La mística que Pavoni y las glorias de Independiente supieron transmitir

Uno de los últimos equipos de Independiente que integró el Chivo, con Bochini, Bertoni, Miguel Ángel López, Semenewicz, Galván y Balbuena, entre otros
Uno de los últimos equipos de Independiente que integró el Chivo, con Bochini, Bertoni, Miguel Ángel López, Semenewicz, Galván y Balbuena, entre otros Fuente: LA NACION
Diego Borinsky
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14 de diciembre de 2018  • 19:19

El saludo con los brazos en alto surgió en el Independiente de los años 60 y gracias a la iniciativa de Ariel Holan y a la explicación que les dio Pavoni a los jugadores se transformó en un rito del actual plantel.

-¿Cómo surgió la idea de que se sume en el día a día con el plantel?

-A la segunda semana de arrancar, Ariel me dijo que quería hablar conmigo. Fui a la práctica, me presentó delante del plantel y me pidió que les explicara qué significaba y cómo se hacía el saludo con los brazos en alto en nuestra época, porque él tenía intenciones de repetirlo.

-¿Qué les dijo a los jugadores?

-Que era una de las cosas más lindas y emocionantes que me tocó vivir, y que te da un sello, una jerarquía ante todos. Les expliqué el origen y el procedimiento.

-¿Cuál es el origen?

-Cuando llegué al club, ya se venía haciendo desde comienzos de los 60 con Jorge Maldonado. En el 63, Independiente salió campeón y hubo un partido raro, creo que con Atlanta. Decían que se habían vendido, le dieron mucha manija y entonces Maldonado se reunió con los muchachos y les dijo: "Vamos a demostrarle a la gente que nosotros tenemos las manos limpias", y por eso levantan y muestran las manos abiertas.

-¿Y el procedimiento?

-Les expliqué que si entran al trote, es un desorden, uno pasa al otro, alguno tira la botellita, no sirve. Que hay que ir siempre caminando. Les remarqué que era importante pararse bien en la mitad de la cancha, y que el capitán debía dar dos pasos adelante y saludar a los cuatro costados. Que muchos insultarían, otros aplaudirían, pero así les demostrás que bancás las puteadas, que tenés personalidad y que vas a la cancha vecina a ganar. El mensaje es que esta camiseta pesa.

-¿Qué receptividad tuvo?

-Muy buena. Al mes vino uno de los muchachos y me dijo: "¿Sabés, Chivo, que sentimos esa fuerza especial de ‘mirá cómo nos putean pero igual le vamos a ganar’?". Y lo terminamos haciendo en el Maracaná , nada menos (se emociona).

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