Justin Rose, Fowler, Rory McIlroy y Brooks Koepka son capaces de dejar nuevas marcas en el US Open

Justin Rose ya sabe lo que es ganar un US Open; el inglés se consagró en 2013
Justin Rose ya sabe lo que es ganar un US Open; el inglés se consagró en 2013 Fuente: AFP
(0)
14 de junio de 2019  • 03:06

En un comienzo extrañamente fácil de la prueba más exigente del golf, Justin Rose logró birdies en sus últimos tres hoyos para firmar el jueves una tarjeta de 65 golpes (-6), que lo colocaron en lo más alto del US Open.

Con esa racha inspirada, el inglés tomó una ventaja de un impacto en la punta. Rose sabía lo que estaba en juego cuando se paró para intentar un putt de unos cuatro metros para birdie en el hoyo 18, mientras el sol se ponía. Seis horas antes había visto en la TV la remembranza sobre el récord de Tiger Woods en la cita de 2000, cuando ganó con 15 golpes bajo el par. Sin embargo, él también sabe lo que significa la gloria del US Open: lo atrapó en 2013, en el Merion Golf Club ubicado en Ardmore, Pennsylvania.

El día bastante más apacible ofrecía condiciones casi amables para Pebble Beach Golf Links, el campo en el que comenzó ayer el US Open , frente a lo que se espera siempre en este club costero, de clima y cancha escocesa, sobre todo en estos tiempos en los que el calendario del PGA Tour sacó a los Majors de sus fechas tradicionales, para volver otoñal el entorno, cambio climático mediante. No se esperan más de 18° hoy, por caso.

En este nivel no hace falta, en verdad, que las condiciones sean ideales para bajar los scores, tambaleen algunas marcas o las tendencias den un vuelco. Algo así podría esperarse de Brooks Koepka , Rickie Fowler y Rory McIlroy, más allá de que Rose atrapó la punta cuando se terminaba la jornada.

Koepka viene de ganar su segundo PGA Championship consecutivo. Y aquí buscará completar una serie de tres en el US Open. Es increíble cómo está jugando a sus 29 años y cómo en menos de dos años consiguió sus cuatro victorias en los Majors. Según Tiger Woods , el jugador de Florida tiene el poder de su drive, el manejo de los hierros con precisión y consistencia con el putter.

Ayer, el comienzo de Koepka fue arrasador. Cuatro birdies en los primeros seis hoyos, como para darle la razón a Tiger, y un solo bogey, en el 8. Todo funcionaba. Después, una meseta, en el recorrido de vuelta.

Tiger, inició los segundos 9 con -1, con un doble bogey y tres birdies de ida. Un comienzo discreto.

La mañana de Fowler

La pelota iba en el aire después de ser impactada por el driver de Rickie Fowler desde el tee del hoyo 18 y la cara del californiano presagiaba un destino indeseado. Sin embargo, cayó en el fairway, ligeramente a la derecha y picó por encima de un par de orificios de desagüe, para quedar en una buena posición en el par 5 con el que culmina la vuelta. Fowler se llevó la mano al pecho y le dio golpecitos como si el corazón le hubiera palpitado aceleradamente, mientras le sonreía a su caddie. Y respiraba tranquilo.

El destino de la mejor vuelta de ayer en la primera jornada del US Open, en Pebble Beach Golf Links estaba a salvo. Ni cayendo al bunker con el approach, a renglón seguido, peligró el -5 que tenía desde el 15. Incluso estuvo a milímetros de conseguir el birdie. Terminó con 66 (-5) y completó una de las ocho vueltas más bajas de un US Open que se haya jugado en Pebble Beach.

Nada que sorprenda. Este es un buen año para Rickie, que alcanzó la quinta victoria de su campaña en el Phoenix Open, en marzo, y sumó tres top ten más, en el Honda Classic (2º), el Masters (9º, compartido) y el Wells Fargo Championship.

Su caso es el de muchos jugadores top, carismáticos además, a los que el triunfo en un Major se demora más de lo que sus actusaciones sugieren. Al español Sergio García le llevó 71 torneos y 18 años ganar el certamen grande, una marca yun lapso que poco compatibles con la cantidad de fotos, titulares y cámaras de TV que atrajo desde que debutó en el PGA Tour.

McIlroy amenaza

Ningún jugador que haya ganado un torneo del PGA Tour en la semana previa resultó campeón en el US Open. Rory McIlroy está tratando de quebrar el designio. Viene de alcanzar su 16º título en el Abierto de Canadá, por siete golpes, en una sensacional actuación, para anotar la segunda conquista de la temporada, luego de ser campeón en The Players, en marzo.

Una situación ideal para dejar atrás la sequía del norirlandés en cuanto a Majors: el último trofeo de esa categoría lo recibió en el PGA Championship de 2014, en Valhalla. Ahora busca el cuarto de su carrera.

McIlroy fue uno de los que más seguidores tuvo ayer en la cancha cercana a Monterrey. Y de los más alentados. Empezó con un bogey en el 10 (su primer hoyo), pero ya no subiría otro. Cuatro birdies le sirvieron para quedar con 68 (-3), en la 6ª posición.

Con el mismo score finalizó Emiliano Grillo , que jugó temprano por la mañana, igual que Fowler y McIlroy. Birdies en el 4, 15, 17 y 18 marcó en su tarjeta el argentino, que cumplió su mejor primera vuelta en un Major, seguramente una de las más regulares de la temporada.

Ya había jugado bien el Charles Schwab en Colonial (14º) y el Memorial, en Murrayfuield (9º) por lo que no podía pensarse que lo de ayer fue apenas un comienzo acertado, como para lucirse. Y el cierre invita a pensar que está para continuar dando buenas señales. Julián Etulain, en cambio, hizo 76 (+5) y está 138º.

El hoyo en 1 de Sabbatini

ADEMÁS

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.