Scocco y un viaje al pasado para que Newell's festeje

En un partido con poco juego y algunas emociones, fabricó la jugada del penal y anotó el 1-0 ante Quilmes
Ignacio Fusco
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29 de agosto de 2016  

Scocco hizo festejar a Newell''s ante Quilmes
Scocco hizo festejar a Newell''s ante Quilmes

Quilmes y Newell's no se candidatearán para el mejor partido de la fecha, aunque para el mejor resumen quizá lo puedan intentar. Dos de las mejores atajadas del fin de semana se vieron en el 1-0 del Sur, donde también sucedió la belleza de la jugada de Scocco , un caño de Formica y una roja a Mateo por pifiar una patada que terminó en el pecho de un rival. Hubo 12 chances de gol, debutó Matos perdiéndose un gol con un cabezazo abajo del arco y -en el último centro del partido- César Rigamonti, el arquero de Quilmes, fue a cabecear. Todo esto, compilado en un minuto y medio, podría quedar muy bien. En vivo, con el espesor de la realidad, se denunciaron unas cuantas fallas en dos equipos que caminarán en la triste indiferencia si no logran jugar mejor. Ganó Newell's porque, como decía Borges, el arte simplemente sucede. Y Scocco sucedió.

Ya eliminados de la Copa Argentina y cuatro meses después del primer torneo de 2016, Quilmes y Newell's jugaron con el obvio apuro que concede la ansiedad. En el equipo de Grelak la estrategia era casi chacarera: bochazo largo al 9, Cristian García, que las bajó todas para que los volantes atacaran a una defensa que quedaba a contrapié. La posdata de esta línea es muy cómica: cuando Grelak hizo el primer cambio, sacó a García. En el caso de Newell's, el equipo de Osella parece uno de esos enganches panzones a los que no les gusta correr, trotar, marcar, nada, pero de repente se iluminan y ocurre una genialidad. Si es cierto lo que decía Guardiola, que se corre sólo cuando no se tiene la pelota (para dar una opción de pase), Formica, Maxi Rodríguez y Scocco reprobarían por escándalo el Test de Pep. Sebastián Domínguez erró, mínimo, ocho pases frontales, malos, fáciles de anticipar. Lo mejor de Newell's (tres tipos que se juntan, tocan, desarman al rival, abren la pelota y pican para atacar) fue en los inicios de cada tiempo, acaso porque aún escuchaban la voz sacada del entrenador. Cuestión de estarles encima, acaso: motivar. Al menos ayer, al equipo lo salvó un paréntesis: ese viaje al pasado que se inventó Scocco, gambeteando víctimas como sí mismo tres años atrás.

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