La historia del jugador de Real Pilar que viene del rugby, llegó al fútbol por un reality y fue entrenado por Zidane y Francescoli

Covalschi, cuando se incorporó a Real Pilar
Covalschi, cuando se incorporó a Real Pilar Crédito: @RealPilar
Gastón Saiz
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8 de marzo de 2019  • 09:01

"El hombre que no se alimenta de sus sueños envejece pronto", dice el encabezado de la cuenta de Twitter de Vladimir Covalschi. Anoche, el jugador de Real Pilar vivió una experiencia que rejuveneció su espíritu: su equipo de Primera D dio el golpe ante Vélez, aquel campeón del mundo en 1994, y avanzó en la Copa Argentina al imponerse 1 a 0.

A medida que clubes muy chicos se transforman en mata-gigantes, van surgiendo historias mínimas en este certamen. Es el relato de rostros desconocidos que de repente toman notoriedad. Colvaschi, que ingresó sobre el final del partido, atesora una de las historias más singulares de la Copa Argentina: nació en Rada Tilly, Chubut. Jugó al rugby hasta los 21 -incluso en Hindú, cuando vino a estudiar a Buenos Aires-, llegó al fútbol a través de un casting, sin pasar por divisiones inferiores, y fue entrenado en España por Zidane, Francescoli y el Mono Burgos.

"El fútbol me llegó de una manera rara. Empecé jugando al rugby y ese deporte fue el que me atrapó desde chico y le puse muchas pilas hasta los 21 años. Y a esa edad, después de haber pasado por Calafate, Hindú Club y la selección Austral, recibí una corazonada fuerte de que quería jugar al fútbol. Se me despertó algo adentro de que quería practicar ese deporte", comentó el delantero hace un tiempo al portal Latitud Sur, en una nota escrita por Martín Méndez.

Covalschi grita un gol durante su paso por Rada Tilly, el club de su tierra
Covalschi grita un gol durante su paso por Rada Tilly, el club de su tierra Crédito: El Patagónico

Ya mayor de edad, todavía "Vlady" no presentaba antecedente alguno en divisiones inferiores. No contaba con una formación en el fútbol. Se planteaba ser un jugador profesional y es a lo que sigue apuntando hoy con 30 años. Empezó de a poco, entrenándose solo en las plazas de Buenos Aires; después se sumó al equipo de la universidad y a un equipo de jugadores libres con la idea de perfeccionarse. Cuentapropismo puro.

Y al poco tiempo de empezar a entrenarse, la revelación: "Una noche que caminaba con mi viejo por Buenos Aires veo un cartel con un pelado y una pelota de fútbol. No le doy mucha bola y sigo caminando. Después me agarró curiosidad y pegué la vuelta para ver qué era. Ese 'pelado' era nada menos que Zinedine Zidane. El cartel decía algo así como '¿Querés ser la próxima estrella del fútbol? Presentante en Football Cracks". Ahí vi la publicidad y al otro día era la prueba para formar parte del concurso".

Los festejos de los jugadores de Real Pilar tras la clasificación - Fuente: Twitter Copa Argentina

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Transcurría entonces abril de 2010. Cuando llegó a Excursionistas, la cola de gente daba vuelta todo el estadio. A Colvalschi le agarró un sentimiento de culpa: "Por dentro pensaba: '¡qué caradura, yo nunca hice inferiores, yo nunca hice nada y me vengo a presentar!'". De a poco, este hijo de una escritora y un psicólogo fue superando distintas pruebas, hasta que semanas después, finalizadas las evaluaciones, lo llamaron para ver si tenía pasaportes al día. ¿Conclusión? Varios días después estaba en España con Zidane, Francescoli y el Mono Burgos, donde arrancó formalmente su increíble historia en el fútbol. Acababa de ser uno de los 17 elegidos entre 25 mil aspirantes de todo el mundo que participaron en el reality. Asomó cabeza entre miles de sueños que se astillaron en España, México, Perú, Paraguay, Venezuela, Colombia, Uruguay, Panamá y Estados Unidos.

El clásico cheque de la Copa Argentina, directo a la cuenta bancaria de Real Pilar
El clásico cheque de la Copa Argentina, directo a la cuenta bancaria de Real Pilar Crédito: Copa Argentina

Colvaschi sintió que, allí en España, todos los días aprendía algo nuevo y cuando llegaba a la noche lo escribía en un cuaderno para almacenar la información y el aprendizaje de cada jornada. Pero durante su estadía conoció el lado turbio del fútbol: "Hubo muchas mentiras y ahí empecé a conocer toda la parte sucia del fútbol. Y al fin y al cabo, después de un año de haber estado en España con Zidane y Francescoli, volví a estar de nuevo entrenándome solo en las plazas, sin club, y con todo lo que soñaba muy lejos de la realidad. Este es el momento que más destaco en mi carrera, porque acá fue donde más aprendí y donde más fuerte tuve que estar para no soltar mis sueños y seguir, por más que a simple vista parecía terminar todo para mí".

Después de recibirse en la facultad se volvió a su ciudad: Rada Tilly, para jugar en el CART (Club Atlético Rada Tilly), con la idea de seguir en el fútbol y de mejorar la técnica. Allí hizo un cambio rotundo, ya que pasó de defensor central a delantero. Entretanto, ensayó un paso por el fútbol de ascenso en Italia, donde aprendió otras formas de entrenamiento. Y luego pasó a la CAI (Comisión de Actividades infantiles), el club más importante de la Patagonia y donde jugaron el Mumo Peralta y Cuqui Silvera. De golpe avanzó cinco categorías: de jugar en la C del fútbol comodorense a formar parte de un Federal B.

Después de la CAI pasó a Jorge Newbery, de Comodoro Rivadavia. y a principios de este año desembarcó en Real Pilar, que marcha cuarto en la Primera D, a 10 puntos del líder Argentino de Merlo, y que anoche le generó un gran dolor de cabeza al Fortín, además de transformarse en el primer equipo de la D en saltar a los 16avos de final de la Copa Argentina.

Una historia de trotamundos para Colvalschi, que creé que el secreto está en el cerebro. "Por ahí a muchos jugadores le preguntas cuál es tu mejor virtud y te dicen 'el salto', 'el cabezazo', 'la pegada"; yo digo que mi fuerte es la mentalidad". Y en esta misma línea, acerca de la importancia de la mente, describe: "Cuando empecé a entrenarme en las plazas, muchos se me mataban de risa porque me decían que ya estaba grande, que se me había pasado el tren, que estaba loco. En ese sentido entreno la cabeza todos los días: hago meditación, mindfulness, leo mucho y esas son herramientas que uso para entrenar la cabeza y generar esa confianza para ir detrás de los objetivos que persigo".

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