San Lorenzo avanza, pero mantiene la peligrosa costumbre de ganar sin jugar bien

“Si aspiramos a cosas importantes, no va a ser con estas actuaciones”, repite el DT Aguirre, cada vez más cuestionado
Fernando Vergara
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17 de agosto de 2017  

Diego Aguirre asume la preocupación
Diego Aguirre asume la preocupación Crédito: JAM Media

Diego Aguirre no suele andar con rodeos a la hora de declarar. Puede describir una por una las cosas que ama de la Argentina y del mismo modo las que le molestan. Sin tapujos, tampoco pone reparos para decir que de haber quedado eliminado de la Copa Argentina frente a Cipolletti para San Lorenzo hubiera sido “nefasto”. Sucede que el Ciclón no encuentra su mejor versión y podría ingresar en un terreno peligroso: acostumbrarse a ganar sin jugar bien. Incluso, soportando por momentos una amplia superioridad de rivales que se suponen inferiores.

El DT uruguayo trazó dos panoramas absolutamente diferentes en las últimas dos clasificaciones. Contra Emelec dejó en claro que el Ciclón debía avanzar a cuartos de final y “no importaba cómo”. Frente a Cipolletti, una institución modesta que juega en el Torneo Federal A, Aguirre modificó su parecer y le cambió el semblante. “Pasar fue un premio, pero lo que no voy a decir es que fue merecido. No hay que ponerse colorado por decir que el equipo no jugó bien y que hay rendimientos que no están jugando como lo esperamos”.

El presente de Aguirre es particular: de los ocho entrenadores que entraron en la recta final de la Copa Libertadores, posiblemente sea el único cuestionado por buena parte de sus simpatizantes. ¿Es el único responsable del momento endeble del equipo? En absoluto. La actualidad de San Lorenzo se resume a momentos puntuales, a gritos de euforia, a desahogos en los epílogos. Pero nunca a destacadas actuaciones salvo momentos esporádicos como la visita a Atlético Paranaense. Después, quedó librado a la explosión de Nahuel Barrios, a los desbordes de Bautista Merlini, a la levantada de Fernando Belluschi y al olfato de Nicolás Blandi. Pero varias de esas individualidades volvieron a declinar su nivel tras el receso, especialmente Belluschi y Merlini. Los nombres se acumulan: Ezequiel Cerutti es otro de los que bajó ostensiblemente su rendimiento y Franco Mussis se desordena rápidamente y falla en una gran cantidad de pases que dejan a su equipo a merced del rival.

“Si aspiramos a cosas importantes, no va a ser con estas actuaciones”, repite Aguirre. El entrenador entiende que cuenta con las armas necesarias para desplegar un fútbol que nunca pudo explotar a lo largo de todo el año. Ensayó algunas variantes ante Cipolletti y no resultaron. Las imprecisiones se acumularon en todas las líneas aunque con mayores padecimientos en la defensa. En apenas cinco días a San Lorenzo le marcaron dos goles idénticos: en ambas ocasiones con tiros de esquina que llegaron desde la derecha al corazón del área, primero Osbaldo Lastra (Emelec) y después Jorge Piñero Da Silva (Cipolletti).

“La ausencia de Ortigoza se nota. A la hora de darle la pelota hacía algo distinto y hoy lo estamos sufriendo”, confesó Juan Mercier en radio Cooperativa. La presencia de Ortigoza, es cierto, nutría al equipo de circulación, pausa y panorama. También es verdad que el volante fue parte del elenco titular en la primera parte del año y tampoco San Lorenzo pudo hilvanar fluidez en su idea de juego.

Lo bueno

Quizá lo único que los azulgranas puedan rescatar de las últimas presentaciones –al margen de las actuaciones de Navarro– sea la aparición de Nicolás Reniero, el autor de la igualdad en el cruce con Cipolletti. El delantero, de 22 años, regresó de su préstamo en Almagro, donde marcó 15 tantos en 37 encuentros en la Primera B Nacional y se apuntó como pieza de recambio. Reniero, formado en las inferiores de San Lorenzo, ya le había anotado a Godoy Cruz y a Peñarol en los amistosos disputados en la pretemporada; además, concretó uno de los penales en la definición ante Emelec. “Trabajo fuerte y me pone contento que el director técnico me tenga en cuenta como una opción”, señaló el entrerriano.

San Lorenzo sabe que en estos días lo salvaron las manos de Navarro, que contuvo cuatro de los últimos diez penales que le ejecutaron, por la Libertadores y la Copa Argentina. De quedarse sólo con eso, mañana la historia puede tener un final completamente diferente: los errores propios podrían derivar en una eliminación.

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