo del Monumental era de velorio. De pesadumbre. Lo interrumpieron los 25 futbolistas convocados para el partido de esta tarde. Sin dos referentes e ídolos de Madrid como Juan Fernando Quintero y Franco Armani, ambos lesionados. Caras nuevas como el juvenil Cristian Jaime. O Joaquín Freitas. Más allá de los noventa minutos que el plantel estaba por jugar, a todos -sin excepción- los invadía la emoción. Lucas Martínez Quarta, criado en el Núñez, un chico de la casa, fue el primero en entrar al vestuario local. Con un gesto de compromiso, igual que sus compañeros.
Por tu amor y compromiso por River.
— Stefano Di Carlo (@stefanocdicarlo) February 26, 2026
Por hacernos felices y cambiar la historia para siempre.
Por tu calidad humana y profesional.
Por tu grandeza.
Por ser River.
Gracias, Marcelo. pic.twitter.com/40rm9QiHgx
Mientras ingresaban al Monumental, los hinchas dejaron su semblanza del presente. Despedían al Muñeco con sus palabras. “Lo tiraron para atrás. Los jugadores lo tumbaron. No quisieron jugar. O andá a saber la interna. Se lo tenía que respetar”, contó un hincha en ESPN. El estadio se vestía de gala con decenas de banderas que tienen a Gallardo en primer plano: era uno de los homenajes preparados por la Subcomisión del Hincha. Se repetía un verbo: “Creer”.
Luego de 570 días de un segundo ciclo raquítico de resultados y de fútbol, el Muñeco decía adiós. En el Monumental había novedades. En una decisión atípica, el equipo titular se anunció 45 minutos antes de que comience el encuentro, incluso antes de la alineación visitante, y cuando las tribunas estaban medio desnudas. Sebastián Driussi -titular- fue el más silbado. También reprobaron las compras más millonarias del Millonario: el colombiano Kevin Castaño, el campeón del mundo Marcos Acuña, el lateral Fabricio Bustos, el delantero Maximiliano Salas y el uruguayo Matías Viña. Hubo aplausos para Gonzalo Montiel y para los juveniles -Facundo González, Joaquín Freitas, Ian Subiabre-. Hubo hinchas que se paran de su asiento para alentar. Hubo, sobre todo, una única ovación. La recibió Gallardo en su último baile.
LA ÚLTIMA FUNCIÓN DE GALLARDO: Así fue la llegada del DT de River al Monumental para el partido vs. Banfield.
— ESPN Argentina (@ESPNArgentina) February 26, 2026
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“Esperaba que se quede. Pensaba que lo iba a dar vuelta. Lo entiendo y le agradezco de por vida. Después de mis hijos, la mayor alegría de mi vida me la dio él”, se resignó otro hincha de River en ESPN. En el interior del vestuario local, y mientras los arqueros -los juveniles Santiago Beltrán y Franco Jaroszewicz- realizaban el calentamiento previo, el Muñeco daba la última charla previa.
El entrenador más exitoso de la historia de River ya sabía que el club le había dedicado un emotivo video de casi tres minutos, con el lema “Una vida en casa. Un vínculo para toda la vida”. Era un repaso a su carrera como futbolista -primero- y como entrenador -después-. Sabía, también, que el presidente Stéfano Di Carlo -el mismo que lo nombró “CEO de fútbol” del club- le había escrito un sentido mensaje en su cuenta oficial de la red social X (antes Twitter): “Por tu amor y compromiso por River. Por hacernos felices y cambiar la historia para siempre. Por tu calidad humana y profesional. Por tu grandeza. Por ser River. Gracias, Marcelo”.
Una vida en casa. Un vínculo para toda la vida 🤍❤️🤍 pic.twitter.com/KvRCZCFU47
— River Plate (@RiverPlate) February 26, 2026
El hincha de River emitió su primer juicio a poco más de media hora del comienzo del partido. En el estadio resonó uno de los opus más combativos de la hinchada: “A ver si nos entendemos, los jugadores y la popular, ustedes mátense en la cancha, que acá en la tribuna los vamos a alentar”. El simpatizante culpó a los futbolistas, y salvaguarda de la mala campaña al entrenador. Que le dio todo, aunque en otro ciclo. La rechifla continuó cuando los futbolistas de campo abandonaban el césped para volver al vestuario.
Una bandera recorría la tribuna San Martín alta de punta a punta. En letras rojas y sobre fondo blanco se leía: “Que la noticia no tape la historia. Gracias eternas Muñeco y cuerpo técnico”. Se trataba de una frase del propio entrenador, que alguna vez puso en un estado de WhatsApp durante su primera etapa, cuando la historia no era del todo auspiciosa como terminó siendo. Gallardo salió por última vez en este segundo ciclo a una cancha que lo homenajeaba. “Muñeeeco... Muñeeeco”, atronó el Monumental. El DT levantó los brazos, agradecido. Y se sentó junto a sus colaboradores para esperar el comienzo del partido.
Tomás Galván obligó a Facundo Sanguinetti a una atajada milagrosa. Gallardo se acomodó el saco. Luego alentó a Subiabre: “Vamos, Ian, dale”. Un par de minutos más tarde, los aplausos del entrenador son para Martínez Quarta. El capitán anotó el 1-0 luego de un tiro libre milimétrico de Subiabre, se besó el escudo y fue hasta donde estaba el entrenador millonario a darle un abrazo. También lo recibió Biscay. “Vamos, vamos”, le dijo el ayudante del Muñeco, que respiró aliviado por la ventaja parcial.
🤜🤛⚪️🔴⚪️ pic.twitter.com/PDQrc85Uvm
— River Plate (@RiverPlate) February 26, 2026
“¡Cache! ¡Cache! ¡Pasá, dale, pasá!“, le pidió más tarde el Muñeco a ”Cachete" Montiel. La indicación era clara: el DT quería a su lateral derecho casi como un extremo derecho. “Subí, subí”, insistió el entrenador millonario, metido en el partido. “Acercate, Ian. ¡Desmarcate!“, le ordenó luego a Subiabre. El extremo y el lateral, ambos integrantes de la banda derecha, estuvieron más expuestos a los pedidos del DT por su cercanía con el banco de suplentes.
Sobre el final del primer tiempo, la mala noticia: el juego directo de Banfield termina con la pelota en la red. El árbitro marca el offside a instancias de su juez de línea, pero la jugada fue revisada por el VAR. Fiel a su costumbre, Gallardo lo vivió con las manos en los bolsillos y cara de circunstancia. No fue el epílogo de la parte inicial que esperaba. Tras el pitazo final de Mastrángelo, el Muñeco relojeó a la platea y se metió en el vestuario. Detrás suyo, los futbolistas. Y una marea de silbidos. Para todos, salvo para el DT.
Al minuto y medio del segundo tiempo, la historia cambió. Driussi hizo un gol de 9 tras el remate de Subiabre al palo. Festejo de cara a la hinchada y... otra vez dedicatoria para el Muñeco en el banco de suplentes. “Gallardo es de River. De River no se va”, celebró el Monumental. E insistió con el “Muñeeeeco, Muñeeeco”. El DT recién pisaba el césped luego del entretiempo y se encontró con la grata sorpresa del gol. Y de su 9.
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