Vélez-Estudiantes, por la Primera División: el Tanque Pavone fue el verdugo de su ex club

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Vélez Sarsfield

Vélez Sarsfield

  • Diego Zabala /
  • Mariano Pavone
  • Mariano Pavone
  • 2
Estudiantes La Plata

Estudiantes La Plata

  • Augusto Solari /
  • Javier Toledo
El delantero anotó dos tantos en la victoria como local del Fortín, que necesita sumar de a tres para alimentar su alicaído promedio; el fútbol argentino volvió con muchos goles
Ignacio Fusco
(0)
10 de marzo de 2017  

Mariano Pavone, verdugo por duplicado
Mariano Pavone, verdugo por duplicado Fuente: FotoBAIRES

Mientras Juan Sebastián Verón celebraba —como jugador; errata: como jugador lesionado— sus 42 años, Vélez celebró otras cosas: el retorno del Burrito Martínez, que después de haberse escapado de Donald Trump (jugaba en el Real Salt Lake, de la Major League Soccer) tuvo un cabezazo que pudo haber sido el 3-2 pero se lo tapó Andújar, y celebró también que Pavone siempre está ahí. Iván Gómez, obviamente, tiene una coartada: hacía 80 días que no había fútbol, era obvio que —frío como estaba— podía dar un pase así. El equipo de De Felippe ganó su tercer partido consecutivo en el Amalfitani (2-1 a Defensa y Justicia y 2-0 a Atlético Rafaela, en el que país en el que Prat Gay estaba en la cartera económica del Gobierno nacional) y se alejó, en los promedios, de Quilmes, Aldosivi y Colón. Un Estudiantes que parecía aplomado en el inicio del partido terminó sudando, mientras tanto, como los movileros que cubrieron las reuniones con Sergio Marchi en la AFA, ahora todavía a cuatro puntos de Boca, el líder, pero con un partido más.

Como corresponde, hay cosas que no cambian jamás: en Vélez, el primer amonestado fue Cubero, que a la mitad del segundo tiempo tuvo la gloria del 3-2. Un centro hermoso de Díaz que sobró a todos le cayó a su empeine derecho. De frente al arco, divino, pudo haberle caído en cualquier parte del botín, porque quizá —de cualquiera manera— habría pasado lo que pasó: la colgó de la popular visitante, totalmente vacía. Quizá Marcelo Tinelli, acostumbrado a que su show vuelva siempre en abril, tenga una explicación para este retorno tardía. Acaso sea una estrategia comunicativa para la nueva televisación.

Mientras el local eligió la potencia de Pavone y Díaz, Estudiantes buscó al comienzo un juego largo, a la distancia: más que técnica, los hombres de Vivas necesitaban puntería. Viatri bajaba todo, aguantaba perfecto a los centrales, la descargaba genial, pero el problema era que nadie lograba deshacerse de la línea de cuatro, entusiasmarse, romper: ni Lucas Rodríguez, congelado en la izquierda, ni Damonte (tal vez por tímido), ni Augusto Solari, que la única vez que vio que le pasaba Facundo Sánchez, después le mandó un emoticón y un audio agradeciéndole por WhatsApp. Faltó mencionar al colombiano Otero, que ayer debutó en nuestra liga. Cuando su familia le preguntó qué tal iba todo en la Argentina el delantero les contó algunas precisiones: que tardó un mes y una semana en jugar, y que, cuando jugó, al arco no pudo patear jamás. Errata: a 15 minutos del final del encuentro, cazó un despeje corto de Nasuti en el área chica y la lanzó hacia Colombia, quizá como regalo o souvenir.

Al menos en el primer tiempo, el problema en ambos equipos fue una cuestión de distancia y soledad: al no haber asociación —al no haber paciencia, precisión, movilidad, distracciones, técnica y pases que unieran a un jugador con otro jugador—, Gonzalo Díaz podía acelerar y animarse a la revolución de una gambeta pero Caire le quedaría siempre en la Villa Olímpica, mientras Nicolás Domínguez recién empezaba a trotar. Como siempre, hay algo entre los jugadores y la dirigencia argentina que no cierra: mientras Chiqui Tapia, Tinelli, Angelici y D’Onofrio se toman 38 reuniones para elegir si quieren una lágrima o un café, Vélez y Estudiantes querían patear al arco luego de dos o tres pases nomás. El partido fue entretenido sólo cuando un error o un buen quite activaban las contras. Primero, porque, obvio, había espacios, y segundo porque era cuando mejor se vieron los galopes de Gonzalo Díaz. El partido estuvo bueno cuando se desarmó: cuando hubo campo para soñar.

Estoy contento por los goles, lástima que fue ante Estudiantes, pero uno se debe a ser goleador. Es importante arrancar de esta manera, hay que seguir sumando de a tres y aumentar el promedio
Mariano Pavone

Mientras los noticieros repetirán el resumen y los cincos goles de este partido como si fuera un Barcelona-PSG bis, en la agenda, Estudiantes debutará el próximo martes en la Libertadores, contra Botafogo, en Río, quizá con la presencia (en el plantel) de Juan Sebastián Verón. El equipo de De Felippe visitará en la próxima fecha a Newell’s, en Rosario. Mientras tanto, la 15ta continúa hoy, en la cancha de Patronato, que recibe al Arsenal de Humberto Grondona. Hubiera sido justo que el fútbol volviera con uno de los hijos de Julio, pero todo no se puede, no. Para eso hubiesen hecho falta 38 cafés y un poco más de organización.

El 1-0 de Vélez (Pavone)

El 1-1 de Estudiantes (Solari)

El 2-1 de Vélez (Zabala)

El 2-2 de Estudiantes (Toledo)

El 3-2 de Vélez (Pavone)

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