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"Soy fan de Messi, es un genio. Nunca me preocupé por ser el mejor del mundo, porque el mejor del mundo es él." ¿Quién lo dijo? Neymar. "Si tuviera que elegir un futbolista de la actualidad para compartir el ataque, elegiría a... ¡Messi! Me hubiera gustado jugar con él." ¿Quién lo dijo? Ronaldo. "Messi es el mejor del mundo, se acabó la discusión." ¿Quién lo dijo? Kaká. "Verlo como el mejor del mundo es una gran alegría para mí; siempre supe que iba a ser un grande." ¿Quién lo dijo? Ronaldinho. Cracks brasileños rendidos ante Lionel Messi. Desde donde se lo observe, todo lo que hace Messi produce asombro. Su cruzada, casi siempre silenciosa, definitivamente lleva algo quijotesco. Hasta ser amado en tierra enemiga.
Messi está en Brasil y el imán no falla. La selección comenzó ayer por la tarde a aclimatarse a la humedad de Salvador –debutará en la Copa América el próximo sábado, frente a Colombia– y en el complejo del Esporte Clube Vitoria, equipo que juega en la B, no faltaron curiosos que buscaron verlo por primera vez en sus vidas. Brasileños, algunos de ellos, hasta enfundados en celeste y blanco. Amado en tierra enemiga, con Messi todo puede ocurrir.
Messi ya jugó en Belo Horizonte, Río de Janeiro, Brasilia, Porto Alegre y San Pablo. Nueve partidos disputó entre eliminatorias, amistosos y el Mundial 2014. Nunca había visitado la capital del Estado de Bahía. Los brasileños siempre le han reconocido su condición de distinto. Desde las celebridades hasta el hombre cualquiera. El sentimiento es auténtico y mezcla admiración, respeto y algo de temor también. La primera vez que Messi jugó con la selección en Brasil, lo hizo en Belo Horizonte, ya hace más de una década, el 18 de junio de 2008. El clásico sudamericano por las eliminatorias para Sudáfrica se saldó sin goles, con políticos abrazos para las cámaras de Riquelme hacia Messi –eran días de una rebelión interna por diferencias entre ellos en tiempos de Basile DT–, pero el recuerdo de aquella noche en el estadio Mineirao fue que la Pulga salió ovacionada por los torcedores cuando el entrenador lo reemplazó en el último minuto por Rodrigo Palacio. Un estadio a sus pies. Amado en tierra enemiga.
#SelecciónMayor Los dirigidos por Lionel Scaloni se entrenarán durante toda la presente semana en el Predio Deportivo del Club Vitoria. A continuación, el cronograma de trabajo antes del debut de la Selección Argentina en la Copa América de Brasilhttps://t.co/2139pYnZL2pic.twitter.com/4myWitxwrq&— Selección Argentina [R][R] (@Argentina) June 10, 2019
Apenas al perfil vanidoso de Pelé le ha costado tolerar el crecimiento y el éxito de Messi. No ha faltado alguna puñalada. "Cuando Messi haya marcado 1283 goles como Pelé, y haya ganado tres Copas del Mundo como Pelé, entonces ahí podremos hablar", desafió. Pero también otras veces acomodó el discurso, camaleónico como o’Rey suele ser, para aceptar la talla del rosarino. "Es como Maradona, sólo maneja la pierna izquierda", fue otro análisis algo sesgado de Pelé. Esa visión nunca consiguió la adhesión de sus compatriotas.
Amigo íntimo de Ronaldinho, compinche de Dani Alves, comparte un grupo de WhatsApp con Neymar y Luis Suárez. Las primeras vacaciones de Leo lejos de Rosario fueron en Florianópolis, la primera camiseta extranjera que les pidió a sus padres fue la de Cruzeiro. Brasil, y Uruguay, son las víctimas preferidas de Messi. ¿Cómo? Ya les convirtió seis goles, son los arcos que más veces metralló en su historial albiceleste entre juveniles y la selección mayor. Una secuencia que lejos de activar odios, infundió respeto en el pueblo brasileño que entiende de fútbol como pocos. También, el dolor deportivo más grande de su carrera sucedió en el Maracaná. Messi parece atravesado por Brasil, como si hubiese una familiaridad.
Messi enciende adoración en propios y extraños. Ya recorrió más de 40 países del globo enfundado en celeste y blanco y cada uno, al menos por unas horas, sacudieron su rutina. Desde grandes urbes hasta pequeñas ciudades como Barquisimeto (Venezuela), Polokwane (Sudáfrica) o Emmen (Holanda). Ahora, Salvador de Bahía. Pisó todos los continentes y dejó huella. En Brasil, desde ya. Amado en tierra enemiga. Será porque Messi no tiene contra.


